Ese silencio incómodo - Ángel Serrano Laguna

Ese silencio incómodo

Ángel Serrano Laguna - 2011

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Queda expresamente prohibida la reproducción, distribución o difusión íntegra del texto, original o adaptado, por cualquier medio.

Prólogo

Mi abuelo Eduardo estaba de pie apoyado con una mano sobre la mesa del salón. Era una situación notable dado que llevaba los últimos seis meses en una silla de ruedas.

―¿Qué haces, abuelo?―pregunté con cautela. Yo venía de mi cuarto. Estudiaba para un examen y mi madre me había pedido que echara un ojo a Eduardo de vez en cuando. Mi abuelo se había pasado las tardes del último año sentado en el salón sin moverse, viendo la tele. Casi sin hablar.

―¿Pues qué voy a hacer?―contestó incrédulo. Sonreía como un niño. Como un niño que es consciente de que está haciendo algo que la gente a su cuidado espera. Algo que merece algún tipo de felicitación.

―Abuelo, es mejor que te sientes. Te puedes caer―dije.

Él rio ante semejante tontería. Lo cierto era que no tenía nada en las piernas que le impidiera caminar. Hubo que comprar la silla algunos meses antes. Tras un par de caídas dolorosas, sintió miedo y ya no quiso andar más.

―Me voy para casa―dijo, después de un rato.

Aquel mes mi abuelo vivía con nosotros. Y se refería a su casa, en la que había vivido hasta el último año. En la que ahora vivía solo los meses impares.

―Este mes vives con nosotros, abuelo.

Y volvió a reír. No dio crédito a mis palabras, pero aun así, de alguna manera, se conformó con mi respuesta.

Cuando mi madre regresó, mi abuelo seguía de pie. Había estado rodeando la mesa del salón, ayudándose del garrote. Aquella noche, Eduardo se metió en la cama casi sin ayuda, y mi madre albergaba la esperanza de que continuara así por un tiempo.

Pero al día siguiente, todo volvió a la normalidad. Comenzó a temblar cuando mi madre le pidió que se pusiera en pie. Eduardo volvió a recordar que ya no podía andar. Hubo que ir a por la silla.

La noche anterior, Eduardo había estado caminado porque se había olvidado de algunos porqués. Porque se había olvidado del miedo.

Personajes

(Por orden de aparición)

LOLA

JESÚS

MARGARITA

NARCISO

ALBERTO

LLUVIA

HERNÁN

FLOR

LOCUTOR 1

LEOPOLDO

MARCELA

JIN

ACTO I

Escena 1

Las luces apagadas.

Entra en escena LOLA seguida de JESÚS. LOLA acciona un interruptor. Se encienden las luces.

En escena, un amplio salón. Tiene una decoración colorida. Hippie. Cuenta con un par de sillones en el centro, y una mesa alargada rodeada de sillas a un lado.

Junto a una pared, hay una estantería llena de libros y algunas figuras. De entre todas ellas, destaca una pieza de cerámica con forma de jirafa y otra con forma de pene.

A otro lado, varios muebles con cajones.

En el centro, hay un gran ventanal, flanqueado por unas cortinas abiertas, por el que se ve una terraza. De fondo, puede verse un paisaje urbano nocturno. El acceso a la terraza debe estar en alguna otra habitación, porque no hay ninguna puerta visible.

LOLA es la matriarca de la familia. Viste ropa holgada y colorida. Tiene el pelo cano, acomodado en una trenza. En su cara pueden verse las marcas que han provocado décadas de consumo de drogas blandas. Y en ocasiones duras.

JESÚS es su marido. Viste una camisa blanca, con unos pantalones de tela, también blancos. Va descalzo y tiene los pies sucios.

Ambos son hippies. O intentan serlo, puesto que su época ya pasó.

LOLA suele utilizar siempre el mismo tono cuando habla. Nunca habla con preocupación, nerviosismo o tristeza. Los años han hecho que cada una de sus palabras suenen a desidia y cansancio.

LOLA

Podría cancelarlo todo.

JESÚS

Podrías. Pero... teniendo en cuenta que falta...

JESÚS espera a que LOLA mire el reloj para continuar.

JESÚS

...media hora para que lleguen todos, es un poco complicado. Piensa que también tendrías que llamar a la abogada. Joder, ¿treinta minutos ya? Ese último porro te ha sentado fatal. Te dije que no lo fumaras. Se supone que lo has dejado.

LOLA

No me toques las pelotas. Llevo sin fumar nada un mes. Además, ¿acaso podría pasarme algo peor?

JESÚS

(Asintiendo.)

Hombre, visto así.

LOLA

Podría prender fuego a la casa.

JESÚS

Podrías. No sería la primera vez.

LOLA

Por eso.

JESÚS

Pero... creo que si ya has llegado hasta aquí, lo mejor es que llegues hasta el final.

LOLA empieza a rebuscar en la estantería. Coge un par de hojas de periódico, saca un mechero del bolsillo y les prende fuego.

JESÚS

(Muy serio.)

Lola. Para.

LOLA

Seguro que los sillones arden muy bien. Los compré por eso.

LOLA se acerca al sillón, con el periódico ardiendo.

JESÚS

(Sin moverse del sitio.)

¡Lola, para!

LOLA duda. Finalmente, apaga el periódico, y lo tira a una papelera. Se lleva la papelera fuera, y vuelve con ella vacía.

JESÚS

Piensa en lo difícil que ha sido lograr que vengan. Sobre todo Flor.

LOLA

Seguro que Daniel no viene.

JESÚS

Bueno. No es hijo tuyo.

LOLA

Pero lo es tuyo. Nunca aceptó que me casase contigo. Según él, lo único que yo hacía era manipularte a mi voluntad.

JESÚS

(Nostálgico.)

Sí... recuerdo esa entrañable cena de Navidad.

LOLA

¿Y lo hacía?

JESÚS

¿El qué?

LOLA

Manipularte.

JESÚS se encoge de hombros, sin saber muy bien qué responder.

LOLA se sienta en un sillón. No está especialmente nerviosa. Molesta, más bien, por lo que tiene que hacer.

Llaman a la puerta. JESÚS está más cerca para abrir.

JESÚS

¿No abres?

LOLA

(Tras dar un gran suspiro. Fastidiada.)

Ya voy.

Se levanta del sillón y va hacia la puerta. Entra en escena MARGARITA, la hija menor de la familia.

Rondará la mayoría de edad. Tiene el pavo tardío que todos los de su generación arrastran debido a la aparición de las redes sociales. Masca chicle, y suele pasar horas enteras tecleando en su móvil. Seguramente trivialidades.

MARGARITA

(Yendo hacia su cuarto.)

Me he dejado las llaves en mi cuarto.

LOLA

Margarita, espera.

MARGARITA

Mamá, tía, ya te he dicho que nadie me llama Margarita. Marga, me llaman Marga, tía, ¿cuándo te vas a dar cuenta?

LOLA

Tú a mí me llamas tía, cuándo no soy la hermana de tu madre, sino tu madre.

MARGARITA

Sí, ja-ja, XD, XD, L-O-L.

LOLA

Con lo bonito que es Margarita, y lo bonitas que son las margaritas.

MARGARITA

A ver mamá, que lo hippie ya no está de moda. Que ahora solo se hacen hippies a los que les da pereza ducharse. Voy a mi cuarto.

LOLA

Margarita, espera.

MARGARITA

¿Qué?

LOLA

Sabes que hoy tenemos cena. Que hemos invitado a todos tus hermanos.

MARGARITA

Sí, tía, me lo dijiste ayer. ¿Crees que se me ha olvidado? ¿Que tengo alzhéimer o algo? ¿Por qué crees que he venido pronto si no? Tenía fiesta ibicenca en la piscina de Cris.

LOLA

Ah, sí, te lo dije. Es cierto.

MARGARITA

Vale, pues ahora salgo cuando lleguen mis hermanos.

LOLA

Puedes esperar aquí un poco. Conmigo.

MARGARITA

Estoy esperando un privado por Tuenti.

LOLA

¿De quién? Has dicho que tus amigas estaban en una fiesta mallorquina.

MARGARITA

(Sacude la cabeza.)

¿Mallorquina, mamá? Es un privado importante.

LOLA

Seguro que puedes mirarlo en el móvil.

MARGARITA

Pues sí, pero aquí sale muy pequeño y no lo veo.

LOLA

¿Y por qué no te pones las gafas?

MARGARITA

Tú flipas, tía.

LOLA

Si no quieres quedarte aquí ya está. No hace falta que le des más vueltas.

MARGARITA lanza una mirada desafiante a su madre. Finalmente decide quedarse. Va a sentarse en un sillón.

Saca su móvil y empieza a teclear en él. Hace movimientos, acercándolo y alejándolo, porque, como bien ha dicho, lo que aparece en pantalla es tan pequeño que no lo ve.

JESÚS

Como vengan todos así de suaves esto va a ser una celebración familiar de las buenas.

LOLA, molesta, ignora a JESÚS y va a sentarse al otro sillón. JESÚS sigue merodeando por la habitación.

Silencio.

MARGARITA

(Olisqueando.)

¿No huele a quemado?

LOLA

¿Eh? No...

JESÚS pone los ojos en blanco y niega con la cabeza.

LOLA

(Tras unos segundos de silencio. Intentando ser amable, aunque con un éxito relativo.)

¿Dónde has estado?

MARGARITA

Pues por ahí, mamá.

Silencio.

LOLA

¿Y así un poco más en concreto?

MARGARITA

¿Qué quieres, que te dé las coordenadas del sitio?

Silencio.

LOLA

¿Has oído que hay ladrones por la zona?

MARGARITA

No.

LOLA

Por lo visto, entran a las casas por balcones y terrazas. Estoy pensando en llamar al casero y pedirle que cierre la nuestra.

MARGARITA

Ajá.

LOLA

Algunos que los han visto robando dicen que son una pareja, hombre y mujer. Y que antes de robar realizan el acto sexual.

MARGARITA mira muy despacio a su madre.

MARGARITA

Ah.

LOLA da un gran suspiro. Juguetea un poco con sus manos y mira alrededor. Se detiene en la estantería. En la jirafa de cerámica.

JESÚS

(Adivinando sus intenciones.)

No.

LOLA mira a JESÚS, pero no le hace caso. Se levanta y va hacia la estantería. Coge la jirafa.

LOLA

(Sonriendo. Más o menos.)

Menuda perra cogiste con esta figura.

MARGARITA

(Levanta los ojos de su móvil muy despacio y mira la figura.)

¿Qué?

LOLA

¿No te acuerdas? La vimos en un puesto, en el Rastro, y te empeñaste en que te la compráramos.

MARGARITA

No.

LOLA

Es que eras muy pequeña. Nos costó doscientas pesetas. Parece que fue ayer.

MARGARITA

No.

LOLA

¿No qué?

MARGARITA

Que no me comprasteis esa figura en el Rastro.

LOLA

(La han pillado en la mentira.)

Que sí, mujer. Es que eras muy pequeña.

MARGARITA

No te acuerdas de dónde salió esa figura, ¿verdad?

JESÚS

Hala. Ya te ha pillado.

MARGARITA

¿Por qué te has inventado esa historia?

LOLA

Que no me lo invento. Que te la compramos en el Rastro.

MARGARITA

Me voy a mi cuarto. Avísame cuando lleguen todos.

MARGARITA se levanta del sillón y se marcha a su cuarto.

JESÚS

(Con falsa pena.)

¿En serio?

LOLA

Cállate.

JESÚS

¿Una historia falsa para conmover a tu hija?

LOLA

¡Cállate!

JESÚS

¿Qué pretendías? ¿Que se le ablandara el corazón, te abrazara y te dijera "te quiero, mamá"? Qué bonito.

LOLA

Cierra la puta boca.

Llaman a la puerta.

JESÚS

(Alegre.)

La puerta.

LOLA va a abrir la puerta, y JESÚS la sigue. De vuelta, entran en escena LOLA y NARCISO. JESÚS se queda fuera.

NARCISO es un vendedor ambulante. O era. No está muy claro lo que hace ahora. No le ha ido bien en la vida, aunque él intenta aparentar que sí, pero sin demasiado éxito. Lleva camisa y corbata.

NARCISO

(Entra cantando.)

¡Cumpleaños feliz, cumpleaños feliz, te deseamos todos, cumpleaños feliz!

(Pone voz de niño pequeño.)

¡Bieeeeen!

LOLA

No es mi cumpleaños.

NARCISO

Ah, ¿no?

LOLA

No.

Silencio.

NARCISO

(Riendo.)

No, si ya lo sé. Si es broma. Tu cumpleaños es luego en... en... en enero.

LOLA

Sí.

NARCISO ha acertado por pura casualidad.

NARCISO

Que no es que te haya comprado un regalo ni nada. ¿Sabes? Que era... era una broma.

Silencio.

NARCISO

¿No huele a quemado?

LOLA

¿Eh? No...

NARCISO

Por cierto, casi me choco con la maceta esa que tienes en la entrada. Es que está justo ahí en el medio... Como venga así uno un poco tonto, se la come de lleno.

LOLA

Ah, sí. Es un cactus. Atrae la energía positiva. Me lo enseñaron en el curso de permacultura que estuve haciendo.

NARCISO

Ah.

LOLA

Estuvo muy interesante el curso, nos enseñaron a...

NARCISO

(Interrumpiéndola.)

¿Estás sola? ¿Ha llegado ya Lluvia?

LOLA

Está Margarita en su cuarto. Yo voy a empezar a preparar el pescado.

NARCISO

¿Quieres que te ayude?

LOLA

(Ilusionada.)

Ah. Sí. Vale.

NARCISO

Ah, ¿sí? Lo había dicho por cortesía. No pensaba que me fueras a decir... que sí.

LOLA

Pues... he dicho que sí.

NARCISO

Ya, pero como siempre has dicho que no. Quiero decir, que nunca te hemos ayudado en... O sea, que he dicho que te ayudaba por la costumbre. Como cuando alguien dice: Voy a terminar de cocinar. Y tú dices: Te echo una mano. Y el otro dice: No, gracias, no hace falta.

Silencio.

LOLA

(Molesta.)

¿Entonces vas a ayudarme o no?

NARCISO

¿Eh? No...

LOLA mira unos segundos más a su hijo, y se va sin decir nada.

NARCISO queda solo en escena. Cuando LOLA sale, va hacia la puerta y vuelve entrar con la caja de una televisión LCD, decorada con un lazo.

NARCISO

Si ya decía yo que no me sonaba a mí que fuera su cumpleaños. Menos mal que los chinos me han hecho un barato. Pero bueno, la puedo acoplar en mi salón.

Mira a un lado y a otro y al final acaba saliendo a la terraza. Deja allí la televisión. Vuelve a entrar al salón.

NARCISO

¡Marga! ¡Marga!

MARGARITA entra en escena. Tecleando en su móvil, claro.

NARCISO

¿Qué pasa? ¿No sales a saludar a tu hermano?

MARGARITA

Medio hermano.

NARCISO

Huy, ¿y ese móvil? ¿Es nuevo?

MARGARITA

Sí. Y, antes de que lo preguntes, no te lo dejo para llamar a nadie. La última vez me llegó en la factura una llamada a China de treinta y dos euros.

NARCISO

(Aparte.)

A veces hay que llamar a personas muy importantes para conservar todos los dedos de los pies.

MARGARITA

¿Qué?

NARCISO

¿Eh? Nada... ¿Y cuánto te ha costado?

MARGARITA

(Sin ganas.)

Ciento veinte.

NARCISO

Ese modelo te lo podría haber conseguido yo por la mitad.

MARGARITA

Ah, ¿sí? ¿Como el Nokia ese, que para cuando me lo conseguiste ya se habían pasado de moda los politonos?

NARCISO

Pero te lo conseguí.

MARGARITA

No le funcionaban las teclas.

NARCISO

Pero le funcionaban las flechitas. A lo mejor no podías llamar, ni escribir mensajes. Pero podías moverte por los menús, cambiar el politono, jugar a la serpiente. Me salió gratis: no sé qué esperabas.

MARGARITA

¡A mí me cobraste veinte euros!

NARCISO

¡Era mi comisión!

Pausa.

NARCISO

Oye, y si no es su cumpleaños, ¿tú sabes para qué nos ha invitado mamá?

MARGARITA

No.

NARCISO

¿No le has preguntado?

MARGARITA

No.

NARCISO

¿No tienes curiosidad?

MARGARITA

No.

NARCISO

A lo mejor es algo de la herencia.

MARGARITA

Lo dudo.

NARCISO

Me vendría bien que fuera algo de la herencia. A lo mejor nos va a dar un adelanto.

MARGARITA

¿Tú no tenías trabajo de vendedor ambulante, vendiendo TDT, y te estabas forrando?

NARCISO

Sí. Pero me han despedido. Claro, como ahora ya todo el mundo tiene TDT.

MARGARITA

Claro.

NARCISO

(Señalando con la cabeza hacia la cocina.)

¿Y le pasa algo a mamá?

MARGARITA

No sé, tío. Lleva un par de semanas un poco rara. A veces viene a mi cuarto, a ver qué estoy haciendo.

NARCISO

¿Mamá? ¿En serio?

MARGARITA

Y el otro día me preguntó cómo me iban las cosas, y por el instituto.

NARCISO

¿Por el instituto?

MARGARITA

Por el instituto.

NARCISO

¿Y tú qué le dijiste?

MARGARITA

Pues que bien. Que tenía todo aprobado, y que se fuera de mi cuarto, que estaba chateando.

NARCISO

Qué raro... ¿Se estará muriendo?

MARGARITA

Pss. A lo mejor.

NARCISO

Huy, pues entonces a lo mejor esta reunión sí que es sobre la herencia. Ojalá.

MARGARITA mira mal a su hermano.

NARCISO

Lo de la herencia. Lo de que se muera, no, claro. Claro. Oye, seguro que tienes fotitos ahí con tus amigas en la piscina y eso, ¿eh?

MARGARITA

Ajá.

NARCISO

Enséñamelas, anda.

MARGARITA

(Sin muchas ganas.)

Vente. Tengo el portátil en mi cuarto.

NARCISO y MARGARITA salen de escena. Se oyen voces desde fuera.

ALBERTO

¡Au!

LLUVIA

¿Estás bien?

ALBERTO

¿Qué hace esta maceta aquí?

LLUVIA

Es un cactus. ¿Te duele?

ALBERTO

No mucho...

LLUVIA

A ver...

Llaman a la puerta.

LLUVIA

No tienes nada.

ALBERTO

¿Seguro?

LLUVIA

Seguro.

LOLA aparece, seguida de JESÚS, directos hacia la puerta. JESÚS va muy cerca de LOLA. Habla en su oído.

JESÚS

Tic-tac-tic-tac-tic-tac-tic-tac.

LOLA se detiene antes de abrir la puerta, y hace un gesto violento con la mano para que JESÚS se calle. Obedece. Salen de escena y abren la puerta. Vuelven a entrar LOLA y JESÚS, seguidos de LLUVIA y ALBERTO.

LLUVIA

Alberto, ella es Lola.

ALBERTO

Encantado.

LOLA

Encantada. No me habías dicho que traías a un invitado. Pero vamos, yo encantada. Ponemos otro plato y ya está. ¿Y tu hermano Daniel, cuándo llega?

LLUVIA

No... no va a poder venir.

LOLA

(A ALBERTO.)

Ah, pues mira. Te comes tú su plato y ya está.

LLUVIA

Está en Zaragoza. Mi madre se ha puesto un poco pachucha y se ha ido allí con ella unos días.

JESÚS

Miente.

LOLA

¿Mantiene el mismo número de móvil?

LLUVIA

Sí, sí creo.

LOLA

Lo he estado llamando y no me lo ha cogido. Por eso te comenté que se lo dijeras tú.

LLUVIA

Vamos, no sé. A lo mejor ha cambiado de número o... Es que tiene dos: el del trabajo y el suyo. Y yo siempre le llamo al del trabajo, y ese siempre me lo coge. A lo mejor es eso. Que le has estado llamando al otro.

JESÚS

Sigue mintiendo. Pero no la culpes. Seguro que ha hecho todo lo posible para que ese malcriado viniera.

LOLA

A lo mejor.

Silencio. LOLA sabe que LLUVIA está mintiendo, y LLUVIA sabe que ha sido pillada en su mentira.

LOLA

Sentaos. Yo estoy preparando la cena. Voy a decirles a Narciso y a Marga que estáis aquí.

LLUVIA

(Miente.)

Dani me pidió que te dijera que sentía mucho no poder venir.

LOLA asiente sin decir nada. Ella y JESÚS salen de escena.

ALBERTO

No se ha creído nada de lo que has dicho. El fruncimiento de las mejillas y el arqueo de cejas lo dejaban claro. Además, tú mirabas hacia otro lado cuando hablabas. Se veía a kilómetros que estabas mintiendo.

LLUVIA

Ya lo sé. Pero no es mi problema. Mi hermano Dani verá lo que hace. Además, seguro que ella ya se imaginaba que no iba a venir. Mi hermano lleva sin hablarla desde el funeral de mi padre.

ALBERTO

Tendrías que haberme dejado contárselo a mí. Como psicólogo, estoy entrenado para mentir de manera imperceptible al ojo humano. Mira.

ALBERTO pone cara de póquer y habla con voz de robot.

ALBERTO

Qué vestido tan bonito llevas. ¿A qué te lo has creído?

LLUVIA

(Olisqueando.)

¿No huele a quemado?

ALBERTO

(Sacando una libreta y un bolígrafo del bolsillo.)

¿Entonces te parece bien que utilice a tu familia como objeto de estudio para mi trabajo?

LLUVIA

Ya te he dicho que sí... Y siempre que no se enteren.

ALBERTO

No voy a poner sus nombres, ni nada. Necesito recopilar casos reales de varias personas, para después intentar diagnosticar los posibles problemas psicológicos de cada uno. Que a lo mejor luego resulta que tu familia está más cuerda de lo que me has contado y me lo tengo que inventar todo. Pero por si acaso.

LLUVIA

Que vale.

Entra en escena NARCISO.

NARCISO

¡Hombre, mi no-hermana favorita!

NARCISO coge a LLUVIA y le hace dar una vuelta para mirarla de arriba abajo. A LLUVIA le gusta la simpatía de NARCISO.

NARCISO

Qué bellezón. Y un vestido precioso.

ALBERTO

Sí: Lo mismo he dicho yo.

NARCISO

¿Y tú quién eres?

LLUVIA

Es Alberto. Mi novio.

NARCISO

Ah, o sea, que eres tú el que está viviendo con mi hermana.

ALBERTO

Ese soy yo.

NARCISO

(Con desprecio a ALBERTO. A LLUVIA.)

¿Él?

ALBERTO

Soy psicólogo.

NARCISO

Ah, ¿sí?

ALBERTO

Sí. Bueno, técnicamente me falta aún una asignatura de la carrera, un trabajo que tengo a medias, pero vamos...

NARCISO

Ah, entonces "técnicamente" eres psicólogo, pero, "oficialmente", no eres nada.

ALBERTO

Hombre, tanto como nada...

NARCISO coge por la cintura a LLUVIA y la lleva contra sí.

NARCISO

(Ríe.)

Es broma, es broma, hombre. En esta familia somos muy bromistas, ¿a que sí, Lluvia?

NARCISO la zarandea un poco y ella le ríe la gracia. ALBERTO empieza a reírse y coge a LLUVIA por la cintura, por el lado libre. Durante unos segundos están los tres enganchados, con LLUVIA en el centro y riendo. Dejan de reírse. Silencio. NARCISO se suelta por voluntad propia. MARGARITA entra en escena.

MARGARITA

Hola.

LLUVIA

Hola, Marga. Te acuerdas de Alberto, ¿no?

MARGARITA

Sí, sí. Hola.

ALBERTO

Hola.

NARCISO

Ah, ¿sí? ¿Ya lo conocías?

LLUVIA

Sí, nos la encontramos mientras hacía cola para el casting de Rap-Star.

NARCISO

¿El casting de Rap-Star?

MARGARITA

¡Te dije que no se lo dijeras a nadie!

NARCISO

(Comienza a reírse.)

¿Rap-Star? ¿El concurso ese de raperos de la tele? ¿Tú? ¿Rapera?

NARCISO ríe durante un buen rato. Más rato de lo que se habría reído una persona normal, por muy gracioso que fuera el motivo.

MARGARITA

¿Sabéis que han despedido a Narciso?

NARCISO

(Parando de reír.)

Chsss. Niña, que era una broma. No hace falta inventarse mentiras sobre mí. Es que me ha impactado... No me esperaba yo que tú rapearas. ¿Y tienes un nombre de rapera?

MARGARITA

No.

NARCISO

Seguro que sí.

MARGARITA

Que no.

NARCISO

Anda, no seas tonta, si estamos en confianza.

NARCISO señala a ALBERTO.

NARCISO

Bueno, menos por él.

MARGARITA

Pero no se lo digáis a nadie.

NARCISO

Que no.

MARGARITA hace un gesto a LLUVIA.

LLUVIA

Que no.

MARGARITA

Fucker-Rapper.

NARCISO vuelve a reír. Igual que antes. Solo que peor, porque ya es la segunda vez que lo hace, y por lo tanto, es el doble de desconsiderado.

LLUVIA

¡Narciso!

NARCISO

(Acabando la risa.)

Vale, vale. Es solo que... Qué nombre.

ALBERTO

A mí me parece un gran juego de palabras. Fucker es de... Bueno, de fucker...

NARCISO

(Colocándose la corbata.)

Sí, sé de lo que me hablas.

ALBERTO

...y rapper, en inglés, es rapero. Pero también casi violador, o sea que es rapera y violadora. Es una folladora-rapera-violadora. O sea que viola con sus rapeos...

(Todos miran a ALBERTO con escepticismo.)

Sí, ahora que lo pienso tampoco está tan bien.

(Titubeante)

¿Es... el nombre es... por eso que he dicho?

MARGARITA

No, es solo rapper de rapera.

ALBERTO

Ah, pues... mejor, mejor. Violar no... no está bien.

Silencio.

LLUVIA

¿Quieres que te enseñe el cuarto que tenía cuando vivía aquí?

ALBERTO

Ah, vale.

NARCISO

Ella y yo compartíamos cuarto, ¿sabes? Nos hemos visto en ropa interior así de veces.

LLUVIA

Qué tonto. No tantas.

NARCISO

Algún pezoncillo también he visto, ¿verdad, Lluvia? Aquella noche que llegamos tan borrachos, que no eras capaz de ponerte el pijama.

LLUVIA

(Riendo.)

Calla, calla. Tú tenías todo esto mojado.

LLUVIA pasa su mano muy cerca, pero sin tocar, de la bragueta de NARCISO.

NARCISO

Sí, y tú todo esto lleno de whisky... Y entonces yo...

NARCISO pasa la mano muy cerca, pero sin tocar, de los senos de LLUVIA. NARCISO se lleva la mano a los pantalones, como si fuera a desabrocharlos.

ALBERTO

(Interrumpiendo. Incómodo. Empujando a LLUVIA hacia fuera de escena.)

¡Ah! Qué gran anécdota familiar. Estoy ansioso por ver el cuarto dónde pasó.

LLUVIA

Sí, ven, sígueme.

LLUVIA sale de escena. NARCISO agarra del brazo a ALBERTO.

NARCISO

(Socarrón.)

A ver qué vas a hacer con mi hermana en el cuarto...

ALBERTO

(Riendo la gracia.)

Nada, hombre.

NARCISO

(Apretando más fuerte el brazo de ALBERTO. Serio y amenazante.)

No. En serio. A ver qué vas a hacer con mi hermana en el cuarto.

ALBERTO se suelta algo asustado. Sale de escena lentamente.

NARCISO

Estos dos duran dos días.

MARGARITA

Ajá.

MARGARITA saca su móvil y se tira en un sillón. Desde fuera, se oye ruido de una maceta rota y un grito de HERNÁN.

HERNÁN

Ay, pero hija de...

FLOR

Oh, Dios mío. ¡Hernán! ¡Hernán!

Empiezan a llamar al timbre como locos.

FLOR

¡Socorro! ¡Socorro!

Ni MARGARITA ni NARCISO se mueven.

MARGARITA

Es Flor.

NARCISO

Ya.

Siguen llamando a la puerta.

FLOR

¡Una ambulancia, una ambulancia por favor!

LOLA entra en escena, directa hacia la puerta.

LOLA

¿Pero qué pasa? ¿Por qué no abrís?

MARGARITA

Es que no sabemos quién es.

LOLA sale de escena. Vuelve a entrar, acompañada de FLOR y HERNÁN.

HERNÁN es un hombre tradicional. Lleva chaleco de punto, una camisa blanca debajo y unos pantalones de vestir caquis, con sus correspondientes zapatos. Lleva unas gafas redondas, y un maletín que porta con la mano libre.

Con la mano ocupada está sujetándose la cabeza, que está llena de basura de planta.

HERNÁN

Es que a ver a quién se le ocurre poner una maceta con droga ahí en mitad de la puerta.

LOLA

No es droga. Era un cactus.

HERNÁN

Se fumará igual, ¿no? Vosotros los hippies os fumáis hasta el perejil.

FLOR

¡Pero llamad al 112!

NARCISO

Sin saldo.

MARGARITA

Sin móvil.

HERNÁN

No, no, estoy bien, cariño. Ya me esperaba yo que me pasara algo así en esta casa. No me pilla de susto.

LOLA se queda mirando la puerta, a la espera de algo.

LOLA

Flor, ¿y las niñas?

FLOR

No las hemos traído. Están con la madre de Hernán. Era un viaje muy largo. Luego se ponen muy pesadas. Ya sabes.

LOLA

Vivís a media hora de aquí.

FLOR

Ya bueno, pero si cenamos, se hace tarde... Así se acuestan a su hora.

HERNÁN

(Limpiándose la cabeza.)

Es muy importante que duerman sus ocho horas, de diez y media de la noche a seis y media de la mañana.

MARGARITA

Tío, ¿levantáis a las niñas a las seis de la mañana?

HERNÁN

Bueno, perdona, Margarita, punto primero, no soy tu tío, creo que te lo he dicho ya alguna vez. Soy tu cuñado, o cuñastro, o medio-cuñado. Y punto segundo, sí, las levantamos a las seis y media de la mañana.

FLOR

Así podemos ir en familia a misa de a siete y cuarto. Ellas antes de ir al cole, y nosotros antes de ir a trabajar.

MARGARITA, muy seria, simula, con su dedo índice, corazón y pulgar, tener una pistola apuntando directamente a su sien. Mueve el pulgar, que acciona la pistola. Hace el ruido del disparo con la boca, y con la mano libre, simula que el cerebro le sale volando por el otro lado.

LOLA

Podríais haber traído a las niñas.

FLOR

La próxima vez, mamá.

LOLA no dice nada, y vuelve a la cocina.

HERNÁN

Narciso, amigo, ¿qué tal? ¿Cómo va la venta de TDT?

NARCISO

Ah... Bien, bien. Viento en popa. Ganando dinero a espuertas.

HERNÁN

Me alegro de oír eso.

FLOR

¿En serio? ¿La gente aún necesita comprar TDT? ¿No tiene ya uno todo el mundo?

NARCISO

Sí, bueno, pero ahora los que vendo son los de Gol TV, Canal +... Con esos me llevo tres veces más comisión que antes.

FLOR

Pero venderás veinte veces menos.

NARCISO

Sí, bueno, pero ya conoces mis cualidades de vendedor.

FLOR

Ya. Por eso lo digo. Y tú, Margarita, ¿tienes alguna E.T.S. que contarnos?

MARGARITA

Pero bueno, tía, ¿tú te pinchas o qué?

FLOR

Hernán me ha dicho que te ha visto por el instituto con unos y con otros.

MARGARITA

¿Qué?

HERNÁN

(Ríe nervioso.)

No, no. Lo que yo dije... Lo que yo dije, cariño, amor, cielo, es que procuraras no acercarte mucho a ella esta noche porque, vista la cantidad desmesurada de chicos con los que anda por el instituto, podría pegarte algo. Lo que me recuerda...

HERNÁN abre su maletín, saca un gorro de cirujano y se lo pone.

NARCISO y MARGARITA miran el gorro. Mientras, HERNÁN se enfunda unos guantes de látex.

HERNÁN

Vaya, me he dejado la mascarilla en casa. Oh, esto no es por ella. También es por la droga del aire.

FLOR

¿Por qué no le dices a Hernán quién le hizo la foto esa que habéis subido al Internet?

HERNÁN

(Coge de la barbilla a MARGARITA, y la pellizca.)

Sí, son todos unos traviesillos, ¿a que sí? Con sus truters y sus feinbun, subiendo fotos de sus profesores con la bragueta abierta y titulándolas Hernán-Braguetamán, ¿a que sí?

HERNÁN pellizca aún más fuerte a MARGARITA.

MARGARITA

Ah, ¡quita! Que ya te dije que no sabía quién había sido. Tío, eres profesor de instituto. Sabes a lo que te expones.

HERNÁN

Yo me hice profesor de historia porque, punto primero, quería introducir en los institutos teorías alternativas que expliquen la aparición del hombre, además de la teoría de la evolución. Teorías tales como el Creacionismo, para que los chicos tengan todas las posibles respuestas, aunque una de ellas sea obviamente falsa; y punto segundo, tuvo que ser alguien de tu clase quién sacó la foto, porque se ve perfectamente que llevo los calzoncillos de los miércoles, jueves y viernes. Y esos días solo os doy clase a vosotros.

FLOR

Aunque lo supiera no te lo iba a decir. Estos las gastan así.

Entran en escena ALBERTO y LLUVIA.

LLUVIA

Oh, mira. Ya han llegado. Ella es mi hermana Flor.

ALBERTO va a darle dos besos, pero FLOR le tiende la mano. La estrechan.

HERNÁN

(También da la mano a ALBERTO, medio eufórico.)

Encantado.

ALBERTO

(Mirando los guantes y el gorro.)

Huy, no me habías dicho que tenías a alguien especial en la familia.

ALBERTO mira a FLOR.

ALBERTO

Es que estudio psicología.

(Hablando muy alto a HERNÁN.)

Hola, amiguito. ¿Cómo te llamas?

HERNÁN

¡Hernán!

ALBERTO

Yo me llamo Alberto.

(A los demás.)

¿Qué grado de retraso tiene?

MARGARITA

Se sale de todas las métricas.

LLUVIA

No, no. Es el marido de Flor. Es... es normal.

ALBERTO

¡Ah! Vale, vale. Como le había visto con los guantes y...

(Señala los guantes y el gorro.)

HERNÁN

(Susurrando y señalando al aire.)

Es por la droga.

ALBERTO

(Casi en un aparte.)

Una respuesta que puede ser interpretada de manera muy amplia.

(A todos.)

Bueno, así que ya estáis todos, ¿no? Tengo entendido que vuestro árbol genealógico es un poco complicado.

LLUVIA

Sí, más o menos. Como ya sabes, Margarita es hija de Lola y de mi padre. Narciso y Flor son hijos de Lola y su anterior esposo. Y bueno, luego estamos mi hermano Dani y yo, que somos hijos de mi padre, claro, y Lola es nuestra "madrastra".

HERNÁN

Tienen aquí un lío que ni los gitanos.

NARCISO

(A ALBERTO.)

Por cierto, te iba a preguntar antes... ¿Cuánto te ha costado esa camisa?

ALBERTO

Ah... Pues no recuerdo. Veinte. ¿Treinta?

NARCISO

(Cogiéndose la corbata.)

Conjunto de corbata y camisa: siete euros, más impuestos. Y de marca.

ALBERTO

¿Restas los impuestos para que parezca más barato?

NARCISO

A Lluvia le he conseguido unos cuantos vestidos por lo mismo. Vestidos que seguro que tú le has arrancado, ¿verdad, hombretón?

ALBERTO

Pues...

NARCISO

Hernán, te puedo conseguir esto mismo que llevo por diez euros.

HERNÁN

No, gracias. Llevar ropa de marca es pecado.

FLOR

Yo le coso la ropa a las niñas. Aunque los zapatos no nos queda otra que comprarlos, ¿qué le vamos a hacer? Eso sí, del mercadillo.

MARGARITA

Qué familia tan apañada.

HERNÁN

Así que, Alberto, eres psicólogo.

NARCISO

Le queda una asignatura para acabar la carrera.

ALBERTO

Sí, bueno, pero técnicamente...

NARCISO

Ya, bueno, pero "oficialmente"...

HERNÁN

Yo solo tengo un psicólogo. Y es el de ahí arriba. A través de mi párroco, claro.

ALBERTO

Ah, pues... Seguro que sale más barato.

FLOR

No te creas.

HERNÁN

De todos modos, a lo mejor me puedes ayudar con un asunto.

ALBERTO

Sí, claro, dime.

HERNÁN

Verás, es que me he estado tomando la dosis doble de un medicamento que me han recetado. Y mi médico no me quiere hacer más recetas hasta que se pase el período en el que se supone que me las tendría que haber tomado. ¿Tú podrías extenderme otro receta?

ALBERTO

(Riendo algo incómodo.)

No, Hernán. Yo soy psicólogo, no psiquiatra.

Silencio. HERNÁN no conoce la diferencia entre psiquiatra y psicólogo.

HERNÁN

El medicamento se llama Loquicina Plus. O plas, si lo pronuncias como esos homosexuales que saben inglés... No me importa si la receta es sucia. No sé si me entiendes.

NARCISO

No, Hernán. No puede recetarte nada porque no es médico. Tiene una de esas carrerillas que te sacas por la UNED en un par de años.

HERNÁN

(Con desprecio.)

Ah... sí. Tiene cara de esos.

NARCISO

Yo puedo conseguirte Loquicina a mitad de precio.

HERNÁN

No, gracias. No me gustan las cosas sucias. No sé si me entiendes.

Silencio.

LLUVIA

Bueno, no sé si os enseñado la foto del niño chino que he apadrinado.

ALBERTO

Que hemos apadrinado.

LLUVIA

Bueno, pero soy yo quién paga las cuotas.

ALBERTO

Pero porque ahora está trabajando. En cuanto yo empiece, le pago lo que le debo.

LLUVIA saca una foto de un bolsillo y se la enseña a los allí presentes.

LLUVIA

Casualmente tengo aquí una foto... Se llama 塞拉诺天使丽 (Sè lā nuò tiānshǐ lì), tiene cuatro años y estoy pagando su alimentación diaria y su educación. Es más mono...

Todos se quedan mirando la foto. No dicen nada.

LLUVIA

Casualmente, tengo aquí un dibujo que nos mandó hace unos meses.

LLUVIA saca una hoja de papel y se la muestra a la familia.

LLUVIA

Mira: es el día en el que unos moteros secuestraron a sus padres. Este de aquí es él. Esta es su mamá. Este su papá. Y estos los secuestradores con las motos.

LLUVIA se guarda el dibujo.

FLOR

No le digas a tu mano izquierda lo que hace tu mano derecha.

LLUVIA

¿Cómo?

FLOR

Pues eso. Nosotros todos los meses llevamos ropa a Cáritas y jamás se lo comentamos a nadie. También donamos trescientos euros semestrales a la Parroquia de Santa Helena, y colaboramos con un grupo de investigación que está buscando la cura para la homosexualidad, y no nos ves presumiendo de ello.

HERNÁN

El grupo está haciendo muchos avances. Han conseguido aislar la molécula que provoca la homosexualidad: la gaynina. Ahora están investigando como neutralizarla.

ALBERTO

Eso es una patraña. En mis años de psicología jamás se ha hablado de la homosexualidad como una enfermedad. Eso es una bola que os han metido para sacaros el dinero.

HERNÁN abre mucho los ojos, mirando a ALBERTO. HERNÁN está muy loco. Todos se ponen muy tensos.

LLUVIA

(Aparte a ALBERTO.)

No le lleves la contraria a Hernán.

ALBERTO

Pero es que ha dicho una idiotez.

LLUVIA

Ya. Pero cuando alguien le lleva la contraria suele ponerse muy nervioso. Lo mejor es decirle que sí a todo.

ALBERTO

¡No voy a decir que sí a algo así!

LLUVIA

¡Tú hazlo!

ALBERTO se gira y HERNÁN le sigue mirando con cara de psicópata.

ALBERTO

(HERNÁN se va apaciguando con la explicación.)

Quiero decir... que... ¡Ah, qué tonto! La gaynina. Es que te había entendido meinina. Y yo pensando, ¿meinina? Eso no existe. A este le han timado. Pero luego, claro, la gaynina. Sí hombre, es de la familia de las... sustancianinas. Que también está ahí la idiotina, que es la que hace que algunos sean idiotas.

HERNÁN

¿La idiotina? Qué bobada. ¿Y tú has estudiado psicología y te han colado esa bola? Madre mía. Así va el país.

Silencio. Nadie sabe de qué hablar. Nadie soporta el silencio.

NARCISO

¿Y si ponemos la tele?

LLUVIA

Sí, sí.

NARCISO coge el mando y empieza a apuntar al hueco en dónde antes debió haber una televisión. Ahora está vacío. NARCISO insiste.

MARGARITA

No se va a encender.

NARCISO

¿No? ¿Por?

MARGARITA

¿No ves que no hay tele? Ese es el mando de mi minicadena.

NARCISO

Hostia, es verdad. ¿Y la tele? ¿No habrá comprado mamá una nueva sin consultarme?

MARGARITA

No. Se ha deshecho de la tele porque, según ella, solo ponían basura. Ahora tengo que ver 'Mujeres, Hombres y Viceversa' por Internet.

HERNÁN

Nosotros en nuestra tele solo tenemos sintonizado 'Popular TV', '13 TV' e 'Intereconomía'. Y televisión española cuando gobierna el PP.

ALBERTO

(Sacando la libreta y el bolígrafo.)

¿Y no les ponéis dibujos animados a vuestras hijas? Algunos son muy educativos.

FLOR

En misa obtienen toda la diversión educativa que necesitan.

ALBERTO abre la boca para decir algo, pero LLUVIA niega con la cabeza enérgicamente para que se quede callado. Silencio de nuevo.

MARGARITA

Pero hay una radio.

NARCISO

Sí, mucho mejor que el silencio desde luego.

NARCISO enciende la radio. Suenan las señales horarias.

LOCUTOR 1

(En off.)

Son las nueves de la noche. Las ocho en Portugal. Repasamos la actualidad con Leopoldo Salas. Titulares del día, Leopoldo.

LEOPOLDO

No. Hoy no... Hoy no hay.

LOCUTOR 1

¿Como que no hay?

LEOPOLDO

Pues eso. Que no hay noticias. Que no ha pasado nada.

LOCUTOR 1

Suena improbable.

LEOPOLDO

Sí bueno, sonará todo lo improbable que quieras. Pero no ha pasado nada. Nade de nada. Se habrá quedado todo el mundo en casa. No sé.

LOCUTOR 1

Tenemos que rellenar una hora de noticiario.

LEOPOLDO

¿Te crees que no lo sé?

LOCUTOR 1

Bueno, pues si no ha pasado nada, nos quedaremos la próxima hora en silencio.

LEOPOLDO

Ah, vale... pues... pues por mí bien.

Silencio. Silencio. Todos vuelven a ponerse incómodos. Durante el silencio, se ve entrar en la terraza a dos ladrones vestidos de negro. LADRÓN y LADRONA. Hombre y mujer. LADRÓN encuentra la televisión que antes dejó NARCISO en la terraza y se la enseña a LADRONA. Ambos empiezan a celebrarlo. Y, tras dejar la televisión apoyada contra la ventana, empiezan a enrollarse. LADRÓN pone a LADRONA contra la ventana y es entonces cuando se percatan de que la familia está en el salón. Se miran con pánico y se tiran al suelo. Al poco, puede verse como la televisión se desplaza por la ventana. Los ladrones la están robando lentamente.

Entra LOLA en escena.

LOLA

El pescado está en el horno. ¿De qué habláis?

NARCISO

Pues...

LOLA

Ah.

Silencio. De nuevo.

FLOR

(Olisqueando.)

¿No huele a quemado?

LOLA

¿Eh? No... ¿Cómo... cómo os van las cosas?

LLUVIA

Bien.

FLOR

Bien.

NARCISO

No va mal.

LOLA

¿El trabajo bien?

LLUVIA

Sí. También.

NARCISO

Muy bien. Perfecto. ¿Yo, el trabajo? Perfecto.

HERNÁN

Yo ahora estoy teniendo algunos problemas en el instituto con el jefe de estudios. Porque he colocado unos crucifijos en las aulas, y a algunos profesores bolcheviques-perroflautas no les ha gustado. Y eso que los crucifijos los pagué yo de mi bolsillo.

NARCISO

Hemos visto que has vendido la tele. Cuando quieras te consigo una mejor. De hecho (Mira a la terraza.), podría conseguirte una ahora mismo.

LOLA

No hace falta. Estamos bien así, ¿verdad, Margarita?

MARGARITA

Estarás tú. Porque me tengo que esperar a que cuelguen 'MHYV' en la web para verlo, y no puedo comentarlo en directo con mis amigas por el WhatsApp.

LOLA

No he entendido ni una palabra de lo que has dicho.

MARGARITA

No me extraña. Estás más desfasada que los Windows Phone.

LOLA

Además, no me habléis de la televisión, que ya tenía apalabrado un precio en la tienda de empeños, y justo el día que la llevé, me la robó un chino.

FLOR

¿Un chino?

LLUVIA

¿Y te hizo algo?

LOLA

No, si no me la quitó directamente de las manos. La dejé apoyada un momento para sacar un tíquet de párking, llegó el chino corriendo y se la llevó. La llevaba en la caja original y todo... La policía me explicó que había una mafia china que robaba cosas para después revenderlas a precios tirados.

NARCISO

(Mirando por la ventana a la terraza, nervioso. La tele que le ha traído a su madre para su no-cumpleaños es la misma que le robaron.)

En su caja original, ¿eh? ¿Chinos vendiendo cosas a precios tirados?

LOLA

Sí.

NARCISO

(Mirando aún más nervioso a la terraza.)

Ya. ¿Me disculpáis un momento?

NARCISO sale de escena.

ALBERTO

Tienes una casa muy bonita, Lola.

LOLA

Muchas gracias.

ALBERTO

No nos vendría mal a Lluvia y a mí algún consejo de decoración. Que tenemos el piso medio vacío y a veces es deprimente.

NARCISO aparece en la terraza. La televisión ya no está. Empieza a rebuscar por todas partes.

LOLA

¿Piso, qué piso?

LLUVIA

Alberto y yo hemos empezado a vivir juntos.

LOLA

Ah, ¿sí? No sabía nada. ¿Desde cuándo? Llevaréis poco.

NARCISO desiste en su búsqueda y sale de la terraza.

LLUVIA

Seis meses.

HERNÁN

¿Pero que os habéis casado?

ALBERTO

¿Eh? No, no.

HERNÁN

Ah.

LLUVIA

¿Qué?

HERNÁN

Ah... No, si no me parece mal. Juzgar solo puede hacerlo el de arriba (Señala al cielo). Yo no puedo deciros nada. Ahora, en mi cabeza os estoy poniendo...

LOLA

¿Y vosotros lo sabíais?

FLOR y HERNÁN niegan con la cabeza.

MARGARITA

Ah, sí. Lluvia me envió las fotos del piso por mail.

LOLA

¿Y no me lo podías haber dicho?

MARGARITA

No preguntaste. Fue durante el mes que estuviste en el campamento hippie ese.

LOLA

(Subiendo un poco el tono.)

Permacultura. Lo que estuve haciendo allí fue aprendiendo permacultura.

NARCISO vuelve a entrar al salón, rascándose la cabeza. Vuelve a aparecer el silencio.

LLUVIA

¿Y cuánto le queda al pescado?

LOLA

Unos cuarenta y cinco minutos.

TODOS sueltan un suspiro exasperado.

Se apagan las luces.

Escena 2

Se encienden las luces. En escena, de nuevo, el salón de la casa.

MARGARITA está en un sillón, con sus gafas puestas y un portátil sobre sus rodillas, viendo 'MHYV'.

LOLA entra en escena y automáticamente MARGARITA se quita las gafas y las esconde. La matriarca va hacia un mueble, y comienza a sacar platos. JESÚS está junto a ella, comiéndole la oreja.

JESÚS

Ni uno solo te ha preguntado el porqué de la cena. Ni uno. Si incluso Narciso creía que era tu cumpleaños. No se lo digas. Que lo descubran ellos solos, cuando ya sea tarde. Ya verás qué sorpresa se llevan. Si les va a dar igual. Sabes que les va a dar igual.

LOLA

Cállate.

MARGARITA

¿Qué?

LOLA

¿Qué?

MARGARITA

¿Has dicho que me calle?

LOLA

¿Eh? No...

JESÚS

Suspende la cena. Di que te encuentras mal. Mándalos a sus putas casas con sus putas vidas. Si no se han preocupado por ti nunca, ¿crees que lo van a hacer ahora?

LOLA

Margarita, ¿puedes ayudarme?

MARGARITA

Estoy viendo esto.

JESÚS

Suspende la cena. Suspende la cena. Suspende la cena. ¡Suspende la cena!

LOLA

¡Margarita!

MARGARITA

(Algo asustada.)

¿Qué?

LOLA da un gran suspiro. JESÚS arquea las cejas con desprecio, y sale de escena.

LOLA

¿No... no te preguntas por qué he preparado una cena para todos?

MARGARITA

¿Por qué has preparado una cena para todos?

LOLA

¿Pero te lo preguntas?

MARGARITA

Cómo que si me lo pregunto.

LOLA

Que si quieres saberlo.

MARGARITA

Te estoy preguntando, ¿no?

LOLA

Ya, pero... Da igual.

LOLA termina de coger platos y sale hacia la terraza, mientras MARGARITA la sigue con la mirada.

Entra en escena NARCISO. Va hacia MARGARITA.

NARCISO

Oye, ¿se puede ver ahí la foto de Hernán-Braguetamán?

MARGARITA

Sí, claro.

NARCISO

A ver.

MARGARITA teclea en su ordenador.

MARGARITA

Ahí lo tienes, con su bragueta abierta.

NARCISO

Madre mía. Qué personaje.

Miran un poco más la foto.

NARCISO

Hmmm. Tiene... Nunca me había fijado...

MARGARITA

Ya.

NARCISO

Está como... muy abultado en esa zona, ¿no?

MARGARITA

Sí.

NARCISO

Debe ser un efecto del pantalón.

MARGARITA

Sí, pues será que le hace ese efecto en todos los pantalones porque madre mía. Eso, o se mete un calcetín.

Entra en escena HERNÁN, con la mano en la cabeza, dolorido. Acaba desclavando una púa de cactus de su cabeza. La tira al suelo.

MARGARITA y NARCISO le miran la entrepierna. HERNÁN los mira.

HERNÁN

¿Qué?

MARGARITA y NARCISO

¿Eh? Nada...

Vuelve de la terraza ALBERTO, con las manos vacías. Va hacia la cocina. HERNÁN lo intercepta.

HERNÁN

Ven, hombre. Deja que las mujeres se encarguen de poner la mesa. Margarita, deberías ayudar en las tareas de la casa. Es tu deber.

MARGARITA mira un poco a HERNÁN. Sin despegar sus ojos de los de su medio-cuñado, cierra el portátil, lo deja sobre la mesa y va hacia la cocina.

NARCISO se queda en el sillón, atendiendo a la siguiente conversación.

HERNÁN

Ahora que vives con Lluvia, supongo que habrás pensado en algún método para proteger la casa.

ALBERTO

Pues... ahora que lo dices, no lo tenía pensado, pero con todo esto de los robos por los balcones, he instalado una alarma. Es bastante curioso, porque hay de muchos tipos. La mía...

HERNÁN

Yo me he comprado una pistola.

ALBERTO

Ah. Pues... Ah. ¿Y tú crees que ese es el método más seguro para proteger tu casa?

HERNÁN

Por supuesto. Para matar a todo aquel que entre a robar. Si no lo matas va a violar a tu mujer, a tus hijos, y lo peor de todo, te va a dar a ti por el...

ALBERTO

Ya. No creo que...

HERNÁN

Normalmente la llevo en el coche. Me gusta llevarla en los viajes. Por si acaso.

ALBERTO

¿Pero eso es legal?

HERNÁN

No sabría decirte. No soy jurista.

ALBERTO

¿Y si te para la policía y te encuentra la pistola?

HERNÁN

No sé, nunca me ha pasado. Pero si pasara, supongo que tendría que hacer... lo que fuera necesario.

ALBERTO

Oh, Dios mío.

HERNÁN

Mira, mira. Ahora la tengo aquí.

HERNÁN abre el maletín levemente y le enseña el contenido a ALBERTO.

HERNÁN

En esta casa, nunca se sabe.

ALBERTO

Oh, Dios mío.

HERNÁN

Te puedo conseguir una pistola para ti, si quieres. Dos mil euros. Precio de cuñado.

NARCISO, que ha estado atento a la conversación, interviene.

NARCISO

Yo te la consigo por mil novecientos.

HERNÁN

Mil ochocientos.

NARCISO

Mil quinientos. Y poniendo de mi bolsillo.

ALBERTO

¡No quiero una pistola!

Por detrás pasaban LOLA, FLOR y LLUVIA, que se quedan mirando.

HERNÁN

¡Shhh! Baja la voz, ¿o es que estás loco?

HERNÁN sale hacia la terraza.

LOLA, FLOR y LLUVIA sacan más cubiertos de los muebles.

LOLA

Supongo que os habrá sorprendido esta cena.

NARCISO

Teniendo en cuenta que no era tu cumpleaños, sí, un poco. Se ha comentado la posibilidad de que fuera por la herencia... Pero yo he dicho que no podía ser.

LOLA

Ya.

NARCISO

Porque no es eso, ¿no?

LOLA

No, y aunque lo fuera, este piso es de alquiler, y con lo que tengo en el banco no podríais ni comprar un bonobús. ¿Y a vosotras... os ha sorprendido?

FLOR

A mí ya no me sorprende nada.

LLUVIA

Llevábamos sin estar todos juntos... Desde el funeral de mi padre.

FLOR

Por qué será.

LLUVIA

¿Por qué tienes que ser así?

FLOR

¿Así, cómo? Yo solo digo que si no quedamos a cenar nunca, es porque esta familia no es esa clase de familia. ¿Y por qué no es esa clase de familia? Pues por lo mismo que no está aquí tu hermano Dani.

LOLA

¿Por mi culpa?

FLOR

Eso lo dices tú, no yo.

FLOR acaba de recoger unos cubiertos y va hacia la terraza.

LOLA deja los platos que estaba cogiendo y sale hacia la cocina.

LLUVIA hace un gesto a NARCISO.

NARCISO

¿Qué?

LLUVIA

¿No has visto lo que acaba de pasar?

NARCISO

Sí.

LLUVIA

¿No vas a hablar con tu madre?

NARCISO

Sí hombre, ¿y qué le digo?

LLUVIA

Pues hombre, tú verás.

NARCISO

No, quita, quita. Qué pereza. Un momento, un momento.

NARCISO se acerca, meloso, a LLUVIA.

NARCISO

No será que con quien quieres que vaya a "hablar" realmente es contigo.

ALBERTO

Eso no tiene ningún sentido. Obviamente se refiere a tu madre.

LLUVIA

Anda, tonto, quita.

NARCISO

Que no le gusta el jugueteo a tu chica, ¿eh?

NARCISO hace algunas cosquillas a LLUVIA, y ella le ríe la gracia.

NARCISO

En el instituto tenía prendados a todos los de nuestra clase. A todos. Todos. Si éramos diez, los diez prendados. ¿Verdad?

LLUVIA

No era para tanto...

NARCISO

¿Y con cuántos te liaste? Con uno por lo menos, ¿eh?

ALBERTO

¿Qué?

ALBERTO se mete en medio de LLUVIA y NARCISO, riendo incómodo.

ALBERTO

Qué anécdotas tan interesantes, Narciso. Y todas ellas tan apropiadas.

NARCISO

¿Verdad que sí? Voy fuera, a echar un cigarro.

(Da un toque en la nariz a LLUVIA)

Luego seguimos.

Mientras NARCISO se aleja.

ALBERTO

¿El qué seguís?

NARCISO

Pues... esto. Ya sabes.

NARCISO va hacia la terraza, pero en su camino ve el menú de un restaurante chino. Se para y lo coge.

NARCISO

(Muy consternado. Cambiando completamente la cara. Mirando al infinito.)

Oh, Dios mío. Los chinos me han encontrado.

MARGARITA pasa por detrás, cargada de cubiertos.

MARGARITA

¿Qué?

NARCISO

¿Eh? Nada...

MARGARITA y NARCISO salen hacia la terraza.

ALBERTO

¿Te he contado alguna vez que Zeus y Hera, los dioses griegos, en realidad eran hermanos? En Hércules, la peli de Disney, eso lo omitieron. Porque claro, menuda barbaridad.

LLUVIA

¿El qué?

ALBERTO

Pues eso. Dos hermanos teniendo relaciones.

LLUVIA

Es una película para niños. Es normal.

ALBERTO

Claro. Pero que dos hermanos tengan relaciones no es normal.

LLUVIA

No, claro. Eso no.

ALBERTO

Ajá. ¿Ves...? ¿Ves dónde quiero llegar?

LLUVIA

No.

ALBERTO

¡Tu hermano quiere follarte! No hace falta estudiar psicología para darse cuenta.

LLUVIA

(Escandalizada, pero ruborizada y algo excitada a la vez.)

¿Qué? Oh, por favor... O sea, ¿qué? Venga ya, es que... ¿Ha dicho algo, acaso? Si... si ha dicho algo deberías decírmelo. Para saberlo, más que nada.

ALBERTO

¡No hace falta que diga nada! ¡Salta a la vista!

LLUVIA

¡Pero es mi hermano!

ALBERTO

Bueno, "técnicamente", no es tu hermano.

LLUVIA

Ya, pero "oficialmente" sí lo es. Alberto, cariño, cariño. No tienes nada de lo que preocuparte. Narciso y yo tenemos la misma edad, hemos crecido juntos... Por eso nos llevamos así. Pero es normal. No va a pasar nada entre nosotros. Es absurdo. ¿Vale?

LLUVIA besa a ALBERTO.

ALBERTO

Vale.

LLUVIA

Entonces, seguro que no ha dicho nada sobre mí.

ALBERTO

No.

LLUVIA

¿Seguro?

ALBERTO

Sí.

LLUVIA

Vale. Voy a la cocina.

ALBERTO

Oye, espera. ¿Sabes que tu... tu cuñado lleva una pistola en el maletín?

LLUVIA

Ah, ya, sí.

LLUVIA sale de escena.

ALBERTO

Supongo que mejor eso a que cunda el pánico.

Entra en escena MARGARITA, que coge su portátil de la mesa y se tira en el sillón.

ALBERTO mira a MARGARITA unos segundos y se pone a pensar. Saca su libreta y repasa unas notas. Hace un par de amagos para iniciar una conversación. Se lo piensa. Finalmente, acaba hablando.

ALBERTO

Siento que Lluvia haya contado lo de Rap-Star. No quería desvelar tu secreto, simplemente se le escapó.

MARGARITA

Ajá.

ALBERTO duda un poco.

ALBERTO

Margarita, creo que demuestras una gran valentía.

MARGARITA mira a ALBERTO. A cada frase de ALBERTO, MARGARITA va realizando un movimiento.

ALBERTO

Intentando conseguir tu sueño.

MARGARITA cierra el portátil. Mira a ALBERTO con desprecio e incredulidad.

ALBERTO

Convertirte en una rapera de éxito.

MARGARITA deja el portátil de nuevo sobre la mesa.

ALBERTO

Pero...

MARGARITA se pone de pie. Todo sin dejar de mirar a ALBERTO.

ALBERTO

Debes tener en cuenta...

MARGARITA da un paso hacia su cuarto.

ALBERTO

...que en el mundo de la música...

MARGARITA da otro paso hacia su cuarto.

ALBERTO

...es muy complicado...

MARGARITA sale de escena. ALBERTO da un suspiro y anota varias cosas en su libreta.

Entra en escena FLOR. Ve a ALBERTO, que esconde su libreta rápidamente.

FLOR

Ah, hola, Alberto. Disculpa mi reacción de antes. He sido un poco brusca.

ALBERTO

No, tranquila, no pasa nada. Lluvia ya me había comentado un poco... Bueno, la situación familiar.

FLOR

(Muy seria.)

Ah, sí, ¿y qué te ha dicho?

ALBERTO

Ah... Bueno, no sé.

FLOR

¿Algo de mí? ¿De mi marido? Algo de mí y de mi marido, ¿verdad? Que no deberíamos estar juntos.

ALBERTO

¿Qué? No, no. A ver, generalidades. Tampoco cosas buenas o malas. Cosas neutras. Generalidades.

FLOR

No, si me lo puedes decir. Estamos en familia. Hay confianza.

ALBERTO

Ya te digo que no... Ahora mismo, aunque quisiera, no podría decirte nada, porque no recuerdo tampoco así... nada. O sea, nada.

FLOR

Ya.

ALBERTO

Perdona, Azucena...

FLOR

¡Flor!

ALBERTO

Sí, eso, Flor. No es que quiera meterme dónde no me llaman, porque soy un recién llegado, pero... tu marido, Hernán, es alguien... especial, ¿no?

FLOR

(Con amor.)

¿Verdad que sí? Es tan serio, tan rutinario, tan inactivo, tan cristiano...

ALBERTO

Sí, bueno, eso seguro. Pero yo me refería, más bien, a lo que lleva en su maletín.

FLOR

(A su bola.)

Dormimos en camas separadas, aunque yo quería camas juntas, pero aunque "oficialmente" no es pecado, "técnicamente", ya sabes... De lunes a viernes no hacemos nada, aparte de ir a misa por la mañana y después a trabajar. Cada primero de mes hacemos la compra en el supermercado de abajo. Los sábados por la tarde vamos a ver a su madre, y los domingos vamos a misa de siete y media de la mañana, once de la mañana y siete de la tarde en la parroquia de Santa Helena. Y eso que en todas dicen lo mismo. A veces en la de a siete se ponen un poco picantones y leen algo del libro del Apocalipsis, pero es raro. Y durante el mes de vacaciones aprovechamos para pintar toda la casa. Todos los años. De blanco. De impoluto blanco. De impolutísimo blanco.

ALBERTO

Ya, si eso está muy bien. Pero yo me refería a la pistola.

FLOR

Debería divorciarme. Es eso lo que me estás queriendo decir.

ALBERTO

No, por Dios, yo no... Solo quería sacar el tema de la pistola, porque me parece que es peligroso.

FLOR

Cómo se nota que has estudiado psicología, cómo sacas las cosas a la gente. Le hace falta a esta familia alguien como tú, con un poco de cabeza.

ALBERTO

Gracias, supongo. Pero la pistola...

FLOR

Pero no puedo divorciarme. Vamos, no quiero. Pero aunque quisiera, porque es pecado. Vamos, no es que sea pecado, es que ya estoy casada y no hay marcha atrás. Y eso es así. Ser cristiano implica obcecarse en que llevamos razón y en hacer las cosas de una única manera. Y ya está. No hay que darle más vueltas. Pero muchas gracias por la charla.

FLOR va saliendo de escena.

FLOR

Que me divorcie, dice. Estos rojos...

FLOR sale de escena.

ALBERTO vuelve a apuntar en su libreta. Se le cae un bolígrafo al suelo. Se agacha detrás del sillón a cogerlo.

Entra en escena LOLA, que no ve a ALBERTO. Va seguida de JESÚS. LOLA lleva en sus manos la cena. Va hacia la terraza.

LOLA

Será posible... Niños desagradecidos. ¿Sabes lo que te digo?

JESÚS

¿El qué?

LOLA

Que tienes razón. Que les zurzan a todos. Que se enteren cuando ya sea demasiado tarde.

JESÚS

¿Y si te preguntan por el por qué de la cena?

LOLA

¿Si no lo han hecho ya, tú crees que lo van a hacer?

JESÚS

No tiene pinta, no.

LOLA

Pues eso. Ahora mismo llamo a la abogada para que no venga. Que les jodan a todos. Putos cabrones de mierda. Niñatos malnacidos.

LOLA sale hacia la terraza.

LOLA

(Iracunda.)

¡A cenar!

ALBERTO se levanta desde detrás el sofá, y mira por donde salió LOLA.

ALBERTO

¿Pero con quién estaba hablando esta mujer? Huy, ¿con quién estoy hablando yo?

Entra en escena HERNÁN.

HERNÁN

¡Flor! ¡A cenar! ¡Flor! ¡Flor! ¡Flor! ¡Flor! ¡Flor!

FLOR entra en escena.

FLOR

¡Ya va, ya va! ¡Ya te he oído, coñe!

HERNÁN

¿Qué pasa?

FLOR

Qué agobio de hombre, por Dios.

HERNÁN

¡No lo nombres en vano!

FLOR

¡No lo he nombrado en vano!

HERNÁN

Ya está la cena.

FLOR

¡Sí! ¡Te he oído la primera vez!

HERNÁN

¿Pero qué te pasa?

FLOR

¿Que qué me pasa? ¡Que qué me pasa!

FLOR y HERNÁN salen hacia la terraza. Entran NARCISO y LLUVIA, zorreando.

LLUVIA

Mira que estás juguetón.

ALBERTO

¡Eh! Yo creo que ya está bien.

NARCISO

¿Perdona?

ALBERTO

Me parece estupendo que seáis hermanos y que os llevéis genial, pero yo esta relación que tenéis no la veo ni medio normal.

LLUVIA

Alberto...

ALBERTO

Es que me parece increíble que no te des cuenta de que tu hermano quiere bajarte las bragas.

NARCISO

Sí, otra vez.

ALBERTO

¿Otra vez? ¿Cómo que otra vez?

ALBERTO, LLUVIA y NARCISO salen hacia la terraza.

MARGARITA sale de su cuarto y mira por el ventanal. Ve a todos sus familiares discutiendo. Da un gran suspiro y, tras apagar la luz, sale hacia la terraza.

Durante unos segundos se ve a toda la familia a través de la ventana, haciendo grandes aspavientos y discutiendo.

Suenan las señales horarias en la radio, que aún sigue encendida.

LOCUTOR 1

Son las diez de la noche, las nueve en Portugal. Hora del pronóstico meteorológico. Leopoldo Salas, supongo que de eso sí tendrás datos. De eso hay todos los días.

LEOPOLDO

Sí, de eso sí. El pronóstico para toda la noche es cielos completamente despejados en toda la península. Gran noche para celebrar una tranquila cena familiar al aire libre.

LOCUTOR 1

Pues sí, la verdad. Ahora vendría deportes, pero... ¿ha pasado algo destacable, Leopoldo?

LEOPOLDO

No, nada.

LOCUTOR 1

Tampoco.

LEOPOLDO

Tampoco.

LOCUTOR 1

Algo habrá hecho el Madrid. Algo habrá dicho Mourinho.

LEOPOLDO

No, hoy andaba afónico, por lo visto.

LOCUTOR 1

Pues nada, otra horita en silencio entonces, a ver si termino el sudoku. ¿Cielos completamente despejados, entonces?

LEOPOLDO

Completamente.

La familia ha seguido discutiendo. De pronto, estalla una tormenta.

Todas entran a escena, mojados - a excepción de JESÚS - y aún discutiendo.

LOLA enciende la luz.

JESÚS acosa a LOLA, más que nunca.

JESÚS

Tic-tac-tic-tac-tic-tac-tic-tac.

Y sobre las discusiones particulares de cada grupo, se alza la voz estridente y potente de LOLA.

LOLA

¡Tengo alzhéimer!

Y todos quedan en silencio.

HERNÁN

(Casi en un susurro.)

¿Qué ha dicho?

ALBERTO

Que tiene alzhéimer.

HERNÁN

Ah.

Se apagan las luces.

ACTO II

Escena 1

Se encienden las luces. Por la ventana se ve llover. Todo y todos siguen en el mismo lugar donde acabaron el primer acto, excepto JESÚS, que ha desaparecido.

El silencio se alarga un poco más. Todos miran a LOLA.

NARCISO

¿Eso qué es? Que se te olvidan las cosas, ¿no? ¿Y cómo sabes que no se te ha olvidado lo que tienes? A lo mejor tienes otra cosa.

LOLA lanza una mirada fulminante a su hijo.

FLOR

¿Desde cuándo lo sabes?

LOLA

Un par de meses.

FLOR

(Molesta.)

Un par de meses.

LOLA

Sí.

LLUVIA

Pero... aún eres joven para tener alzhéimer.

LOLA

Es alzhéimer con inicio precoz. Es poco común. Mi madre también lo tuvo. Era aún más joven que yo cuando le aparecieron los síntomas. Es... hereditario.

FLOR

¿Hereditario? ¡Hereditario! ¿Me estás diciendo que yo voy a tenerlo también?

LOLA

Hay un cincuenta por ciento de posibilidades.

NARCISO

(Señalando a MARGARITA.)

¡Oh, Dios mío, entonces ella y yo también!

FLOR

¿Sabías que era hereditario? ¿Sabías que tus hijos, que nosotros podríamos tenerlo?

LOLA

Sí.

FLOR

¿Desde cuándo?

LOLA

No sé... Desde que mi madre enfermó, supongo.

FLOR

¿Y nunca se te ha pasado por la cabeza comentarnos que podríamos heredar una enfermedad tuya?

LLUVIA

Flor, tranquilízate.

FLOR

¡No, tranquilízate tú! Que no eres hija suya y no vas a heredar su enfermedad degenerativa.

LOLA

No os lo dije porque hasta hace dos meses no sabía que la tenía. Mi madre comenzó con los síntomas mucho más joven que yo, y al llegar a mi edad pensé que yo no la había heredado. Y que, en consecuencia, vosotros tampoco. Pero hace unos meses empecé a notar descuidos... Olvidaba dónde dejaba las llaves... Olvidaba... Bueno, esas cosas. Sabiendo que mi madre tuvo alzhéimer joven, fui a mi médica en seguida. Me hizo algunas pruebas, y ahí estaba, la hija de puta. Durmiendo.

NARCISO

¿Y tienes aquí tests para saber si nosotros la tenemos? ¿Qué necesitas? ¿Nuestro ADN? Chupamos un palito de esos de los oídos y ya está.

HERNÁN

(Abriendo su maletín y sacando un bote de hisopos.)

Ah, yo tengo.

LOLA

En la época de mi madre no había pruebas para diagnosticarlo de antemano. Pero según mi médica, ahora pueden hacerse estudios genéticos antes de que aparezcan los síntomas. Así que podríais saber si la habéis heredado. Si quisierais.

Silencio.

MARGARITA

Yo no quiero saberlo.

FLOR

Ah, pues yo sí.

NARCISO

Y yo.

Silencio. En una familia bien avenida, este sería el momento de: "Estamos aquí para lo que necesites". Pero no sucede.

Suena el timbre. Todos están pensando. Nadie parece haber escuchado.

ALBERTO

(En vista de que nadie más parece haberse dado cuenta.)

Voy yo.

ALBERTO va a abrir la puerta. Entra en escena MARCELA, completamente empapada y con una carpeta en la mano.

MARCELA

Madre mía, menuda está cayendo en un momento, y eso que un idiota en la radio venía diciendo que iba a estar despejado.

MARCELA se detiene al ver a todo el mundo callado.

LOLA

Acabo de decírselo.

MARCELA

¿El qué? ¿Todo?

LOLA

Solo lo de mi enfermedad.

MARCELA

(Señalando la carpeta que lleva consigo.)

¿Y lo de...?

LOLA

No.

MARCELA

¿Sigues...? ¿Sigues queriendo que se lo cuente yo?

HERNÁN

(Llevándose las manos a la boca.)

¿Cómo? ¿Senil y encima lesbiana?

FLOR

Por el amor de Dios, mamá, ¿encima estás liada con esta?

LLUVIA

Yo soy tolerante, pero esto ya...

ALBERTO

Él último giro ya para rematar todo.

NARCISO

Voy a vomitar...

MARGARITA

La virgen.

MARCELA

¿Qué? No, no, no estamos liadas.

NARCISO

No, en serio, voy a vomitar... Está ya...

MARCELA

¡Que no estamos liadas! Soy abogada.

LLUVIA

¿Abogada?

FLOR

¿Para qué has contratado una abogada?

NARCISO

Mierda, ya tengo la imagen ahí dando vueltas en la cabeza y no...

A NARCISO le viene un acceso. Sus mofletes se hinchan, porque dentro de su boca, sí, hay vómito.

Todos dan un paso atrás.

NARCISO hace un esfuerzo y se traga su propio vómito.

Todos hacen una mueca de asco.

MARCELA

(Señalando a NARCISO.)

Permíteme decirte en nombre de todos: qué puto asco. Soy Marcela, abogada laboralista.

Marcela empieza a repartir tarjetas de visita a todos los presentes.

HERNÁN

Huy. Abogada y roja. De cabeza al infierno.

MARCELA

Tú mejor devuélveme la tarjeta.

HERNÁN

(Vuelve a coger la tarjeta.)

No, traiga. A lo mejor la necesito. He tenido algunos problemas en mi instituto por infligir castigos físicos a los alumnos.

MARCELA

¿Los padres le han denunciado?

HERNÁN

No, qué va. He denunciado yo a mis alumnos. Por las palizas que después me daban ellos a mí.

MARCELA vuelve a quitarle tarjeta.

MARCELA

(A LOLA.)

¿Y en qué punto exactamente estabais en toda esta... historia del alzhéimer?

LOLA

Acabo de decirles que estoy enferma. Dos minutos antes de que entraras por la puerta.

MARCELA

Ah. Vale. Creía que... ¿Quieres que salga para que lo habléis? Más bien que vaya a otra habitación, porque ahora mismo salir a la calle es un suicidio.

LOLA

(LOLA mira a sus hijos, como si tomara una decisión importante. Coge una silla y se sienta.)

No. Vayamos al grano lo antes posible. Para eso era esta cena.

MARCELA

(Señalando por la ventana.)

¿Esa cena?

ALBERTO

Deberíamos pedir algo. Por teléfono.

MARCELA

Sí, mejor tener el estómago lleno. ¿No?

ALBERTO encuentra el menú del restaurante chino.

ALBERTO

¿Chino os parece bien?

NARCISO

(Sobresaltado.)

¿Chino? ¿Dónde? Ah, que eso es... ah, vale, que es un menú de un restaurante chino. Que no es una nota amenazante para mí ni nada. Vale, vale...

(Respira aliviado.)

Fiu... Vale, vale.

(A MARGARITA.)

Por poco.

MARGARITA

¿Por poco qué?

NARCISO

¿Eh? Nada...

ALBERTO

¿Alguien quiere algo en concreto?

HERNÁN

Yo quiero un rollito de primavera. Sin nada dentro.

ALBERTO

No creo que...

LLUVIA niega con la cabeza.

ALBERTO

Mejor voy a la cocina y pido un poco de todo. Y ya cada uno come lo que quiera.

ALBERTO sale de escena.

MARCELA

¿Qué tal si os vais sentando todos? Para hablar más tranquilamente.

En sillas y sillones, todos los miembros de la familia toman asiento. ALBERTO regresa tras hacer el pedido, pero se queda de pie.

MARCELA ocupa la silla central. Se dispone a hablar. Coge aire, duda, abre y cierra la carpeta, y mira a LOLA.

MARCELA

Lola, ¿estás segura? ¿No querrías discutir esto antes con tu familia?

LOLA

No hay nada que discutir. Quiero que sepan mi decisión ya.

NARCISO

¡Es el testamento! Claro, para eso la abogada. ¿No os lo dije? ¿No os lo dije? Guay, guay. Bueno, mal lo del alzhéimer. Bueno, fatal. Fatal, fatal.

LOLA

Marcela, explícales para qué te he contratado en realidad.

MARCELA duda mucho. Echa una última mirada preocupante a LOLA, antes de abrir la carpeta que lleva consigo.

De la carpeta saca un documento y se lo entrega a FLOR.

MARCELA

Es un documento notarial. He asesorado a vuestra madre en la vía legal, porque... bueno, como ya le comenté, este es un caso un poco extraño.

FLOR

(Leyendo.)

Concesión de plenos poderes en el momento de incapacidad... Trámites pertinentes... ¿Qué es esto?

LOLA

Eso es para que ninguno de vosotros tenga que hacerse cargo de mí cuando comience a cagarme encima.

LLUVIA

¿Cómo?

MARCELA

Resumiendo mucho, ese documento, firmado por vuestra madre, determina que cuando un médico dictamine que ya no puede valerse por sí misma, yo, como su abogada y persona designada en el documento, estaré obligada a internarla en un centro donde puedan ser atendidas sus necesidades.

LLUVIA

¿Y si alguno de nosotros quisiera hacerse cargo de ella?

ALBERTO

Eh... bueno, eso habría que hablarlo antes, cariño.

MARCELA

No podría. Es eso que pone ahí. Vuestra madre establece que ninguna persona individual podrá hacerse cargo de ella. Solo el centro elegido.

Silencio.

NARCISO

Ah. Pues está bien eso, ¿no?

LLUVIA

Si es... si es lo que quieres.

FLOR

(Devolviendo el documento a MARCELA. Resoplando por la nariz una sonrisa.)

Estupendo. ¿Eso era todo o tu abogada tiene algo más que decirnos?

LOLA

Eso es todo.

FLOR

Vale. Hernán, vámonos.

HERNÁN

¿Ya? Pero aún no ha llegado la cena.

FLOR

Cenas en casa.

MARGARITA

Está diluviando fuera.

FLOR

Pues nadamos.

FLOR se levanta, coge a HERNÁN y va hacia la puerta.

Se oye un trueno terrible. Relámpagos entran por la ventana. FLOR y HERNÁN vuelven a entrar.

MARGARITA

Sigue lloviendo, ¿eh?

Sin decir nada, FLOR se sienta en el lugar más alejado.

FLOR

Chispea. Pero Hernán tiene mal la espalda y no puede coger frío.

HERNÁN

Es cierto.

Silencio.

ALBERTO va junto a LLUVIA. LLUVIA está mirando el paquete de HERNÁN con cierta lascivia.

ALBERTO

¿Qué miras...?

LLUVIA

Nunca me había fijado en... está como abultado, ¿no? ¿Será un efecto del pantalón?

ALBERTO

¿El qué?

LLUVIA

¿Eh? Nada...

ALBERTO

Oye, cariño, estaba pensando que quizá esta sería una buena situación para una terapia de grupo.

LLUVIA

(Molesta.)

Y además sería un buen remate para tu trabajo.

ALBERTO

Bueno, sí, pero en este caso yo creo que a tu familia le vendría bien. Tenéis aquí unos problemas de comunicación de la hostia.

LLUVIA

¿A qué te refieres?

LLUVIA y ALBERTO miran al resto. Todos en silencio e incómodos.

LLUVIA

Bueno, puede ser.

ALBERTO

Tampoco estaría mal poner en común con la familia la relación tan especial que mantenéis Narciso y tú.

LLUVIA

Alberto, no.

ALBERTO

Además, tu madre tiene alzhéimer, tus hermanos podrían tenerlo, ¿y aquí no pasa nada?

LLUVIA

¿Qué tendría qué pasar?

ALBERTO

No sé, ¿hablar?

LLUVIA

No van a querer hacerlo. Conozco esta familia.

Llaman al timbre.

HERNÁN

¡Es el chino!

HERNÁN sale a abrir. Entra en escena JIN, empapado y con bolsas de comida. Es chino, aunque no tenga rasgos chinos. Todos se quedan mirando.

MARGARITA

Ah, ¿pero tú eres el del kebab de la esquina, no?

JIN

(Levantando las bolsas de comida. Habla perfectamente castellano.)

No, yo soy chino.

HERNÁN

Sí, hombre, Flor, ¿no te suena? ¡Jin, del albergue!

FLOR

Ah, sí. Reparte allí la comida que les sobra del restaurante. Más majo.

LLUVIA

Ah, ¿vais a albergues vosotros? Yo voy también bastante. A ayudar.

JIN

Veintisiete setenta y cinco.

HERNÁN

Toma, aquí tienes. Invito yo.

FLOR

Pero, Hernán, que entre y que se quede aquí hasta que pase la tormenta.

NARCISO

No, no, no. Que se vuelva.

(A MARGARITA.)

¿Te imaginas que se queda aquí el "chino"? A saber si es un espía de ya sabes quién.

MARGARITA

No, ya, en serio, Narciso, ¿de qué coño hablas?

HERNÁN

Es verdad. Que pase y se quede aquí con nosotros a cenar.

JIN

No, gracias, don Paquetemán...

HERNÁN

Don Hernán, soy don Hernán. Estos chinos no se aclaran con el idioma.

JIN

Tengo que volver al restaurante. Está la moto ahí fuera y todo.

FLOR

De eso nada, con el diluvio bíblico que cae tú te quedas con nosotros.

JIN

Bueno, si insisten, y a los demás no les incomoda.

NARCISO

A mí me incomoda.

LLUVIA

No, que pase, que pase.

Empiezan a repartir y comer la comida que ha traído JIN.

MARGARITA

(Incrédula.)

Así que eres chino.

JIN

Sí. Mi madre era marroquí y mi padre chino.

TODOS

(Entendiendo.)

Aaaah.

JIN

Mi padre se casó con una marroquí y después se vino a vivir a España.

LLUVIA

Tu padre y tu madre huyendo juntos de regímenes opresores. Qué bonito.

JIN

No, no, con quien se vino a España fue con su esposa. A mi madre se la folló por error porque llevaba el mismo burka que su mujer.

TODOS

(Consternados.)

Ah.

JIN

A los diez años vine en patera desde Marruecos, en busca de mi padre. Lo encontré y resultó que tenía montado un restaurante chino. Me metió en la escuela por la mañana, y en el restaurante por la tarde. Y hasta hoy.

LOLA

¿Me suena tu cara?

HERNÁN

No creo. Tienes alzhéimer.

LLUVIA

Pues tengo yo apadrinado un niño chino.

JIN

Ah. Bueno, a este ritmo económico, van a ser los chinos quienes os apadrinen a vosotros.

ALBERTO

Anda, qué gracioso el chino.

LLUVIA

(Saca la foto y se la muestra a JIN.)

Se llama 塞拉诺天使丽 (Sè lā nuò tiānshi lì), tiene cuatro años y...

JIN

Ese soy yo.

LLUVIA

¿Perdona?

JIN

(Comiendo tranquilamente.)

Ese soy yo, que de pequeñito tenía más acentuados los rasgos de mi padre. Es una estafa de la ONG. No sabía que la seguían haciendo. Le dieron a mi madre dinero por dejar que me hicieran una foto.

HERNÁN

Lluvia, eso es un castigo del de arriba. Por decirle a tu mano derecha lo que hace tu mano izquierda. Y viceversa.

ALBERTO

¿Ves? Por eso no quería yo darte dinero para eso. Porque al final son todo estafas.

NARCISO se acerca a JIN.

NARCISO

Perdona mi brusquedad de antes. Normalmente, la gente me dice que soy muy simpático, porque lo soy. Pero contigo he sido un poco...

JIN

(Poniendo voz de chino.)

Si tú no nos paga dinelo que debe, tus dedos

(Imitando unas tijeras con sus manos)

chas, chas, chas... Esto tijelas pala tus dedos.

NARCISO se queda con la boca abierta.

Todos comen, menos LOLA. ALBERTO se da cuenta y va al centro.

ALBERTO

Perdonad, perdonad que os interrumpa mientras coméis, pero... Viendo como se está desarrollando toda esta situación, quisiera poner a vuestro servicio mis conocimientos de psicólogo e intentar hacer toda esta situación más llevadera para todos.

LLUVIA

Alberto...

HERNÁN

Para eso yo podría llamar a mi párroco. Solo cobra desplazamiento. Y la voluntad.

ALBERTO

No, no, la psicología es... precisamente está pensada para esto. Para solucionar está clase de problemas.

LOLA

¿La psicología cura el alzhéimer?

ALBERTO

Eh... Bueno, no.

LOLA

Entonces no me sirve.

HERNÁN

¿Y el alzhéimer precoz lo cura? A lo mejor el precoz sí, que es lo que ella tiene. A lo mejor con que le saquen todo el humo de marihuana que tiene en los pulmones se cura.

MARGARITA

A lo mejor con agua bendita.

HERNÁN

No lo descartaría. Conozco a un par de curanderos que podrían echarnos una mano con eso.

MARCELA

A lo mejor es una buena idea.

HERNÁN

Ya, el agua bendita es ir sobre seguro.

MARCELA

No, me refiero a la psicología. Está claro que esta familia tiene serios problemas de comunicación. Quizá una sesión dirigida por un psicólogo...

NARCISO

Sí, que no te ha dicho que la falta una asignatura.

MARCELA

Ya, bueno, pero técnicamente...

NARCISO

¡No, no! Oficialmente.

LLUVIA

A lo mejor podría servirnos a todos de algo. Si no podemos hablar entre nosotros sin más, necesitamos a alguien que nos ayude. ¿Qué mal nos podría hacer?

Todos aceptan sin mucho entusiasmo.

ALBERTO

¿Sí? Vale, pues poned todas las sillas en círculo y sentaos.

MARCELA

(Mirando por la ventana.)

Bueno, yo me marcho, ahora que parece que llueve menos. Y así os dejo a la familia con la terapia.

(Mirando a JIN.)

Tú quizá también deberías...

JIN

(Brusco. Mirando a NARCISO.)

No, no. Yo me quedo. Que nunca he visto una terapia de grupo.

MARGARITA

Pues yo me voy a sentir incómoda con este aquí...

JIN hace un gesto a NARCISO.

NARCISO

No, no, que se quede si son gente muy noble el pueblo chino. Muy noble.

FLOR

Ay, sí, sí. De Jin os podéis fiar. Rebosa honor por los cuatro costados.

HERNÁN

Lo único que le falla es que él adora a los gatos gordos esos de oro que mueven así la mano...

JIN

No, no, son budas...

HERNÁN pone cara de loco, porque están a punto de llevarle la contraria. Todos, menos FLOR, niegan con la cabeza a JIN.

JIN

Quiero decir... Sí, señor Paquetemán... Sí.

HERNÁN

Señor Hernán... Cómo se te mete ahí el mandarino, ¿eh?

MARCELA

Pues aquí os dejo. Lola, te llamaré más adelante para cerrar algunos detalles. Suerte.

MARCELA sale de escena.

ALBERTO coge un cojín y se pone en el centro, de pie.

ALBERTO

Lo que os propongo que hagamos es la terapia del cojín.

(Saca la libreta y el bolígrafo.)

Si no os importa, voy a tomar algunas notas, para que sea más efectiva. Esta terapia la aprendí de uno de mis mejores profesores de psicología, don Ricardo Montalbán Vázquez...

NARCISO

¿No fue ese Ricardo Montalbán el que vaticinó que el metro fracasaría porque la gente jamás de los jamases se metería bajo tierra para desplazarse?

ALBERTO

Eh... Sí, ese mismo.

LOLA

¿Es el mismo que quiso que se volviera a utilizar la frenología como método de identificación de criminales?

ALBERTO

Sí, de hecho ese fue el tema de su tesis doctoral. Le creó unos cuantos enemigos...

MARGARITA

Ah... ¿Es ese que recorrió la Gran Vía desnudo para ver cómo reaccionaba la gente?

ALBERTO

Veo que estáis familiarizados con su obra.

LOLA

Normal, es tan paria en su campo que, hasta nosotros que no tenemos nada que ver con la psicología, sabemos quién es.

ALBERTO

Ya... Pues...

NARCISO

¿Y dices que esto del cojín te lo enseñó él?

MARGARITA

Un momento, esto del cojín lo vi yo en un capítulo de Breaking Bad.

ALBERTO

Sí, él lo sacó de ahí.

MARGARITA

Lo plagió.

ALBERTO

Lo homenajeó. No importa de dónde haya salido, sino en lo que consiste: En esta terapia hay un cojín. El cojín es el que manda. Solo aquel que tiene el cojín puede hablar y expresar lo que siente. ¿De acuerdo? Ejemplo: yo le doy el cojín a Hernán y entonces él...

HERNÁN recibe el cojín y se lo tira en la cara a MARGARITA.

ALBERTO

Hernán, ¿qué haces?

HERNÁN

Ah. Creía que había que tirar el cojín a quien nos cayera mal.

ALBERTO

¿Cuándo he dicho yo eso?

HERNÁN coge el cojín de nuevo y se lo tira a LOLA.

HERNÁN

(Aclara.)

Es que había dos.

ALBERTO le quita el cojín a HERNÁN.

ALBERTO

Violeta...

FLOR

¡Flor!

ALBERTO

Flor, Flor... Te voy a pedir por favor que tu marido no vuelva a intervenir.

FLOR

Conforme.

ALBERTO

Bien. Yo iré pasando el cojín a cada uno de los miembros de la familia. Cuando alguien tenga el cojín, deberá expresar sus sentimientos respecto al tema que se esté tratando. Solo puedo hablar aquel que tenga el cojín. Nadie puede interrumpirle.

MARGARITA

Ay, qué vergüenza...

FLOR

(Quitando el cojín a ALBERTO.)

Ah... Ya sé por dónde vas, y qué tema quieres tratar. Mi posible divorcio, ¿verdad?

HERNÁN

(Cogiendo el maletín.)

¿Divorcio? ¿Qué divorcio?

FLOR

Nada, Alberto, que antes me ha preguntado si alguna vez he pensado en divorciarme.

HERNÁN está muy loco. Abre las cerraduras del maletín. Dentro está la pistola.

ALBERTO

Yo no he sugerido eso. Yo quería hablar contigo de lo que tiene tu marido en...

HERNÁN

¿En dónde?

LLUVIA

¿En el paquete? Es en el paquete, ¿verdad?

FLOR

Que no te disculpes. Si yo te he entendido perfectamente, que preguntabas desde la ignorancia, porque apenas nos conocías como pareja. Pero después de estas horas que has pasado con nosotros, ¿tú crees que deberíamos divorciarnos?

HERNÁN termina de abrir el maletín. Mete la mano dentro.

ALBERTO

(Pone cara de póquer y habla con voz de robot.)

No, no creo que Hernán y tú debierais divorciaros.

ALBERTO queda en tensión, esperando la reacción de HERNÁN.

HERNÁN saca una manzana del maletín y lo cierra. Le da un mordisco.

HERNÁN

Pues claro que no. Eso es pecado. Además, nuestro matrimonio está construido sobre las sólidas bases del respeto. El respeto a Dios y el respeto entre nosotros. Excepto cuando el respeto entre nosotros es irrespetuoso con Dios.

FLOR

Asunto aclarado.

ALBERTO

(Quitando el cojín a FLOR.)

Sí, ya, no. Con asuntos familiares no me refería a ese en concreto. Si no a otros más acuciantes. Como la incestuosa relación entre Narciso y Lluvia.

(Lanzando el cojín con furia a LLUVIA.)

¡Lluvia!

LLUVIA

¿¡De qué vas!?

LOLA

¿Aún seguís con eso?

ALBERTO quita el cojín a LLUVIA y se lo da a LOLA.

ALBERTO

¡Habla, habla!

LOLA

Lluvia y Narciso estuvieron tonteando cuando tenían diecisiete años. Creían que Jesús y yo no lo notábamos, pero no éramos tontos.

NARCISO

Un momento, ¿sabíais que tonteábamos...?

JIN

(Interrumpe. Amenazante.)

Chs-chs. No se habla si no se tiene el cojín.

NARCISO

(Asustado. Coge el cojín con cautela.)

¿Sabíais que tonteábamos y aun así nos hicisteis compartir la misma habitación? Quiero decir, eso está guay por un lado... pero por otro es terrible.

FLOR

¡No: Es terrible! ¡Yo dormía sola en mi habitación! ¡Lluvia podría haberla compartido conmigo!

LOLA

Ya. Pero Jesús y yo sabíamos que se gustaban, y bueno, no había nada de malo en un poco de sexo adolescente. Mejor en casa que un parque.

ALBERTO

Jo-der.

NARCISO

Bueno, en Los Serrano hubo este tipo de incesto, y dos veces, y mira la serie tan chula que les quedó. Hasta que se murió Lucía, claro.

LLUVIA

¡No había sexo!

NARCISO

¡Nos acostamos!

LLUVIA

¡Una vez!

ALBERTO

¡Lo sabía!

NARCISO

¡Pero te corriste!

LLUVIA

¡Mentí!

NARCISO

¡Mientes!

LLUVIA

Ah, ¿sí? ¿Y por qué crees que lo hicimos esa única vez entonces? ¡Porque lo hiciste fatal!

ALBERTO

¡Toma!

NARCISO

Pero... pero... Entonces todos los mensajitos al móvil, todo el tonteo...

ALBERTO

Mensajitos, ¿qué mensajitos?

NARCISO

¿Qué significa todo eso?

LLUVIA

Pues... nada. No sé, es una química que hay entre nosotros. Sale así, natural. Pero... ya está. Yo quiero a Alberto. Y eso no va a cambiar.

ALBERTO

Yo también te quiero.

MARGARITA

Ooooooh, ahora voy a potar yo.

NARCISO

(Va hacia la estatua de jirafa. La coge.)

Pero... ¿recuerdas esta figurita? Te la regalé el día de tu cumpleaños.

LLUVIA

No me acuerdo.

NARCISO

Estabas muy borracha...

LLUVIA

No tanto.

NARCISO

Sí, sí lo estabas... Cuando te la di me dijiste: eres el hombre más maravilloso del mundo. Ojalá pudiéramos estar juntos.

LLUVIA

¿Mi cumpleaños? ¿En qué mes?

NARCISO

(Acertando de casualidad, como el mes del cumpleaños de LOLA.)

Febrero...

LLUVIA

(Su plan ha fallado.)

Mierda.

MARGARITA

Esa historia es una mentira tan grande...

NARCISO

No es mentira.

MARGARITA

Esa figura no la compraste tú.

FLOR

Pues claro que no. ¡Esa figura me la traje yo de una orgía a la que me llevó mamá con nueve años!

TODOS se escandalizan.

ALBERTO

(Agobiado escribiendo en su bloc y dando el cojín a FLOR.)

A ver, por favor, un poquito de orden y que rule el cojín, que no doy abasto.

FLOR

Una tarde de invierno, con nueve años, me puse enferma y no pude ir a la escuela por la tarde. Pues esta señora pensó que la mejor idea era llevarme a una orgía, mientras Jesús trabajaba. Me dejó en una salita y me dijo que no me moviera. Ella entró en otra sala y estuvo allí una hora y media. Eran tales los gritos y las blasfemias que se oían, que me puse a llorar como la cría que era. Para intentar consolarme, cogí esa figura de cerámica y me concentré en ella todo lo que pude, para no oír lo que ocurría dentro.

Todos en silencio. Muy despacio, ALBERTO coge el cojín y se lo entrega a LOLA.

LOLA

En mi defensa diré tres cosas: la reunión llevaba programada seis meses, y no podía faltar; dos: Jesús lo sabía y otras veces vino conmigo a otras reuniones; y tres: no fue esa jirafa lo que te trajiste, sino...

(LOLA se levanta y coge una figura con forma de pene.)

esta.

HERNÁN

Ay, la Virgen... Demos gracias al Señor porque hayas salido normal. Y que te hayas juntado con un hombre cuerdo como yo.

FLOR

¿Qué clase de madre hace eso a uno de sus hijos? Y esa es una de muchas.

LOLA

¿Cuál es el problema? ¿Que nuestra familia era poco ortodoxa? ¿Que no íbamos a misa todos los domingos?

FLOR

No, el problema es que te has comportado de manera egoísta desde que tengo memoria. Siempre tú primero. Por encima de tus hijos, por encima de papá, por encima de Jesús. Siempre.

ALBERTO coge el cojín y se pone en medio.

ALBERTO

Vale, vale, para eso precisamente es el cojín, para evitar este fuego cruzado y las acusaciones incontroladas. Parece que empiezan a florecer cosas del pasado. Pero creo que sería interesante que otras personas del círculo aportaran sus opiniones. Marga...

ALBERTO da el cojín a MARGARITA.

MARGARITA

¿Yo? ¿Y qué digo?

ALBERTO

Lo que sientas. No tiene por qué ser sobre algo en concreto. Lo que se te pase por la cabeza. No tienes por qué decirlo... podrías... rapearlo.

Parece que todos van a decir algo.

ALBERTO

No, no. Ella tiene el cojín. Ella tiene la palabra.

NARCISO

(Riendo.)

Rapearlo...

JIN

Chs-chs. No, no.

NARCISO se pone muy serio.

MARGARITA

No voy a rapear.

(Suspira.)

Más o menos tengo aceptado que mis padres son un desastre. Bueno, mi madre es un desastre, y mi padre era un desastre. Pero que no lo hacen o hacían a propósito. A veces me molesta, a veces lo comprendo. Lo que sé ahora es que podría tener una enfermedad que acortaría un cuarto de mi vida útil... y que esa es una razón como otra cualquiera para... tomarse las cosas de otra manera.

MARGARITA devuelve el cojín a ALBERTO.

ALBERTO

Muy bien, Marga. Narciso.

ALBERTO entrega el cojín a NARCISO.

NARCISO

Yo siento... que esto es una soberana gilipollez.

LLUVIA

Narciso, va.

NARCISO

¿Y sobre qué hablo?

ALBERTO

No sé. ¿Qué viene a tu cabeza cuando piensas que tu madre está enferma?

NARCISO

Ah... En que... podría conseguirle un ataúd a buen precio.

Suspiro exasperado.

JIN

Para eso hay que tener dinero primero, y dedos en los pies.

HERNÁN

Bueno, en verdad, solo dinero. Lo de los dedos en los pies es más accesorio.

(Aclara a los demás.)

Es humor chino. Yo tampoco lo entendía al principio.

NARCISO

¿Y cómo se pueden conservar los dedos de los pies?

JIN

No sé. Se podría empezar por devolver la televisión que se ha comprado con dinero prestado...

NARCISO

(Mirando hacia la ventana.)

La tele... Ay, la tele...

HERNÁN

Mira, este chiste no lo estoy siguiendo... Tiene que ser de los buenos.

FLOR

¿Qué esperas? ¿Qué después de todos estos años nos compadezcamos de ti?

LOLA

No. Ni mucho menos. Lo que no entiendo es porque todos tenéis instalada en la cabeza la idea de que yo no os quiero, o de que no me preocupo por vosotros.

LLUVIA

Nadie piensa eso, Lola.

FLOR

Yo sí. Tú por lo menos tienes una madre con la que contar. Mi padre, muerto a los cinco años. Y el resto de mi vida sufriendo a una madre que solo vivía por ella y para ella. No solo he sido testigo de orgías y otro montón de depravaciones, sino que he aguantado su indiferencia hacia mí y el resto de sus hijos. ¿Cuántas veces hemos hecho algo juntas, mamá? ¿Cuántas veces me has llevado a un parque? ¿O de excursión? Ninguna. Porque estabas demasiado ocupada con tus cursos de plantas, tu guarracultura y tu hippismo hipócrita.

LOLA

Estaba estudiando Bellas Artes cuando tu padre me dejó embarazada. Podría haberte abortado y seguir con mi carrera, pero no lo hice. Podría haberos abortado a todos, ¡y no lo hice! Eso tiene que contar para algo.

ALBERTO

(Totalmente alucinado.)

Hos-tia.

FLOR

¿Qué se supone? ¿Qué debo darte las gracias por no abortarme?

(A ALBERTO.)

El hecho de que eso suene lógico en su cabeza ya te demuestra el tipo de persona con la que estás tratando aquí.

(A LOLA.)

Montas una cena, eres todo amabilidad, eres todo sosiego... ¿Qué pasa? ¿Ahora estás enferma y quieres que tus hijos te tengan pena? ¿Es eso? ¿Dónde están todas esas personas con las que montabas orgías o hacías esos cursos tan interesantes? ¿Dónde está esa gente ahora, eh? ¿Has llamado a alguno? ¿Te han llamado ellos? ¿O acaso has descubierto que estás completamente sola?

LOLA

No entiendo por qué me tienes tanto rencor.

FLOR

¡Porque has pasado de nosotros como de comer mierda durante toda tu puta vida!

LOLA

¿¡Y qué pasa si ahora quiero formar parte de vuestra vida!? ¿Ya no tengo derecho a ver a tus hijas? Eh, Flor. ¿No puedo ver a mis nietas? A mis dos preciosas nietas... ¡Eh! ¡EH!

FLOR

No metas a las niñas en esto.

LOLA

¿Tampoco tengo derecho a saber que te has ido a vivir con Alberto?

LLUVIA

Lola, no sé... No surgió el momento de contártelo.

LOLA

No surgió el momento... ¿Tampoco tengo derecho a que tu hermano Daniel me vuelva a dirigir la palabra? ¿Es justo que crea que Jesús murió por mi culpa? Eh, ¿es justo?

LLUVIA

Dani no cree eso.

LOLA

No, claro. Me lo dijo a la cara delante de todos vosotros porque no lo cree, claro.

Pausa.

LOLA

No he sido la mejor madre del mundo. Eso lo reconozco. Pero creo que vuestro trato hacia mí es inmerecido.

FLOR

Mentira. Nos has manipulado toda tu vida. La última muestra: este documento. ¿Una abogada nos dice que ninguno de nosotros podrá cuidarte cuando ya no te valgas por ti misma? ¿En serio, mamá? ¿En serio? ¿Qué esperabas? ¿Que todos dijéramos que "oh, menuda barbaridad", y corriéramos a coger turno para cuidarte?

LOLA

No quiero ser una carga para nadie.

FLOR

Y no lo serás. Para mí, al menos. Porque no te lo mereces.

FLOR tira el documento, se levanta y se va. HERNÁN se queda inmóvil.

HERNÁN

(Se quita los guantes y el gorro de cirujano.)

Voy a quitarme esto, porque si no cuando salga a la calle la gente va a creer que estoy loco.

(Mete todo en el maletín y lo cierra.)

Estaba todo muy rico.

HERNÁN se levanta y se marcha tras su mujer.

LOLA también se levanta y se marcha a su habitación.

LLUVIA

(A ALBERTO.)

Estarás contento.

LLUVIA se marcha hacia su antiguo cuarto.

ALBERTO

Pero a ver, no culpes a la terapia del cojín. Esto ha salido de manera inesperada...

ALBERTO sigue a LLUVIA.

NARCISO sale a la terraza a fumar un cigarro.

MARGARITA va hacia la estantería. Coge la jirafa de cerámica.

JIN

Nosotros vendemos muchas de esas en una tienda de todo a un euro que tenemos también.

MARGARITA

La compró mi padre en unos chinos. Se la regaló a mi madre por San Valentín. Ella nunca quería celebrarlo, porque decía que es un invento americano para que consumamos, pero mi padre siempre le regalaba algo. Ella siempre lo acababa devolviendo. Era una especie de tradición. Pero este regalo no pudo devolverlo, porque los chinos no quisieron darle el dinero de vuelta.

JIN

Normal. Nunca hacemos recibo, y eso se vende en mil chinos distintos de Madrid.

NARCISO vuelve a entrar. JIN va hacia él.

JIN

Tú, mi padre quiere la tele. ¿Dónde está la tele?

NARCISO

¿Tu padre es Don Xang?

JIN

Sí, ese es mi padre. Creo que lo conoces. Él también te conoce.

NARCISO

No, ya, ya.

JIN

¿Que dónde está la tele?

NARCISO

¿La tele? ¿Qué tele?

JIN

Tú sabes qué tele.

NARCISO

Qué va, ¿yo? Qué va.

MARGARITA está mirando por la ventana.

MARGARITA

¡Eh! Hay un hombre y una mujer intentando hacerle el puente a tu moto, Jin. Parece que llevan una televisión panorámica envuelta para regalo...

JIN

¡Mi moto!

NARCISO

¡La tele!

JIN y NARCISO salen corriendo de escena.

MARGARITA

Aunque parece que antes van a darse un homenaje sobre la moto...

(MARGARITA ladea la cabeza.)

Esa es una postura complicada. Ah, mira, los han pillado... Corred, corred, que a lo mejor los cogéis...

MARGARITA va hacia la mesa, abre su portátil y pulsa algunas teclas. Comienza a sonar 'MHYV'.

Coge el portátil, y se va viéndolo a su cuarto.

Entra en escena LOLA, fumando un porro. Sale a la terraza.

Entran en escena ALBERTO y LLUVIA.

ALBERTO

Lo siento, cariño. Yo... No quería desencadenar esto. De verdad. Aunque bueno, con lo visto hoy, de fijo apruebo.

LLUVIA

Ya. Bueno, no es culpa tuya... del todo. Esta familia... es así. Y no va a cambiar nunca. Pero me siento fatal.

Silencio.

ALBERTO

Ya, normal. Pero... nos vamos sin más, ¿no?

LLUVIA

Ve bajando tú al coche. Yo voy a despedirme de Lola.

ALBERTO

Vale.

ALBERTO besa a LLUVIA y sale de escena.

LLUVIA se acerca a la ventana. LOLA la ve. LLUVIA hace un gesto y LOLA entra hacia el salón.

LLUVIA

Nos vamos ya. Mañana trabajo.

LOLA asiente.

LLUVIA

Siento... todo. Siento lo de tu enfermedad. Siento el comportamiento de Flor... Siento que esta cena haya salido... como ha salido.

LOLA asiente. Impasible.

LLUVIA

Yo... ya sé todo eso del documento y demás... Pero quiero que sepas que yo estaré dispuesta a cuidar de ti. Cuando llegue el momento. Si las condiciones me lo permiten.

LOLA asiente. LLUVIA la abraza. LOLA no devuelve el abrazo.

LLUVIA sale de escena.

Entra JESÚS. Sonriendo. Satisfecho.

JESÚS

Tampoco es que puedas decir que te haya sorprendido del todo esta bonita reunión familiar.

LOLA se encoge de hombros.

JESÚS

Lo del documento para que nadie te cuidase era una buena treta. Pero al final se ha vuelto en tu contra. Era un riesgo grande, y ha salido mal. Una pena.

LOLA

Yo te quería. Lo sabes, ¿no?

JESÚS se encoge de hombros.

JESÚS

Y yo te quería a ti. Pero en el fondo sabías que nunca me gustaron algunas cosas de tu estilo de vida.

LOLA

¿Y por qué no me lo dijiste?

JESÚS

(Va hacia el interruptor.)

Porque así eras más feliz.

LOLA

(Emocionada.)

¿Por qué tuviste que morirte?

JESÚS se encoge de hombros y apaga el interruptor. LOLA da una última calada.

Escena 2

Se enciende la luz. En escena MARCELA, hablando por el móvil.

MARCELA

Sí, bueno, ¿y qué se ha creído? ¿Que por ser vieja y pobre ya no puede ser embargada? ... Pues la sacas a rastras ... Aunque tenga más fuerza de la que parece, no tendrá más fuerza que tú... Oye, mira, te dejo, que acabo de llegar a casa de una cliente, y tengo que arreglar unas cosas con ella. Luego te llamo.

MARCELA sale de escena y vuelve a entrar con LOLA, subida en una silla de ruedas. Más envejecida, más mustia.

MARCELA

No está mal la residencia, para lo que puedes permitirte con tu pensión. Me he asegurado de que no sea una de esas residencias que acaban apareciendo en Informe Semanal.

LOLA

Sí.

MARCELA

Buena comida, servicio agradable. Estarás bien.

MARCELA deja a LOLA junto a la estantería. Pone los frenos a la silla y va a otro lado para hacer llamadas, y que LOLA no escuche.

MARCELA

(Tras marcar en su móvil.)

Flor, soy Marcela Díaz, la abogada de tu madre...

(Molesta.)

Sí, la abogada roja... Te dejé un mensaje la semana pasada. Pensaba encontraros aquí para llevar a vuestra madre a... Ah. ... ¿Y no puede tu marido llevarlas al médico solo? ... Ya. ... Vale, de acuerdo. Oye, de todos modos te digo la dirección de la residencia para...

MARCELA mira el móvil. Han colgado. Vuelve a marcar.

LOLA trata de llegar a la jirafa de cerámica de la estantería.

MARCELA

Lluvia, hola, soy Marcela Díaz, abogada de tu madre, hablamos el sábado para... ... Exacto. ... ¿Y eso? ... Vale, claro, sí. ¿Tienes la dirección de la residencia? ... Esa misma. ... Oye, ¿y de tu hermano Narciso sabes algo? Lo he llamado varias veces, pero no... Ajá. ... Vale... Pues suerte con tu examen. ¿Qué es, el práctico o el teórico? ... Ya, ya... Pues suerte.

MARCELA cuelga. Va hacia LOLA. Sobre la mesita encuentra una postal, con una foto de MARGARITA.

MARCELA

(Lee.)

Las playas de Nueva Zelanda. Salgo para Los Ángeles mañana XD. Os enviaré otra desde allí. XOXO, Marga.

MARCELA coge un par de postales más y las lee por encima.

LOLA sigue intentando llegar a la figura.

MARCELA

(Mientras quita los frenos a la silla. Animada.)

Bueno, Lola, voy a ser yo la única que te acompañe a la residencia, pero, ¿para qué más, verdad? Flor tiene a las niñas con fiebre, Lluvia el examen de conducir, y lo último que se sabe de Narciso es que se fue de vacaciones a China...

(Ve a LOLA haciendo movimientos)

¿Quieres algo?

LOLA mira a MARCELA, impotente. No recuerda lo que quería. Acaba perdiendo la mirada en la nada.

MARCELA suspira y aprieta el hombro de LOLA con cariño. Empuja la silla hacia fuera de escena. Apaga el interruptor junto a la entrada.

Se apagan las luces.

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