Al final, ¿ha dicho que sí?
Ángel Serrano Laguna - 2008
Cláusula de uso y representación
Se autoriza la adaptación y representación de la presente obra, con o sin ánimo de lucro, siempre que se cite de forma expresa al autor.
Queda expresamente prohibida la reproducción, distribución o difusión íntegra del texto, original o adaptado, por cualquier medio.
Prólogo
La boda había acabado. A la noche habría baile, pero era opcional para los padres con hijos pequeños.
Era una de esas bodas multitudinarias donde se mezclaban a partes iguales familiares lejanos y vecinos a los que dedicas un saludo solo de vez en cuando.
Ir a aquella boda me pareció perder el día. Podría haber pasado aquel sábado dando los últimos toques a una cabaña de madera que mis amigos y yo habíamos construido frente a mi casa. Por eso me alegré cuando mis padres se levantaron de la mesa y dijeron:
―Hale, nos despedimos de los novios y nos vamos.
La mesa de los novios ocupaba la zona central del salón. De ella nacía una cola de personas (para mí infinita) que iban despidiéndose de los novios uno a uno.
Tardé un poco en darme cuenta de que muchas de las personas que esperaban en la fila llevaban un sobre. Solo reparé en ello cuando vi a mi madre sacar su propio sobre. En el dorso se leía: "Ángel, Justa e hijos". Recordé. Era el sobre que una vez guardó la invitación a la boda.
―¿Para qué es eso?―pregunté.
―Eso es El Sobre―contestó mi padre.
¿Es que acaso había que entregar la invitación a los novios al final de la boda? ¿No hubiera sido más lógico al principio, para que no se colara nadie?
―¿Y qué lleva dentro?―pregunté, escéptico.
―Pues dinero.
―¿Dinero? ¿Por qué?
―Pues el dinero que paga la boda―intervino mi madre―. Pagamos por los cuatro que venimos.
―Pero si venimos invitados. ¿Cómo vamos a pagar nosotros la boda?
―Pagas el cubierto, más un extra para los novios.
Asentí mientras meditaba. Así que toda esa puesta en escena, la entrada a la iglesia, la ceremonia, los novios yendo por las mesas durante el banquete preguntando que qué tal todo, que si todo bien, y la comida qué tal, había sido solo para... conseguir dinero. ¡Qué gran idea!
Personajes
(Por orden de intervención)
MÁRQUEZ
ESCASSI
ARTURO
TOMÁS
AMPARO
ALEJANDRO
JOSÉ LUIS
RAÚL
LOLA
CLOTILDE
BEGOÑA
CONCEJALA
Y algunos invitados a la boda.
ACTO I
Escena 1
El agente especial MÁRQUEZ y la agente especial ESCASSI aparecen por lados opuestos.
MÁRQUEZ
Escassi.
ESCASSI
Márquez.
MÁRQUEZ
(Saca una grabadora.)
¿La tienes?
ESCASSI
(Saca una cinta de casete.)
La tengo.
MÁRQUEZ entrega la grabadora a ESCASSI.
MÁRQUEZ
¿Has recibido mi mail con la circular? ¿Reivindicando que el enunciado de las misiones nos sea entregado en un soporte más actual? Un pen o un DVD, por lo menos.
ESCASSI
Sí. Lo recibí.
MÁRQUEZ
¿Y lo has reenviado?
ESCASSI
No.
MÁRQUEZ
Entiendo. Pues a ver si te acuerdas de reenviarlo, luego cuando llegues a casa.
ESCASSI introduce el casete en la grabadora y pulsa play.
VOZ 1
Misión 2-6-4-3-3-5-5-5. Veinticuatro de mayo. Agentes asignados: agente especial Márquez y agente especial Escassi. Si uno o varios de los presentes no coincidieran con alguno de estos agentes, en nombre del servicio secreto español, le pedimos que se marche, puesto que la información que a continuación será enunciada es secreta. Vale. Espero. ¿Ya? De acuerdo.
VOZ 2
Agentes, el agente especial Alejandro Turbado fue retirado de su actividad en el servicio secreto dos años atrás, tras un brote psicótico sufrido en una misión en Coito, Portugal. Durante este tiempo, ha estado internado en un centro psiquiátrico donde se han repetido varios de estos ataques. Sin embargo, el brote psicótico no pudo llegarle en mejor momento, puesto que en esa época estaba siendo investigado por asuntos internos, en relación con otra misión a la que había estado vinculado varios meses antes. En esta misión desaparecieron, se calcula, dos millones de euros requisados de la financiación ilegal de un partido político. Aún hoy, no se sabe del paradero de ese dinero, pero tenemos fuertes sospechas de que fue Alejandro Turbado quién los robó, y que ha estado fingiendo todo este tiempo su trastorno mental para evitar los interrogatorios. Hoy, el agente Turbado asistirá a la boda de su hermano. Su misión: averiguar todo lo posible sobre su estado mental real, e indagar si alguno de sus familiares podría estar al tanto de los verdaderos planes de Turbado. Buena suerte.
VOZ 1
Este mensaje se autodestruirá en cinco, cuatro, tres, dos, uno...
ESCASSI lanza la grabadora lejos. Suena una fuerte explosión.
MÁRQUEZ
Eso me recuerda que te tengo que enviar la otra circular que estoy moviendo.
ESCASSI
Vamos.
Los agentes se separan, con paso coordinado, cada uno por el lado por el que entraron. A medio camino, se paran. Se miran. Intentan ponerse de acuerdo hacia dónde ir. Señalan con el dedo, cada uno hacia su lado. Asienten, como si se hubieran puesto de acuerdo. Avanzan, de nuevo, hacia lados contrarios.
Se vuelven a mirar y asienten. Se dirigen hacia el centro. Cada uno saca su puño, lo agitan. Juegan a “Piedra, papel o tijera” en silencio. ESCASSI saca piedra. MÁRQUEZ, tijera. Van hacia el lado ESCASSI.
Escena 2
En escena, el cuarto de TOMÁS, el novio. Un sofá, un espejo y una mesa ocupan el centro. En el sofá está sentada AMPARO, madrina y madre del novio, agriada, con un vaso de tubo en la mano que contiene alguna bebida alcohólica. ALEJANDRO pulula por la estancia, vestido totalmente de blanco. A un lado, está ARTURO, el padre del novio, hablando con TOMÁS, que se encuentra en otra estancia.
ARTURO
Hijo, ¿estás bien?
TOMÁS
Sí. Me estoy echando un poco de agua en la cara.
ARTURO
¿Pero seguro que estás bien?
TOMÁS
Sí. Sí. Enseguida salgo.
ARTURO resopla y observa a ALEJANDRO. Se dirige a su mujer.
ARTURO
Vigila bien a este, no vaya a ser que le dé uno de sus yuyus.
AMPARO
Alejandro no ha tenido ningún ataque en seis meses.
ARTURO
Pero porque esos seis meses se los ha pasado metido en el manicomio.
AMPARO
No es un manicomio, es un hospital psiquiátrico.
ARTURO
A ver si para una vez en dos años que lo dejan salir, nos la va a montar. ¡Y hoy precisamente! Si es que no teníamos que haberlo traído.
AMPARO
Es la boda de su hermano. Si su comportamiento es el adecuado, podrían darle el alta.
ARTURO
¿El alta? ¿Y para qué? ¿Para que regrese a casa? Con la excusa de que está loco ni siquiera podrá trabajar.
AMPARO
Arturo, es tu hijo.
ARTURO
Sí, mi hijo cuando a él le conviene. Porque a los dieciocho bien que se marchó de casa. ¡Y una década pasó hasta que volvimos a saber de él! ¡Y por una carta del Ministerio de Interior! Una carta que dice que nuestro hijo está internado en un manicomio.
AMPARO
Hospital psiquiátrico.
ARTURO
Y no nos dicen ni dónde ha estado ni lo que ha hecho porque es "información clasificada". ¿Información clasificada en un país donde los mayores referentes de agentes secretos son Mortadelo y Filemón? ¡Venga ya! ¡La historia de los espías no hay quien se la trague! Seguro que pilló a algún ministro con una becaria entre las piernas haciéndole una limpieza de sable y lo estuvo extorsionando hasta que hubo cambio de gobierno. Seguro que fue entonces cuando se inventó lo del trastorno mental para seguir viviendo del cuento.
AMPARO
Eso es una barbaridad.
ARTURO
¿De verdad crees que tu hijo es una especie de... espía?
AMPARO
¿Por qué no? Listo es. Sus profesores siempre nos dijeron que era muy inteligente. Acuérdate que nos recomendaron buscar información sobre colegios para niños superdotados. Y tú te negaste.
ARTURO
Mi empresa estaba empezando a crecer por aquel entonces, y tuve que invertir mucho dinero. Sabes de sobra que no podíamos permitirnos gastos tontos.
AMPARO
¿Gastos tontos? A saber si no ha acabado así porque no lo ayudamos a usar su inteligencia.
ARTURO
Sí, hombre, sí. A lo mejor es que se ha vuelto tonto de ser tan listo. ¿Habéis quitado las luces parpadeantes del salón? Por si tiene ataques epilépticos.
AMPARO
Alejandro no tiene epilepsia.
ARTURO
Ah, ¿no? Pues el otro día me contaron un chiste de epilépticos y le dije al que me lo estaba contando que justo mi hijo tenía epilepsia. ¿Cómo era el chiste?
AMPARO
Arturo, por favor.
ARTURO
Algo de una cabina de teléfonos. ¿Cómo era?
Entra TOMÁS, visiblemente atacado, sudando y con la corbata aflojada.
ARTURO
¿Ya estás mejor?
TOMÁS
Más o menos.
ARTURO
Es normal que estés nervioso el día de tu boda.
TOMÁS
Ya.
ARTURO
Porque... Solo son nervios, ¿no?
TOMÁS
Sí. Supongo.
ARTURO
¿Cómo que supones?
TOMÁS
Bueno, estoy seguro.
ARTURO
¿Seguro de qué?
TOMÁS
No sé... ¿Qué has dicho?
ARTURO hace señas a TOMÁS para que se acerque a él. Habla sin que lo oigan los demás.
ARTURO
¿No tendrás dudas?
TOMÁS
Que no, papá.
ARTURO
Sabes que esto que estás haciendo es algo muy noble. Lo sabes, ¿no?
TOMÁS
Sí, lo sé. Lo sé.
ARTURO
Mira, Tomás, entiendo que estés preocupado. Que esta boda te plantee algunos dilemas morales, pero cuando yo me casé con tu madre tampoco la quería, y míranos: Treinta años juntos y nuestro matrimonio sigue funcionando.
AMPARO se toma de un trago el resto de su copa y se levanta.
AMPARO
Voy a por otro vodka.
AMPARO sale de escena.
ARTURO
Y no digo que Lola y tú no os querías. Porque a ver, lleváis saliendo juntos, ¿cuánto? ¿Quince años?
TOMÁS
Uno y medio.
ARTURO
¡Bueno! Uno y medio... quince... ¡Qué más da! El caso es que antes o después, os ibais a acabar casando.
TOMÁS
Supongo.
ARTURO
Pues ya está. Tú no te preocupes, hijo. Seguro que seréis muy felices. Ahora voy a ver qué hace tu madre, que últimamente le está dando por beber. Debe ser que se aburre. Y mira que le he comprado unas cacerolas y le he puesto la vitrocerámica. He consultado a un amigo mío veterinario y me ha dicho que seguramente sea la menopausia. Yo no sé cómo se las apañan las mujeres, pero siempre tienen alguna excusa para montarte el pollo. Consejo importante, Tomás: cuando se ponen en ese plan, déjalas. Olvídate totalmente de ellas. Al final se les acaba pasando. Vigila a tu hermano, no vaya a ser que haga alguna tontería.
TOMÁS
Yo lo veo bien.
ARTURO
Ya. Pero las apariencias engañan. Ay, hijo mío: ¡Cuántos palos te va a dar la vida!
ARTURO sale de escena.
ALEJANDRO
¿Sabes? En algunas zonas al norte de la India, debido a la escasez de mujeres, las familias solo están dispuestas a casar a sus hijas con pretendientes que tengan hermanas. Así, esas familias pueden casar a sus otros hijos varones con ellas.
TOMÁS
Ah... ¿Y?
ALEJANDRO
Bueno. Supongo que eres afortunado por no ser del norte de la India.
TOMÁS
Supongo.
El desquicio de TOMÁS va en aumento. Suda aún más que antes. Se abre la camisa para secarse el sudor del pecho, las axilas y la frente con un pañuelo. Lo escurre una vez ha terminado.
ALEJANDRO
Estás nervioso.
TOMÁS
Estoy bien.
ALEJANDRO
¿Sabías que hay páginas en Internet en las que, si eres indio, pero un indio de la India y no un indio de los del arco y la flecha, puedes concertar un matrimonio con una atractiva india de la India?
TOMÁS
Ah... ¿Y?
ALEJANDRO
Bueno. Es mejor casarse con una persona que conoces, en vez de hacerlo con una desconocida en Internet que pueda estar contagiada de cualquier enfermedad venérea.
TOMÁS
Supongo.
ALEJANDRO
En los últimos años, tú y yo no hemos tenido mucho contacto. Bueno, no hemos sido... hermanos. Pero me alegro por ti. Y por tu boda.
TOMÁS
No sé si puedo decir lo mismo.
TOMÁS está de espaldas a ALEJANDRO, quien saca un cuchillo de algún lugar entre su ropa y avanza lentamente hacia su hermano, dispuesto a apuñalarlo.
TOMÁS se gira y ALEJANDRO esconde el cuchillo antes de que llegue a verlo. TOMÁS va hacia el espejo. ALEJANDRO saca el cuchillo y avanza nuevamente hacia TOMÁS. TOMÁS se da la vuelta y ALEJANDRO esconde el cuchillo.
TOMÁS
¿Qué tienes ahí?
ALEJANDRO
Nada.
TOMÁS
Tienes algo ahí.
ALEJANDRO
No es nada.
TOMÁS
¡Lo he visto por el espejo!
ALEJANDRO
(Muestra el cuchillo.)
Ah. Es un regalo. Sorpresa.
TOMÁS
(Coge el cuchillo.)
Un cuchillo.
ALEJANDRO
Sí. Para picar tomates. O para cortar jamón.
TOMÁS
Pues gracias.
ALEJANDRO
De nada.
Se miran durante unos segundos. ALEJANDRO sonríe.
ALEJANDRO
Ahora voy al salón.
TOMÁS
Vale. Ahora yo... me quedo aquí.
TOMÁS se sienta en el sofá tras que ALEJANDRO salga de escena, dejando el cuchillo a un lado. Continúa nervioso.
Desde detrás del sofá se alzan las figuras de ESCASSI y MÁRQUEZ, que estaban escondidos. Ambos miran hacia el lugar por el que ha desaparecido ALEJANDRO. Asienten. Sacan una libreta y un bolígrafo. Escriben. El bolígrafo no pinta. Ambos echan su aliento sobre la punta del bolígrafo, para intentar revivirlo. Escriben. Guardan la libreta. Asienten. MÁRQUEZ saca una jeringuilla y un bote pequeño. Lo clava y carga la jeringuilla. Ensarta la punta en el cuello de TOMÁS, que se levanta asustado y gritando.
TOMÁS
¿¡Qué me habéis hecho!? ¿¡Qué me habéis hecho!?
Conforme el mejunje de la jeringuilla surte efecto, TOMÁS se va relajando y entra en un estado semiinconsciente.
TOMÁS
(Sonríe.)
¿Qué... me... habéis... hecho...? Mooooooola.
TOMÁS se ríe. MÁRQUEZ lo sienta en el sofá. Después va a vigilar la entrada. ESCASSI se sienta al lado del novio y lo coge de la mano con ternura.
ESCASSI
¿Tienes constancia de que tu hermano Alejandro posea dos millones de euros?
TOMÁS
(Ríe.)
Mi hermano está como una puta cabra.
TOMÁS se ríe de su propio comentario.
ESCASSI
¿Crees que tu hermano sufre algún trastorno mental?
TOMÁS
Y yo qué sé... Mi padre dice que se lo está inventando todo... A mí me da igual...
ESCASSI
¿Podría estar fingiéndolo? ¿Alguna vez le notaste algún síntoma de desequilibrio, antes del primer brote psicótico?
TOMÁS
Bueno, él era, bueno, es superdotado. Los niños no le hablaban. Él tampoco es que hablara mucho. Él leía y leía y leía y leía...
Acompaña su retahíla dibujando círculos en el aire.
TOMÁS
(Mira la mano de ESCASSI.)
Tía buena.
ESCASSI suelta la mano de TOMÁS y le hace una seña a su compañero.
ESCASSI
Vale. Hemos terminado.
TOMÁS
(Lloriquea.)
No quiero casarme... No quiero casarme...
MÁRQUEZ saca la jeringuilla y un nuevo bote. La carga y se dirige a TOMÁS.
ESCASSI
¿Bote nuevo? ¿Compuesto nuevo?
MÁRQUEZ
Sí. Tu querido amigo Carreño me ha dicho que anula mejor los efectos del suero de la verdad, y que borra la memoria a corto plazo casi instantáneamente. Olvidará el interrogatorio en apenas 10 segundos. A cambio, es algo más fuerte.
ESCASSI
¿Algo más fuerte?
MÁRQUEZ
(Clava la jeringa en el cuello de TOMÁS, que cae dormido.)
Ahora está dormido, pero en un par de minutos le costará respirar y comenzará a convulsionar. Después, aún bajo los efectos del suero de la verdad, sentirá una fuerte subida de adrenalina. Durará unos segundos. Los suficientes para eliminar cualquier resto del suero de su organismo. Finalmente, volverá a la normalidad, como si nada hubiera pasado.
MÁRQUEZ guarda el bote y la jeringuilla.
MÁRQUEZ
Escassi, he contado a mis padres lo que pasó entre nosotros.
ESCASSI
¿Qué le has contado a tus...? Pero, ¿y qué pasó entre nosotros?
MÁRQUEZ
Escassi, nos acostamos. Deja de negar la realidad. Hay algo entre nosotros.
ESCASSI
¡Eso pasó hace dos años!
MÁRQUEZ
¡No, no! ¡Veintitrés meses!
ESCASSI
¿Tú crees que este es el mejor momento para hablar de ello? ¿En medio de una misión? Ya hablaremos.
Ambos salen de escena. Entra en escena JOSÉ LUIS, con un ramo de flores y entonando la marcha nupcial, imitando a una novia. TOMÁS se despierta algo confuso.
TOMÁS
¿Ya has llegado?
JOSÉ LUIS
Ahora mismo.
TOMÁS
¿Qué tal tu examen?
JOSÉ LUIS
Bien. Creo que bien.
TOMÁS
Has tardado poco en llegar, ¿no?
JOSÉ LUIS
Sí. He apretado un poco el acelerador en la autovía. He tenido que aflojar cuando ya he entrado en el camino de la sierra que llega hasta aquí. Un poco raro esto de celebrar la boda en una casa rural en mitad del monte.
TOMÁS
Tampoco había dinero para más.
JOSÉ LUIS
¿Y tú cómo estás?
TOMÁS
Bien. Algo mareado.
JOSÉ LUIS
(Huele a TOMÁS.)
Buf, qué pestazo a sudor. Pásate unas toallitas húmedas o algo, y no el pañuelo podrido ese que tienes ahí.
TOMÁS
Es que estoy un poco nervioso y no dejo de sudar.
JOSÉ LUIS
Si estás nervioso, yo tengo aquí algo de maría.
TOMÁS
¿De qué María? No conozco a ninguna María... ¿María mi vecina?
JOSÉ LUIS
No. María.
Saca una bolsita con marihuana. A la hora de representar, convendría que no fuera marihuana verdadera. Temas legales.
TOMÁS
(Hace ademán de fumar.)
Ah... María de...
JOSÉ LUIS
¿Te hace o no? Seguro que te relaja.
RAÚL entra en escena.
RAÚL
¿Qué está pasando aquí?
TOMÁS
¡Ha sido idea suya!
RAÚL
¿Qué tienes ahí?
JOSÉ LUIS
Nada.
RAÚL
¿No será marihuana?
JOSÉ LUIS
Eh...
RAÚL
¡Vamos, menuda ignominia! ¡Qué vergüenza! ¡Traer drogas ilegales a la boda de tu amigo!
JOSÉ LUIS
Que no es una droga ilegal, que es marihuana.
RAÚL
No. Según el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, y a día de hoy, la marihuana es una droga ilegal. Así que: dámela. Me desharé de ella.
JOSÉ LUIS
No te la voy a dar. Tomás está bastante nervioso. Y esto le sentaría muy bien.
RAÚL
Sí, ¿no? Y que llegue al altar emporrado para decir el sí quiero. Dámela.
JOSÉ LUIS
¿Pero por qué te pones así? Todo el mundo consume drogas. Además, la marihuana es una droga socialmente aceptada. Otra cosa es que sea ilegal. Antes, ser homosexual se pagaba con la muerte, y ahora hasta se pueden casar. Los tiempos cambian.
RAÚL
José Luis: he dicho que me la des.
JOSÉ LUIS
(Ríe.)
Raúl, no seas ridículo. No te la voy a dar.
RAÚL
Llamaré a tu madre.
JOSÉ LUIS
¿Cómo? No puedes llamar a mi madre.
RAÚL
Sí. Sí que puedo.
RAÚL saca el móvil.
JOSÉ LUIS
Raúl, tenemos casi treinta años ya. No creas que me vas a asustar.
RAÚL
Estoy marcando.
JOSÉ LUIS
Pues si tú llamas a mi madre, yo llamaré a la tuya.
RAÚL
Mi expediente, tanto académico como social, está impoluto. Lo único malo que le podrías decir es que me junto con chusma como tú.
JOSÉ LUIS
Ah, ¿sí? ¿Y aquella vez que te colaste en una casa abandonada, derrumbaste una pared y por poco nos matas a todos?
RAÚL
Ese fuiste tú.
JOSÉ LUIS
¿Y cuándo le robaste la motocicleta al tonto del pueblo?
TOMÁS
(La adrenalina empieza hacer efecto. Se lleva la mano al corazón y respira con dificultad.)
Ese fui yo.
JOSÉ LUIS
¿Y qué me dices de haberte acostado con tu propia hermana? ¿Eh, Raúl? ¡Con tu propia hermana! ¡Eso sí que es ilegal!
RAÚL
¡Fuiste tú quién se acostó con mi hermana!
TOMÁS se pone en pie. Empieza a convulsionar.
JOSÉ LUIS
Ah, es cierto. Ya se me hacía raro que con lo serio que tú eres cometieras semejante atrocidad. Es verdad, ya me acuerdo.
Sonríe. RAÚL lo fulmina con la mirada.
JOSÉ LUIS
Compréndelo, no planeé acostarme con tu hermana de antemano. Ella estaba muy borracha, yo no dejaba de invitarla a copas... "Venga, venga, te invito a otra copa", le decía. Y ella que no quería más. "Que no, que no quiero más", decía. Y yo la invitaba a otra copa y a otra copa, y al final pues...
RAÚL
¡Dame la bolsa!
JOSÉ LUIS da la bolsa a RAÚL, que se la guarda.
JOSÉ LUIS
¿Qué clase de amigo permite que uno de sus mejores amigos se encuentre en ese estado de nerviosismo en el día de su boda?
TOMÁS ha perdido totalmente el control, y está bailando mientras muerde el pañuelo, intentando arrancar las puntas.
RAÚL
Tomás, ¿estás bien?
TOMÁS
¡No estoy enamorado! ¡Solo me caso con Lola porque mi padre me obliga!
TOMÁS se derrumba en el sofá y llora. RAÚL y JOSÉ LUIS se miran durante unos segundos. RAÚL devuelve la bolsita de marihuana a JOSÉ LUIS.
JOSÉ LUIS
Gracias.
Ambos amigos se acercan a TOMÁS.
RAÚL
¿Qué es eso de que tu padre te obliga a casarte?
TOMÁS
Sí. Bueno, no es que me obligue. Es solo que... Todo ha ido tan rápido.
RAÚL
¿Y por qué iba a querer tu padre que te casaras con Lola?
TOMÁS
Por su dinero.
JOSÉ LUIS
¿Dinero? ¿Desde cuándo necesita tu familia dinero? Si tu padre se compró un Mercedes hace nada.
TOMÁS
Ya, pero digamos que la empresa de mi padre ya no es tan rentable como antes.
RAÚL
Bueno, como todas. La crisis.
TOMÁS
Ya. No, si las cosas no estarían tan mal... Si mi padre no hubiera estafado a Hacienda en sus informes de cuentas durante los últimos seis años, y ahora no tuviera que pagar una multa altísima.
JOSÉ LUIS
¿De cuánto?
TOMÁS
¿Recordáis lo que nos costó el Mercedes?
RAÚL
Hombre, era caro, pero si lo vendéis y...
TOMÁS
Pues veinte veces más.
JOSÉ LUIS y RAÚL
Adiós, chaval. ¡La virgen!
RAÚL
¿Y tu padre pretende que la madre de Lola le dé ese dinero?
TOMÁS
Bueno... Sí.
JOSÉ LUIS
¿Y para eso es necesario casarse?
TOMÁS
No sé. Supongo. Yo no tengo nada ahorrado con la mierda que me pagan en la agencia. La boda ha sido idea de mi padre.
JOSÉ LUIS
¿Y qué pasa si no paga la multa?
TOMÁS
Irían a juicio, y lo más probable es que mi padre fuera condenado a cárcel. Cárcel. A ver, no es que tenga pensado que mi suegra nos regale el dinero. Se lo devolveremos.
RAÚL
Pero tu padre podría intentar pedir un préstamo, pagar la multa, revivir la empresa...
TOMÁS
No. La empresa ha quebrado para siempre. Sus antiguos socios no quieren saber nada de él. Más que nada, porque ellos también han estado estafando a Hacienda y no quieren que les salpique.
RAÚL
Vale: te casas con Lola, tu suegra paga la multa. ¿Cómo piensa devolver el dinero tu padre? ¿No será que tú, dándole tu sueldo a Lola, serás el que vaya devolviendo el dinero prestado poco a poco?
TOMÁS
No, no. Mi padre ha dicho que lo pagaría él, y que yo podría aportar algo, también.
RAÚL
¿Y de dónde tiene pensado sacar el dinero tu padre? Porque si su empresa está en quiebra, ya me dirás. Es más: A partir de ahora, serás tú quien tenga que sustentar económicamente a tu padre y a tu madre. Y a tu hermano, si le dieran el alta.
TOMÁS
(Se seca el sudor una vez más.)
No lo había pensado.
RAÚL
Tomás: no puedes casarte.
TOMÁS
Si no lo hago mi padre acabará en la cárcel.
RAÚL
¡Acabará dónde tenga que acabar! Ha sido él quién ha estafado a Hacienda. No tú.
TOMÁS
¿Y qué hago? ¿Voy ahí fuera y digo que se suspende la boda?
RAÚL
Algo tendrás que hacer.
JOSÉ LUIS
O... podemos sabotear la boda.
RAÚL
Nadie va a sabotear la boda. Esto no es una película americana.
TOMÁS
¿Sabotear la boda? ¿Cómo?
RAÚL
¡Nadie va a sabotear nada! Vamos a solucionar esto como personas adultas.
JOSÉ LUIS
Se me ocurre que podríamos prender fuego a algo. O siempre puedes decir que eres gay. A mi hermano le funcionó.
RAÚL
Pero porque tu hermano realmente era gay.
JOSÉ LUIS
Ya, eso sí. De todos modos, no te recomiendo que digas que eres gay. Buena paliza le dieron los primos de la novia a mi hermano. Aunque tampoco es que se enterara de mucho, porque ya estaba inconsciente por la que le había dado mi padre antes.
RAÚL
Bueno, tú tranquilo. Seguro que hablando podemos resolver esto. Queda como una hora para la ceremonia.
TOMÁS
Podría ser más. Aún no ha llegado la concejala.
JOSÉ LUIS
¿Concejala? ¿No os casaba don Faustino el párroco?
TOMÁS
No. Don Faustino se fue de la parroquia hace un par de días. ¿No te has enterado? Dicen que lo vieron por la autovía, haciendo autostop con un cartelito en el que ponía "Himalaya".
JOSÉ LUIS
Ah.
RAÚL
Tenemos tiempo aún. Voy a intentar hablar con tu padre.
RAÚL se dirige hacia la salida, pero ve sacar la bolsita de marihuana a JOSÉ LUIS. Lo coge del brazo y lo lleva con él.
RAÚL
Vamos a intentar hablar con tu padre.
JOSÉ LUIS
(Aparte de TOMÁS.)
¿Qué tenemos que hablar nosotros con su padre? Que hable él.
RAÚL
Venga ya, parece mentira que no sepas cómo es. ¿Cuándo has visto a Tomás tomar una decisión por sí mismo?
JOSÉ LUIS
Vale, pero la marihuana me la quedo.
RAÚL
Como quieras.
Salen de escena.
Escena 3
En escena, la habitación de la novia, LOLA. Al fondo, MÁRQUEZ y ESCASSI, camuflados como lámparas. En el sofá, AMPARO, con una copa, y CLOTILDE, la madre de la novia. Frente a un espejo, LOLA y su hermana, BEGOÑA. A un lado, ARTURO, que habla por su teléfono móvil aparte.
ARTURO
Vas a tener que esperar hasta mañana. Ahora estoy en la boda de mi hijo... No, ese no. El que se casa es mi hijo el tonto. A mi hijo el loco lo hemos ido a recoger esta mañana al manicomio... Sí, estoy bastante seguro de que es un manicomio y no un hospital psiquiátrico... Oye, te prometo que la semana que viene tendrás el dinero... ¡Pues de una inversión que hecho! Sí... Que sí... Azul... Palíndromo... Vale... De acuerdo, mañana hablamos.
ARTURO mira alrededor. Sale de escena. Vuelve a entrar.
ARTURO
(A LOLA.)
Y la concejala sigue sin aparecer. Tú no te preocupes. Verás cómo llega pronto.
LOLA
(Recita.)
No siento preocupación, don Arturo.
Me casaré con su hijo hoy seguro.
La suave brisa que entra con apuro
por los resquicios del ventanal oscuro
me dicen que todo saldrá bien. Eso seguro.
Como si Dios, desde su altar divino y puro
me susurrara: "Toda va a salir bien, te lo juro."
No importan los contratiempos ni el apuro.
Lo importante es que cuando caiga la noche
y la luna salga a contar los astros uno por uno,
mi cuerpo y el de su hijo, mi alma y la suya,
yacerán juntos sin que los separe ningún muro.
Y podremos estar juntos para siempre,
viendo la vida pasar. Nuestro futuro.
ARTURO
Ah... ¿Eso qué es? ¿Que lo has compuesto o algo? Quiero decir, lo de la brisa, lo del altar de Dios, y tu alma, las rimas...
LOLA
No. Mientras hablaba lo creé.
ARTURO
¿En serio?
LOLA
Sí. ¿Por qué? ¿No le gusté?
ARTURO
No, no, si me parece bien. Es solo que... Es extraordinario lo bien que hablas. La cultura que desprendes. Sorprende ver a una joven hablando tan bien. Porque ahora con los mensajes de móvil los jóvenes están destrozando el español. Con tanta k, tanta x y tanta w. Si cuando se inventó el español solo las pusieron en kilo, xilófono y whisky por algo sería. Tanta k, tanta k. ¿O vamos a saber nosotros ahora más que hace tres siglos?
LOLA
¡Yo pienso exactamente lo mismo! El español es como una gran ópera, donde cada una de sus palabras representa una nota musical percutida por un instrumento distinto. Cada frase bien construida, una pieza musical. Y cada párrafo bien hilado, un aria bella y única.
ARTURO
¿Un aria? ¿Eso no era algo de Hitler?
LOLA
No, no. En ópera, un aria es una pieza cantada por una única persona.
ARTURO
Ah... Vale, vale.
ARTURO intenta buscar algún modo de continuar la conversación. LOLA sonríe durante unos segundos.
ARTURO
(A AMPARO.)
Y tú, ¿ya te has echado otra copa?
AMPARO
Sí.
ARTURO
¿Y no te da vergüenza? Aquí, delante de tu consuegra. Ella, toda una señora. Con ese porte, esa elegancia, ese donaire, ese saber estar.
CLOTILDE
(Ríe.)
Huy, por Dios, Arturo. ¡Qué cosas tiene!
ARTURO
No, no, doña Clotilde. Las cosas hay que decirlas como son. Hoy es la boda de su hija, y usted es capaz de estar a la altura de las circunstancias. Sin embargo mi mujer, ahí la tiene: borracha perdida en la boda de su hijo.
AMPARO
(Se levanta.)
Voy a por otro cubata.
AMPARO sale de escena.
ARTURO
Perdónela. Lleva unos años un poco rara. Un amigo veterinario me ha dicho que es la menopausia. Yo no sé qué decirle. Él es el experto, así que habrá que fiarse.
ARTURO saca su móvil.
ARTURO
Aquí hay poca cobertura. Voy al jardín a intentar llamar al ayuntamiento, a ver si consigo localizar a la concejala, que se nos echa la hora encima.
La lámpara de MÁRQUEZ se acerca un paso a la lámpara de ESCASSI, para rozarse. ESCASSI se aleja un paso.
LOLA
(Mirando al cielo.)
Lo único que le falta a este día para que sea perfecto es papá. Pero seguro que ahora está en el cielo. Sentado en una nube. Mirando hacia aquí. ¡Hola, papá!
BEGOÑA
No saludes, que con el techo no te ve.
LOLA
¿Debería salir entonces al jardín a saludar?
CLOTILDE
Ay, por Dios, hija. Olvídate de tu padre ya. Que lleva muerto dos años. Él ahora está en el cielo, y yo en la gloria.
LOLA
(Se echa a llorar.)
¿Cómo puedes decir eso?
CLOTILDE
Ya estamos con el llanto. Ojo lo que nos gusta el drama. Qué ganas tengo de quedarme sola en mi casa ya de una puñetera vez. Y tú Begoña, aprende de tu hermana, que se ha buscado un buen mozo y deja la casa. A ver si vas tú detrás pronto.
CLOTILDE sale de escena.
BEGOÑA
Sí, mamá. Venga, venga, Lola. Que mamá solo bromea. No llores. Que es el día de tu boda.
LOLA
Sí, tienes razón.
Entran en escena JOSÉ LUIS y RAÚL. LOLA se dirige hacia ellos revoloteando.
LOLA
¡Oh! Los camaradas de mi futuro esposo. Cuán buenos habéis sido con él. Cuán agradecida estoy porque lo hayáis mantenido con vida hasta el día de su boda. Nuestra boda.
RAÚL
De nada. Supongo.
LOLA
Serán tantos los episodios vividos. Tantas las anécdotas acaecidas. ¡La vida en estado puro! Pero pasad. Pasad y contadme vuestras peripecias juveniles en este tiempo de espera.
JOSÉ LUIS
(Aparte, a RAÚL)
Dios, es que no la soporto. ¿Por qué esta tía siempre habla como si estuviera recitando un poema cutre?
RAÚL
Es que le gusta leer poesía.
JOSÉ LUIS
Ya, bueno, a mí me gusta ver porno y no voy todo el día por ahí...
JOSÉ LUIS ejecuta un gesto obsceno.
LOLA
¿Decíais, buenos hombres?
JOSÉ LUIS
No, no, nada.
RAÚL
Estábamos buscando a Arturo. ¿No está por aquí?
BEGOÑA
Acaba de salir al jardín a hacer una llamada. ¿Para qué lo buscáis?
RAÚL
Para nada. Solo para comentarle un asunto. Pero si no está...
Ambos amigos hacen ademán de marcharse.
LOLA
No, no, pero esperad, mis buenos amigos. ¿Cómo se encuentra mi futuro esposo en estos momentos de espera?
JOSÉ LUIS
Un poco apocado.
LOLA
¿¡Apocado!? ¿Apo... cado?
JOSÉ LUIS
Con lo bien que tú hablas, ¿y no conoces esa palabra? Apocado, cuitado, acongojado, angustiado, ¡asustado!
LOLA
¿Cómo?
RAÚL
(Dando un codazo a JOSÉ LUIS.)
No, no. Solo está un poco nervioso. Lo normal un día como hoy.
BEGOÑA
Raúl, ¿podemos hablar un momento?
RAÚL
Sí, claro.
BEGOÑA y RAÚL se alejan a un lado.
LOLA
(A JOSÉ LUIS.)
¿Quieres que te recite algo mientras esperas?
JOSÉ LUIS mira con odio profundo a LOLA durante unos segundos. Pasa el tiempo. Y pasa el tiempo. JOSÉ LUIS no responde.
LOLA
(Recita.)
Vale: Las lágrimas son agua que van a dar al mar...
BEGOÑA
¿Por qué buscáis a Arturo? ¿Pasa algo?
RAÚL
Eh... No.
BEGOÑA
¿Seguro que no?
RAÚL
Eh... Sí. Por cierto, ayer, con las prisas de mi huida, me dejé la chaqueta en tu casa.
BEGOÑA
Si no tuvieras que salir corriendo de mi casa cada vez que regresa mi madre inesperadamente. Estoy empezando a cansarme de esta situación.
RAÚL
Creía que estábamos de acuerdo en mantener lo nuestro en secreto. Por tu madre.
BEGOÑA
Sí, mi madre está deseando que me eche novio, para ver si me largo de casa. Precisamente, por eso no quería que se enterara. Pero esto ya ha llegado a un punto que es absurdo. Parecemos quinceañeros.
RAÚL
Bueno, luego hablamos. Ahora no es el mejor momento. ¿Tienes entonces mi chaqueta?
BEGOÑA
Yo no he visto ninguna chaqueta esta mañana. He estado ayudando a mi hermana a vestirse y ha sido mi madre quién ha recogido mi habi...
BEGOÑA se detiene. Mientras, CLOTILDE entra con una chaqueta.
BEGOÑA
...tación.
RAÚL
Mi chaqueta.
CLOTILDE olisquea despacio la prenda. Mira a JOSÉ LUIS y a RAÚL. Se decide por JOSÉ LUIS y se acerca a él. Lo olisquea.
BEGOÑA
(Aparte.)
Mamá, por Dios. Tengo mejor gusto.
CLOTILDE se acerca a RAÚL. Despacio. Despacio. Olisquea la chaqueta. Lo olisquea a él. Varias veces.
CLOTILDE
Esto es tuyo.
RAÚL
(Tras unos segundos.)
Sí.
CLOTILDE
¡Ven aquí, hijo mío! ¡Qué contenta estoy, Begoña! Tienes ahí el arroz a las puertas de pasarse, pero por fin has encontrado a un chico. No es que sea gran cosa, pero a mí me vale. ¡Ay, qué contenta estoy! ¿Y para cuándo la boda?
BEGOÑA
¡Mamá!
RAÚL
Huy, yo creo que me voy a ir.
CLOTILDE
Pero toma la chaqueta.
RAÚL
No, no. Luego ya si eso me la da.
RAÚL, atolondrado, se choca con AMPARO, que ha vuelto a entrar y está despistada con su copa.
RAÚL
¡Joder, señora!
RAÚL sale de escena. JOSÉ LUIS intenta seguirlo, pero LOLA lo detiene.
LOLA
No, espera. Aún no terminé con la estrofa. En esta se puede apreciar el simbolismo y las metáforas utilizadas por Bécquer: Hoy como ayer, mañana como hoy...
Entra en escena ALEJANDRO.
ALEJANDRO
(Siniestro.)
Mamá, ¿tiene papá en el coche algún tipo de herramienta con la que se pueda causar daño físico a tu hermano en el día de su boda?
LOLA se calla. Silencio. Las lámparas se miran alarmadas y apuntan en sus libretas durante el silencio. Todos miran a ALEJANDRO, que sonríe amable.
ALEJANDRO
Solo bromeaba. Un grifo está goteando en el baño de los invitados, y me gustaría intentar arreglarlo.
JOSÉ LUIS
Mírale, ¡qué sentido del humor que tiene! Que ya bromea hasta con su enfermedad y todo. Se nota que te has recuperado.
Entra en escena ARTURO.
JOSÉ LUIS
Por cierto, como tu hermano me dijo que seguramente vendrías he traído esto.
JOSÉ LUIS saca una calculadora.
JOSÉ LUIS
Porque todavía eres superdotado, ¿no?
ALEJANDRO
Eso me temo.
ARTURO
¿Quién? ¿Este superdotado? Pregunta lo que quieras, que yo también te lo sé responder.
JOSÉ LUIS
A ver, ¿raíz cuadrada de 24588?
ALEJANDRO
Ciento cincuenta y seis coma ocho, cero, cinco...
ARTURO
¡Ciento cincuenta y seis coma...!
ARTURO masculla los decimales. JOSÉ LUIS lo comprueba en la calculadora.
JOSÉ LUIS
Di tu nombre al revés.
ALEJANDRO
Etnatsab Odabrut Ordnajela.
ARTURO
Eh... ¡Orutra! Arturo al revés.
AMPARO
¿Y los apellidos?
ARTURO
¡Ha dicho solo el nombre!
LOLA
(Empujando a JOSÉ LUIS y quitándole la calculadora.)
¡Yo también quiero, yo también quiero!
JOSÉ LUIS
Hala, ya ha tenido que venir a joder el parque.
LOLA
A ver. Deja que piense, deja que piense. Pero te lo voy a poner muy difícil, ¿vale?
ALEJANDRO
Como quieras.
ARTURO
A mí tampoco me importa que sea difícil.
LOLA
Con números muy grandes.
ALEJANDRO
De acuerdo.
ARTURO
Sí, sí. Lo que quieras, lo que quieras.
LOLA
A ver, a ver... ¡Dos millones más tres millones!
ALEJANDRO
Cinco millones.
ARTURO
(Más tarde.)
Cinco mi... ¡Maldita sea!
LOLA
Bueno, a ver que lo compruebo. Huy, a ver, que le he dado mal... Dos millones... más tres... millones... ¡Oh! Lo has dicho mal... son seis y... uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez, once y doce ceros. Oh, lo siento.
ALEJANDRO
No, es que le has dado a multiplicar en vez de a sumar.
LOLA
(Mira confusa la calculadora.)
Ah, es verdad. Está aquí la x. Es que creía que el más en las calculadoras se representaba con una x. Qué tonta.
JOSÉ LUIS
(Apartándola.)
Sí, un poco. ¿Cómo se va a equivocar Alejandro, si es un crack? Tío, eres mi ídolo. ¿No cansa ser tan listo?
ALEJANDRO
A veces.
JOSÉ LUIS
Yo es que si fuera tan listo me volvería loco.
ARTURO
¿Pues qué te crees que le pasó a este?
JOSÉ LUIS
Y oye, si eres superdotado de aquí arriba, entonces no serás también superdotado de aquí abajo, ¿no?
JOSÉ LUIS y ARTURO ríen con la broma.
JOSÉ LUIS
¿Lo ha cogido, Arturo? ¿Superdotado?
ARTURO
¡Ay, qué bueno! Superdotado, dice. Yo es que me descojono con este tío. ¡Qué bueno es! ¡Qué bueno es! ¡Tendrías que dedicarte a esto!
JOSÉ LUIS
Pues la verdad, Arturo, es que estoy pensando seriamente en dedicarme a esto del humor, porque no se me da nada mal. Ya tengo pensado un nombre artístico y todo: Cabrito de Cercedilla.
ARTURO
(Ríe.)
¡Cabrito de Cercedilla! Muy bueno, muy bueno. ¿Y tienes algo más?
JOSÉ LUIS
No, de momento solo el nombre. Bueno, voy con su hijo, no sea que se escape.
Todos le miran asustados.
JOSÉ LUIS
¡Es broma! El Cabrito de Cercedilla ataca de nuevo.
JOSÉ LUIS quita la calculadora a LOLA. Sale de escena.
ALEJANDRO
¿Entonces tenemos herramientas en el coche?
ARTURO
No. ¿Para qué?
ALEJANDRO
Para arreglar un grifo en... Supongo que ya no importa.
ARTURO
¿Qué vas a arreglar tú? Anda, anda. Mejor será que no tengas nada peligroso entre manos, no sea que te dé un telele, prendas fuego a la casa y tengamos que salir todos corriendo.
ALEJANDRO no dice nada. Coge un cojín. Lo inspecciona. Asfixia un brazo del sofá con el cojín. Sale de escena. Las lámparas se miran alarmadas. Salen de escena a saltitos, tras ALEJANDRO.
CLOTILDE
Se le nota mejor a su hijo.
AMPARO
Sí.
CLOTILDE
(Señalando la copa.)
¿Qué es?
AMPARO
Vodka con limón.
CLOTILDE
Entiendo. Arturo, ¿ha conseguido localizar a la concejala?
ARTURO
¡No me hable, no me hable! Que estos funcionarios son la repanocha. He llamado al ayuntamiento y no había nadie. No trabajan los días de diario, imagínese los fines de semana. He llamado a otro concejal amigo mío, y tampoco sabía nada de ella. Me ha dicho que iba a buscar su número de móvil, y que si eso, me llamaba después. Pero vamos, no se preocupe. Seguramente se haya perdido por el páramo. Llegar hasta aquí es un poco difícil. Es que a ver a quién se le ocurre la idea de celebrar una boda en una casa en mitad del campo.
CLOTILDE
Se me ocurrió a mí, dada la... tesitura económica.
ARTURO
Grandísima idea, señora. Grandísima idea. Ni yo la habría tenido mejor, fíjese lo que le digo.
Escena 4
En escena, un salón, donde se celebrará la boda y el banquete, con una mesa llena de comida situada al fondo, con algunos invitados revoloteando, incluido RAÚL.
Entra en escena ALEJANDRO, con el cojín en la mano. Detrás de él aparecen MÁRQUEZ y ESCASSI, a medias de vestir, con uniformes de camareros. ALEJANDRO termina de cruzar la escena y sale.
MÁRQUEZ
Ese traje de lámpara siempre me irrita los pezones.
RAÚL
(A MÁRQUEZ y ESCASSI.)
¿Es que no podían haberse terminado de vestir en el cuarto?
ESCASSI titubea. Mientras, MÁRQUEZ se ha desplazado detrás de RAÚL y sostiene una jeringuilla cerca de su cuello. Mira a su compañera, en busca de permiso. Esta niega con la cabeza.
RAÚL se percata del gesto y mira hacia su espalda, pero MÁRQUEZ ya ha escondido la jeringuilla.
MÁRQUEZ
Tiene usted razón, señor. Vamos, Josefina. Terminemos de vestirnos en el cuarto.
Los agentes especiales se alejan de RAÚL hacia el lugar por el que desapareció ALEJANDRO.
MÁRQUEZ
¿Dónde ha ido?
ESCASSI
Hacia la habitación del novio. Con el cojín.
MÁRQUEZ
¿Crees que intentará matarlo de nuevo?
ESCASSI
Puede. Aunque con el cojín...
MÁRQUEZ
¿Por qué intentará acabar con su hermano?
ESCASSI
No lo sé.
Los agentes especiales se asoman fuera de escena. Continúan vistiéndose mientras hablan.
MÁRQUEZ
Ahí está. Está hablando con su hermano.
ESCASSI
Y aún con el cojín entre las manos. Pase lo que pase, no intervenga.
MÁRQUEZ
Antes no hemos intervenido y por poco ese chico recibe una puñalada en la espalda.
ESCASSI
Si la cosa se pone fea, intervendremos. Pero a mi señal.
MÁRQUEZ
¿Crees que finge?
ESCASSI
No sé qué pensar. Solo actúa de manera psicótica cuando nadie lo ve. ¿Para qué iba a fingir algo así? Lo único que se me ocurre es que sepa que estamos aquí y finja ante nosotros.
MÁRQUEZ
Eso es imposible. No nos ha visto. Y aunque lo hubiera hecho, no nos conoce. Y nadie puede haberle avisado de que estaríamos aquí.
ESCASSI
Lo sé. ¡Atención! Parece que intenta algo.
MÁRQUEZ
¡Va a asfixiar a su hermano con el cojín! ¡Hay que intervenir!
ESCASSI
No, espera. Vaya. El hermano creía que le estaba ofreciendo el cojín para sentarse.
MÁRQUEZ
¿Por qué no intentará arrebatárselo para terminar con él?
ESCASSI
No sé. Querrá evitar el forcejeo, quizás.
MÁRQUEZ
¡Ahí viene! ¡Agua, agua!
Se giran. RAÚL está frente a ellos, que aún no terminaron de colocarse los zapatos.
RAÚL
Bueno, ¿qué?
MÁRQUEZ
Discúlpenos. Qué torpeza. Es que no encontraba el zapato. Ya terminamos.
Entra en escena ALEJANDRO. No se fija en los camareros. MÁRQUEZ y ESCASSI terminan de vestirse.
RAÚL
(Mientras se aleja.)
Cómo está el servicio.
ESCASSI
Ha estado cerca. El siguiente paso será interrogar al padre del presunto perturbado.
MÁRQUEZ
Entendido. Oye, Escassi, estaba pensando que esta noche podríamos quedar para tomar algo...
ESCASSI se aleja sin más. Entra en escena JOSÉ LUIS.
RAÚL
¿Has visto a Arturo? No lo encuentro por ninguna parte.
JOSÉ LUIS
Te debes haber cruzado con él. Estaba en la habitación de Lola. Mira, por ahí viene.
ARTURO entra en escena. Se dirige hacia la mesa con comida.
RAÚL
Venga, vamos a hablar con él. El tiempo se nos echa encima.
JOSÉ LUIS
No, espera, espera. Antes cuéntame eso de que estás liado con Begoña.
ESCASSI le hace una seña a MÁRQUEZ. Ambos se acercan a ARTURO por la espalda. MÁRQUEZ le clava una jeringuilla en el cuello. ARTURO cae desmayado y entre ambos agentes lo sacan fuera de escena sin que nadie se percate.
RAÚL
Estoy liado con Begoña. Fin de la historia.
JOSÉ LUIS
Venga, tío. No seas seco. ¿Cómo empezó todo?
RAÚL
Empezó en el principio.
JOSÉ LUIS
¿Y qué tal os va?
RAÚL
Nos va como nos va.
JOSÉ LUIS
¿Quién más sabe que estáis juntos?
RAÚL
Lo sabe quien lo sabe.
JOSÉ LUIS
¿Cuánto tiempo lleváis?
RAÚL
Llevamos el tiempo que llevamos.
JOSÉ LUIS
¿Y es tan insoportable como su hermana?
RAÚL
No.
JOSÉ LUIS
Me lo imaginaba. Solo Dios puede ser más insoportable que esa chica, y eso solo porque Dios puede ser infinito en todo lo que quiera. Oye, ¿y ya habéis...?
RAÚL
(Se avergüenza.)
Bueno, sí.
JOSÉ LUIS
Anda, picaruelo.
RAÚL
¡Pero vamos a lo que vamos! Arturo.
JOSÉ LUIS
Respecto a eso... Mejor habla tú con él. Es que yo le caigo bien, y tampoco quiero provocarle una situación incómoda.
RAÚL
¿Que le caes bien desde cuándo? ¿No le oíste decir que siempre estábamos comiéndole el coco a Tomás?
JOSÉ LUIS
Más o menos. En verdad dijo que tú le comías mucho la cabeza a Tomás y que yo debería intentar alejarte de él. Te dije que se refería a los dos para que no te sintieras mal.
RAÚL
¡Qué!
JOSÉ LUIS
Sí, ya sabes, siempre estás con tu "pues yo pienso que", "pues quizá deberías", "pues no tendrías que fumar maría porque es mala", y te pones un poco cansino.
RAÚL
¡Qué! ¡No tendrías que fumar maría porque es mala! ¡Y yo pienso que quizás deberías irte un poco a la mierda!
JOSÉ LUIS
Bueno, bueno: yo no voy a decirle nada. ¡Si es que es Tomás es el que tiene que hablar con él! Tú haz lo que quieras.
ARTURO entra en escena, algo confuso. Aún bajo los efectos del suero de la verdad, seguido de MÁRQUEZ y ESCASSI.
RAÚL
Tendré que hacerlo yo solo, entonces.
JOSÉ LUIS se encoge de hombros y se aleja hacia la mesa, donde está ALEJANDRO, con un vaso en la mano y una bolsita de raticida en la otra.
JOSÉ LUIS
(Sacando la calculadora.)
Hey, ¿podemos jugar un poco más?
ALEJANDRO
No. Voy a llevar esta bebida a mi hermano. Está nervioso. Esto lo relajará.
ALEJANDRO echa el raticida a la copa.
JOSÉ LUIS
Ah, ¿y qué es eso que estás echando? Se parecen a los polvos que utiliza mi padre para matar las ratas del garaje.
ALEJANDRO
No. Es... Tang.
JOSÉ LUIS
¡Tang! ¡Me encanta el Tang!
JOSÉ LUIS arrebata el vaso a ALEJANDRO, e intenta bebérselo. ALEJANDRO lo detiene. Forcejean.
JOSÉ LUIS
Pero déjame, hombre.
ALEJANDRO
Que no. Es especialmente para mi hermano.
JOSÉ LUIS
Si es solo un poquito.
Forcejean más. Gana ALEJANDRO, que ingiere el contenido del vaso para evitar que JOSÉ LUIS se lo beba.
JOSÉ LUIS
Bueno, bueno, tranquilo. ¡Coño, cómo se ha puesto por el Tang!
JOSÉ LUIS se aleja. ALEJANDRO escupe el contenido de su boca en el vaso, lo deja en la mesa, y se limpia la lengua con la mano. ESCASSI aparece de la nada y se lleva el vaso envenenado de la mesa. ALEJANDRO la sigue con la mirada atentamente.
RAÚL se acerca a ARTURO, que se encuentra algo confuso.
RAÚL
Estará contento, Arturo.
ARTURO
¿Cómo?
RAÚL
Que estará contento.
ARTURO
Pues en la boda de mi hijo, imagínate.
RAÚL
Sí, ya me imagino. De todos modos, la boda ha sido algo precipitada, ¿no?
ARTURO
(Suspira.)
¿Qué te ha dicho mi hijo?
RAÚL
Que se casa para que no vayas a la cárcel.
ARTURO
¿Y lo ha dicho con esas palabras?
RAÚL
No ha hecho falta. Después de gritar como un poseso que no estaba enamorado, que no quería casarse y que si lo hacía era para pagar su estafa a Hacienda, ha quedado bastante claro.
ARTURO
(Señala a JOSÉ LUIS.)
¿Sabes? Al contrario que tu amigo, tú nunca me has caído bien.
RAÚL
¿De verdad le vas a obligar a seguir adelante?
ARTURO
Yo no obligo a mi hijo a que se case. Le sugerí que si lo hacía, podríamos pedir un préstamo a doña Clotilde para pagar nuestras deudas.
RAÚL
Tus deudas.
ARTURO
¿Acaso yo no he pagado las deudas de mi hijo durante dos décadas? Estudios, caprichos, ropa, comida. Él es mi hijo. Y yo soy su padre. Padres e hijos se ayudan mutuamente en los momentos difíciles.
RAÚL
Le obligas a casarse. ¡Con alguien que no quiere!
ARTURO
Yo no obligo a mi hijo a nada. Si mi hijo no quiere casarse, lo tiene muy fácil. Que salga aquí y lo diga.
RAÚL
Sabes de sobra que no lo hará.
ARTURO
No lo hará porque quiere casarse. Seguro que has sido tú quién le ha metido en la cabeza que todo esto es un error, porque hasta esta mañana estaba completamente seguro. ¿Y cuál es tu problema? ¿Por qué te cuesta tanto entender que está bien que mi hijo se case con su novia un poco antes de tiempo para ayudarme?
RAÚL
Porque es horrible.
ARTURO
No, hijo, no. Horrible es sacrificar tu matrimonio y la relación con tus hijos por dedicar tu vida a una empresa. Porque es la única manera de sustentarlos. Horrible es que esa empresa, después de veinte años, se vaya a tomar por culo porque una panda de políticos y banqueros corruptos y avariciosos te asfixien con impuestos e intereses imposibles de pagar en un mercado en el que ya nadie compra nada. Horrible es tener que estafar para seguir manteniendo a tu familia, formada por una esposa que ya no te quiere, y un hijo que se marchó de casa a los dieciocho años porque te odiaba y sin tan siquiera dar las gracias por todos tus sacrificios. Horrible es que todos tus socios y toda la gente que un día creíste amiga te trate como basura cuando caes en desgracia. Horrible es estar solo. Horrible es acabar en la cárcel solo por querer mantener a tu familia. ¡Eso es horrible! Así que no me digas que esto es horrible, porque no lo es.
ARTURO respira hondo, confuso.
ARTURO
Vaya, no sé por qué... No sé por qué he dicho... Si no te importa, tengo que atender a los invitados. No vuelvas a acercarte a mí.
ARTURO se aleja. La adrenalina inyectada por los agentes comienza a hacer efecto en él. Primero se lleva la mano al corazón, después respira con dificultad. Finalmente convulsiona. MÁRQUEZ y ESCASSI se acercan a él.
ESCASSI
¿Se encuentra bien, caballero?
ARTURO
(Se recupera. La adrenalina surte efecto.)
¡Mejor que nunca! ¡Pinchadiscos, suba la música!
Suena la música. ARTURO comienza a bailar con las invitadas. Termina bailando con ESCASSI.
Tras unos momentos musicales, la música vuelve a bajar. MÁRQUEZ se acerca a su compañera.
MÁRQUEZ
¿Qué? ¿Te ha gustado el baile?
ESCASSI
¿Qué querías que hiciera?
MÁRQUEZ
No sé. Como en la cena de navidad no quisiste bailar conmigo. Aunque con Carreño bien que bailaste.
ESCASSI
¿Y todavía te acuerdas?
MÁRQUEZ
¿O has bailado con ese paleto que ha sido incapaz de decirnos nada sobre Turbado porque te gusta? Porque está casado, ¿recuerdas?
ESCASSI se aleja. ARTURO ocupa el centro del salón.
ARTURO
A ver, por favor, un poco de atención. Gracias. Aún seguimos esperando a la concejala, y para que la espera no se haga demasiado larga, he pensado que podíamos amenizar la mañana con algo de humor. Así que, damas y caballeros, en exclusiva mundial y en su primera aparición oficial, disfrutemos todos con el humor irreverente del Cabrito de Cercedilla.
JOSÉ LUIS
(Como si hubiera ganado un Óscar.)
¿Quién? ¿Yo? Oh, Dios mío... ¡Oh, Dios mío!
JOSÉ LUIS se acerca al centro y choca sus manos con ARTURO, como si se hubieran intercambiado en un partido de baloncesto. ARTURO se aleja.
JOSÉ LUIS
Gracias, Arturo. La verdad es que esto no me lo esperaba, pero qué mejor ocasión que la boda de uno de mis mejores amigos para anunciar mi intención de triunfar en el mundo del humor.
RAÚL
¿Pero qué...?
ARTURO
¡Silencio!
JOSÉ LUIS
Aunque Arturo ha tildado mi humor de irreverente, he de decir que más bien es...
JOSÉ LUIS comienza a leer en su mano.
JOSÉ LUIS
...agudo, mordaz, impregnado de ironía y siempre políticamente incorrecto.
RAÚL
¿Lo tienes escrito en la mano?
ARTURO
¡Silencio!
JOSÉ LUIS
Y para muestra, el siguiente relato comentado de manera ingeniosa con final inesperado. O chiste.
ARTURO
A ver, a ver, atentos, que este chaval es el nuevo Chiquito de la Calzada.
JOSÉ LUIS
Si un nazi de la Segunda Guerra Mundial tuviera enfrente simultáneamente a un negro y a un judío, ¿a quién mataría primero y por qué?
RAÚL
¿Pero qué...?
ARTURO
(Aguantándose la risa.)
Calla, calla.
JOSÉ LUIS
Está claro, mataría primero al judío, porque primero va el deber, y luego el placer.
ARTURO ríe a carcajadas. El resto de invitados lo miran indiferentes.
RAÚL
¿Pero qué mierda te pasa, colega?
ARTURO
¡Qué bueno, qué bueno!
JOSÉ LUIS
Bueno, vale, ese era un poco soso. A ver este: Entran dos maricones en un cuartel de la Guardia Civil, cuando...
RAÚL
(Tirando del brazo de JOSÉ LUIS.)
¡Ven aquí!
ARTURO
(Entre risas.)
Señoras y señores, el humor irreverente del Cabrito de Cercedilla. Fantástico. Sencillamente genial. Próximamente, en las mejores salas de fiesta. Ahora, esperemos y deseemos que la concejala aparezca en breve para poder celebrar la boda. Gracias por su atención.
ARTURO y el resto de invitados se dispersa.
JOSÉ LUIS
¿Pero qué pasa?
RAÚL
¿Así piensas triunfar en el mundo del humor? ¿Con chistes sobre nazis y homosexuales?
JOSÉ LUIS
¿Qué pasa? ¿Es que la xenofobia y la homofobia ya no son graciosas?
RAÚL
No.
JOSÉ LUIS
Entonces este país está perdiendo sus raíces. Y ahora me voy, antes de que continúes intentando arruinar mi sueño.
RAÚL
¿Pero no te interesa saber siquiera lo que me ha dicho Arturo?
JOSÉ LUIS se aleja. Entra en escena BEGOÑA. Se acerca a RAÚL.
BEGOÑA
¿Cómo va todo?
RAÚL
Con los invitados, bien. Pero... Ha pasado algo. No quería involucrarte, pero puesto que Arturo no entra en razón, no me queda más remedio.
BEGOÑA
¿Qué pasa?
RAÚL
Verás. Tomás solo se casa con tu hermana porque Arturo necesita dinero. Y tiene pensado pedírselo a tu madre una vez se hayan casado.
BEGOÑA
Algo había oído.
RAÚL
¿Cómo?
BEGOÑA
Conozco la situación económica de Arturo. Y mi madre también. Aunque nadie lo haya dicho en voz alta, todos suponemos el verdadero motivo de esta boda.
RAÚL
Genial. Entonces puedes ayudarme a detener la boda.
BEGOÑA
¿Detener la boda? ¿Por qué?
RAÚL
¿Cómo que por qué? Si tú misma lo acabas de decir. El novio se casa por dinero. Esto es de manual: esto hay que suspenderlo.
BEGOÑA
Raúl, voy a ser muy sincera contigo y voy a tratar de explicártelo de la manera más clara posible: Mi hermana es tonta. Salta a la vista. Y tu amigo tampoco es que sea muy lúcido en lo que a raciocinio se refiere. Así que, ¿qué tenemos? A dos tontos que llevan siendo novios durante un año y medio y que ahora van a casarse. Y créeme, si no se casan entre ellos acabarán con alguien más tonto, o peor, con alguien más listo.
RAÚL
Tomás no está enamorado.
BEGOÑA
¿Eso ha dicho?
RAÚL
Sí.
BEGOÑA
¿Y cómo estás tan seguro de que no son solo dudas? ¿Que no es solo la presión? Lleva un año y medio con mi hermana. Digo yo que algo sentirá por ella.
RAÚL
No sé.
BEGOÑA
Si de verdad no está enamorado de mi hermana, que salga aquí y suspenda la boda.
RAÚL
¡Que no puede!
BEGOÑA
¿Y qué quiere? ¿Que lo hagas tú por él?
RAÚL
Yo siempre he intentado que tomara las decisiones más adecuadas. Él nunca ha sabido enfrentarse a sus problemas.
BEGOÑA
Ya. Porque es tonto. Lo que yo decía. Raúl, en serio, conozco a mi hermana. Conozco a Tomás. Esto es lo mejor que les puede pasar a ambos.
Escena 5
En escena, la habitación del novio. TOMÁS está sentado en el sofá y sudando copiosamente. En la mesa está el cuchillo, regalo de ALEJANDRO. Entra en escena JOSÉ LUIS, que se sienta junto a TOMÁS.
JOSÉ LUIS
Hey, ¿cómo vas?
TOMÁS
Mal. ¿Habéis hablado con mi padre?
JOSÉ LUIS
Sí. Raúl ha estado hablando con él.
TOMÁS
¿Y? ¿Se suspende la boda?
JOSÉ LUIS
No sé. Supongo que ahora vendrá y te contará.
TOMÁS
¿Tú no has hablado con él?
JOSÉ LUIS
No. Yo siempre le he caído bien a tu padre, y no quería ponerle en una situación incómoda. En verdad, tu padre también me cae bien a mí, así que...
TOMÁS
Si es un buen hombre. Es solo que ha tenido mala suerte.
JOSÉ LUIS
(Sacando la marihuana.)
Ya. Oye, mira, me da igual lo que diga Raúl. Yo te voy a hacer uno, y si quieres, te lo fumas, ¿vale?
TOMÁS
Vale. ¿Qué tal tu examen, por cierto?
JOSÉ LUIS
He salido bastante contento.
TOMÁS
Tu última asignatura. Por fin terminas la carrera.
JOSÉ LUIS
Ya te digo. José Luis Sonseca: arquitecto.
TOMÁS
¿Y qué tal vas con lo de humorista? ¿Lo del Cabrito de Cercedilla?
JOSÉ LUIS
Bueno, bueno. No sabes, pero acabo de actuar por primera vez ahí, en el salón.
TOMÁS
¿Y qué tal?
JOSÉ LUIS
Genial, tu padre se ha reído un montón. Aunque, cómo no, Raúl ha tenido que estropearlo todo diciendo que mis chistes eran de mal gusto.
TOMÁS
¿Y has mandado a algún sitio el vídeo que grabamos en mi casa con tu actuación?
JOSÉ LUIS
Sí. A los telediarios. Y a Buenafuente. Pero todavía nada.
TOMÁS
Vaya. Lo siento.
JOSÉ LUIS
Bah, no te preocupes. Ya saldrán las oportunidades. Por cierto, ¿sabías que Raúl está liado con tu cuñada?
TOMÁS
En verdad sí. Lola y yo los pillamos una vez en casa de mi suegra.
JOSÉ LUIS
¿En serio? ¿Y por qué no me lo habías dicho?
TOMÁS
Raúl me pidió que no te lo contara. Lo siento.
JOSÉ LUIS
Entiendo. Raúl, Raúl, Raúl. Si no fuera porque nos dejaba copiar sus exámenes, porque siempre nos llevaba a casa cuando bebíamos, o porque me tiré a su hermana, te juro que ya le habría dado una paliza.
JOSÉ LUIS termina el cigarro.
JOSÉ LUIS
Bueno, pues aquí está. Haz con él lo que debas.
TOMÁS
¿Tienes mechero?
JOSÉ LUIS
Sí. Toma.
Entra en escena RAÚL. Al instante, TOMÁS esconde mechero y cigarro.
RAÚL
Ya he hablado con tu padre.
TOMÁS
¿Y?
RAÚL
Le he dicho que esto que te obligaba a hacer me parecía horrible.
TOMÁS
¿Y?
RAÚL
Ha dicho que si de verdad es tan horrible, tú saldrías ahí fuera y dirías que no vas a casarte.
TOMÁS
No voy a hacer eso.
RAÚL
Eso le dije yo.
TOMÁS
¿Y no se te ocurre nada más que podamos hacer?
RAÚL
Sí: que salgas ahí y digas que no quieres casarte.
TOMÁS
¡No puedo hacer eso! Si lo hiciera, entonces todo sería culpa mía. Destrozarle la vida a Lola, a su familia, a mi familia. Mi padre iría a la cárcel. No quiero eso sobre mi conciencia. La boda tiene que suspenderse, pero no por mi culpa.
RAÚL
Teniendo en cuenta que eres tú el que no quiere casarse, va a ser complicado.
JOSÉ LUIS
Antes hemos descartado muy rápido la idea de prender fuego a la casa.
RAÚL
¡No vamos a prender fuego a la casa!
JOSÉ LUIS
No, no, espera. Prendemos fuego a la casa y echamos la culpa a tu hermano Alejandro, que al fin y al cabo está loco, ¿no? Todos salimos ganando.
RAÚL
¿Todos salimos ganando? ¿Y Alejandro qué? Se supone que si pasa el día sin ningún altercado, podrían darle el alta en el hospital psiquiátrico.
TOMÁS
Ya, pero creo que no está recuperado del todo. Diría que ha intentado matarme un par de veces hoy.
RAÚL
¿Qué?
TOMÁS
Sí, primero juraría que ha intentado apuñalarme con este cuchillo por la espalda, y después ha intentado asfixiarme con un cojín.
RAÚL
Venga ya, no seas absurdo. ¿Cómo va a intentar matarte?
JOSÉ LUIS
Pues ahora que lo dices, antes te estaba preparando una bebida en la que ha echado unos polvos que podrían haber sido perfectamente raticida.
RAÚL
¡Venga ya!
TOMÁS
Pero no estoy seguro de que intentara hacerme daño. Quizá solo ha sido un malentendido.
JOSÉ LUIS
Yo tampoco estoy seguro de que fuera raticida lo que ha echado en la copa. Parecía Tang. ¡Pero se me ocurre otra idea! Si es verdad que tu hermano intenta matarte, podríamos utilizarlo a nuestro favor para suspender la boda. Sí, sí. Os dejamos a solas. Él intenta matarte. Tú, le esquivas, pero no demasiado para que logre herirte. Nosotros entramos en escena y lo reducimos entre los dos. Tú estás malherido, te llevan al hospital, y la boda queda suspendida. ¿Qué os parece?
TOMÁS
(Se lo piensa.)
Sí, sí, sí, hagamos eso.
JOSÉ LUIS
¿Raúl?
RAÚL
¿Sí? ¿El plan de acabar malherido y en el hospital te parece mucho más lógico que el de salir ahí fuera a suspender la boda? Pues hale, venga, lo que queráis. Ya, total...
JOSÉ LUIS mira a su alrededor y se mueve por la habitación, intentando discurrir el plan. Coge el cuchillo.
JOSÉ LUIS
Vale: lo tengo. Raúl, tú ve a buscar a Alejandro, y tráelo aquí. Yo le daré el cuchillo, los dejaremos aquí solos, y tú y yo vigilaremos desde la puerta. Con un poco de suerte, Alejandro apuñalará a Tomás.
RAÚL
Claro, con un poco de suerte.
RAÚL sale de escena.
JOSÉ LUIS
Tú te quedas aquí sentado. Cuando veas que se acerca con el cuchillo, procura alejar el cuello, no sea que te dé en la yugular y entonces la liemos parda de verdad.
TOMÁS
Vale, de acuerdo.
JOSÉ LUIS coge el cuchillo. Entran en escena RAÚL y ALEJANDRO. JOSÉ LUIS se acerca al perturbado y le da el cuchillo.
RAÚL
Sí, ven, que te quiere decir una cosa tu hermano.
JOSÉ LUIS
(Disimulando fatal.)
Toma, Alejandro. Aquí tienes un cuchillo de hoja afilada que me he encontrado por ahí y que no sé qué hacer con él. Puedes hacer con él lo que quieras. Cortar jamón. Apuñalar a alguien en una pierna, o en algún otro sitio en el que la herida no sea mortal, pero sí lo suficientemente grave como para que no pudiera casarse. Lo que tú veas.
ALEJANDRO
Pero si este cuchillo es mi regalo de bodas.
JOSÉ LUIS
Ah, no lo sabía. ¿Por qué no se lo devuelves a tu hermano? Nosotros dos nos vamos. Os dejamos a ti y a él aquí solos. Solos.
JOSÉ LUIS empuja a RAÚL para salir de escena. ALEJANDRO mira el cuchillo y TOMÁS disimula. Desde la entrada, se asoma JOSÉ LUIS, con los ojos muy abiertos y expectante, y RAÚL, escéptico total.
ALEJANDRO avanza hacia su hermano, con paso inquietante. Despacio, muy despacio. Finalmente, deja el cuchillo sobre la mesa sin más.
ALEJANDRO
Toma, mi regalo. Que no sé por qué me lo ha dado tu amigo el de la calculadora.
RAÚL y JOSÉ LUIS esconden sus cabezas. ALEJANDRO sale de escena sin más. Entran RAÚL y JOSÉ LUIS. RAÚL aplaude irónicamente a JOSÉ LUIS.
Poco después, entra en escena BEGOÑA.
BEGOÑA
¿Se puede?
TOMÁS
Sí, sí. Pasa.
BEGOÑA
Raúl me ha contado que andabas algo nervioso. Y que tenías dudas. Se lo he comentado a mi hermana, y me ha pedido que viniera para preguntarte si querías hablar con ella.
TOMÁS mira a sus amigos, en busca de consejo.
JOSÉ LUIS
Si entra, como ver a la novia antes de la boda da mala suerte, quizá te caiga un rayo. O le caiga a ella. ¡Sí, que pase, que pase!
RAÚL
Si de verdad no quieres casarte, lo mejor es que se lo digas a ella.
TOMÁS
Vale. Que pase.
BEGOÑA hace pasar a LOLA, que se sienta al lado de TOMÁS. BEGOÑA y los dos amigos se quedan a un lado de la escena.
RAÚL
(A BEGOÑA. Cogiéndola de la mano.)
Gracias.
BEGOÑA
De nada.
Se sonríen. JOSÉ LUIS los mira a ambos, y sonríe, ilusionado por la pareja. Los otros dos dejan de sonreír y RAÚL suelta la mano. Escuchan con atención la conversación de los novios.
LOLA
Osito, ¿estás bien? ¿Qué es lo que acongoja tu corazón y apena tu alma?
TOMÁS
No sé. Estoy un poco nervioso con todo esto de la boda. No... no... estoy... seguro... de... querer... querer... casarme...
LOLA
¿Pero por qué, luz de mi vida, luz de mi día, luz de mi luna? ¿Es que no me amas, mi vida?
TOMÁS
No, no, si yo te quiero...
LOLA
¿Entonces, amor?
TOMÁS
Lola, ¿tú sabes por qué me caso realmente contigo? ¿Por qué nos casamos tan pronto?
LOLA
Sí, lo sé.
TOMÁS
¿Lo sabes?
LOLA
Sí, por tu padre. Sé lo de su empresa, y lo de la multa.
TOMÁS
¿Lo sabes? Oh, Lola, ¡cuánto lo siento! Tenía dudas porque casarme sin contarte este secreto... Pero ahora que lo sabes entiendo perfectamente que ya no quieras casarte conmigo. Lo siento de verdad, Lola, lo siento. Podemos seguir siendo pareja, si quieres. Pero no nos podemos casar. Yo no tengo excusa. Te he mentido. Me he portado mal contigo.
LOLA
Pero amor, no me importa que te cases también conmigo para ayudar a tu padre. Al contrario, eso te honra y te ennoblece aún más. Una vez te hayas casado, ni a mí ni a mi progenitora nos importará darle el dinero a tu padre.
TOMÁS
Entonces, ¿no quieres suspender la boda porque te he mentido?
LOLA
No.
TOMÁS
¿Seguro?
LOLA
Sí.
TOMÁS
Mira que ha sido una mentira muy gorda.
LOLA
Me da igual. Si, al fin y al cabo, nos íbamos a casar antes o después. ¿O no?
Silencio. Tensión. TOMÁS tiene que decidir.
TOMÁS
Eh... Eh... Sí, sí, claro.
LOLA
Pues ya está, mi amor. Casémonos entonces. Te veo en cuanto llegue la concejala. ¡Te quiero! ¡Estoy deseando pasar el resto de mi vida contigo!
LOLA se levanta. Sale de escena cantando y revoloteando. BEGOÑA mira a RAÚL, se encoge de hombros y sale también de escena. Los dos amigos se acercan a TOMÁS.
RAÚL
Una duda: ¿Hablar con Lola te ha servido para despejar todos tus temores o para demostrar una vez más lo cobarde que eres?
TOMÁS
Lo segundo.
JOSÉ LUIS
¿Pero entonces te quieres casar?
TOMÁS
(Llora lastimoso.)
No.
RAÚL
¿Y por qué no se lo has dicho?
TOMÁS
Porque no puedo. ¡No puedo! ¡Tenéis que ayudarme!
RAÚL
Mira, se acabó tanta tontería. Si no te quieres casar, no te cases. Pero nosotros no vamos a hacer nada más. Yo, por lo menos, no pienso hacer nada más.
JOSÉ LUIS
Ni yo.
RAÚL
Así que va a ser tu decisión.
TOMÁS se levanta, coge el porro que tenía escondido y se lo lleva a la boca. Coge el mechero y amenaza con encenderlo.
TOMÁS
¡No, no, por favor! Raúl, como no me ayudes me lo fumo.
RAÚL
Haz lo que quieras.
TOMÁS
Mira que si me lo fumo podría morir de cáncer de pulmón. No querrás tener eso sobre tu conciencia, ¿verdad?
JOSÉ LUIS
Que lo de cáncer de pulmón es una leyenda urbana, como eso de que tienes que parar a socorrer a los heridos si ves un accidente de tráfico.
RAÚL
Ninguna de esas dos cosas es una leyenda urbana. Si ves un accidente de tráfico, y no hay nadie que controle la situación, tienes que parar.
JOSÉ LUIS
Ah, ¿sí? Pues de camino para acá, ya en el páramo, he visto un coche empotrado contra un árbol. La conductora estaba fuera, y cuando he pasado ha comenzado a gritarme que parara, que su móvil se había quedado sin batería, y que tenía que oficiar una boda o no sé qué.
RAÚL
¡Oh, Dios mío! ¡La concejala! ¡Era la concejala! ¡Tenías que parar! ¿Pero por qué no has parado?
JOSÉ LUIS
¡Pues porque creía que era una leyenda urbana!
RAÚL
Tenemos que ir a recogerla.
TOMÁS
¡No, no, no! ¡Por favor! ¡No vayáis aún! ¡Esperad un poco más! ¡Si esperamos quizá se la coman los lobos!
RAÚL
No, no, vamos ahora mismo. Y trae eso.
RAÚL le quita el porro a TOMÁS.
TOMÁS
Raúl, por favor, no vayas. Ayúdame. Ayúdame.
RAÚL
No, Tomás. Esta vez no.
RAÚL y JOSÉ LUIS salen de escena. JOSÉ LUIS vuelve a entrar. Le da otro porro a TOMÁS.
JOSÉ LUIS
Toma. Me lo había liado para mí, pero bueno. No se lo digas a Raúl.
JOSÉ LUIS vuelve a salir de escena. TOMÁS se sienta en el sofá, abatido. Mira la droga un momento, y acaba encendiendo el mechero y fumando.
ACTO II
Escena 1
La escena continúa desarrollándose en la habitación de TOMÁS, pero la luz ha cambiado. TOMÁS no se ha movido del sofá y continúa fumando. Junto a él está ALEJANDRO. Detrás, de pie, los agentes especiales MÁRQUEZ y ESCASSI. A un lado, en el suelo, LOLA. Llorando. Todos los personajes, a excepción de TOMÁS, llevan unas gafas y nariz falsas.
TOMÁS
(A su hermano.)
Eh. Hola. ¿Por qué llevas esas gafas?
ALEJANDRO
Porque son graciosas.
TOMÁS
¿Me las puedo poner?
ALEJANDRO
No.
TOMÁS
(Mirando a su alrededor. Señala a los agentes.)
¿Quiénes son esos?
ALEJANDRO se encoge de hombros. TOMÁS se fija en LOLA.
TOMÁS
¿Por qué llora Lola?
ALEJANDRO
Porque no te quieres casar con ella. O porque te quieres casar con ella.
Una INVITADA ATRACTIVA con gafas y nariz falsas que se encontraba entre los invitados a la boda, cruza la escena, guiñando un ojo a TOMÁS.
Este se levanta para dirigirse hacia ella, pero ALEJANDRO, sin levantarse, sujeta por el brazo a su hermano.
ALEJANDRO
Dónde vas. Este sueño no es esa clase de sueño.
TOMÁS
Pues es una pena.
ALEJANDRO
(Le quita lo que estaba fumando.)
Y trae aquí, que ya has tomado suficientes drogas por hoy.
MÁRQUEZ
Suero de la verdad.
ESCASSI
Un bote nuevo.
TOMÁS
¿Quiénes son esos?
ALEJANDRO vuelve a encogerse de hombros. TOMÁS, angustiado, mira a LOLA.
TOMÁS
Tengo que irme de aquí.
ALEJANDRO
Pues vete.
Entra en escena ARTURO, con sus gafas y su nariz falsas, con paso diligente. Se sienta encima de TOMÁS, impidiendo que se mueva.
ARTURO
No vas a ningún sitio. Tienes que casarte.
TOMÁS
Iré donde quiera.
Forcejean.
ARTURO
No vas a ningún sitio. Tienes que casarte.
TOMÁS
¡No quiero casarme!
ALEJANDRO
Bah, ¿y qué más te da casarte? ¿Qué harás si no? ¿Dejar a Lola y buscar a tu amor verdadero? Encontrarlo es harto improbable. Te lo digo yo, que he viajado mucho. Si por lo menos fueras indio, podrías buscar a otra persona en Internet. Hay páginas web que se encargan de ello. Pero siendo español, y con esa cara, es probable que acabes solo.
Todos cantan una canción a TOMÁS en la que lo insultan, y le sugieren que mejor es que se conforme con lo que tiene, porque si no acabará solo.
TOMÁS
No quiero casarme y acabar siendo un desgraciado.
ALEJANDRO
En el fondo todos somos unos desgraciados. La gente que aparenta ser feliz lo es porque nunca se ha parado a pensar en sus propias desgracias. Tú también puedes hacer eso, si quieres. A mí me parece bien.
ARTURO
Y a mí.
LOLA
Y a mí.
MÁRQUEZ y ESCASSI
Y a nosotros.
DESDE FUERA
Y a nosotros.
ALEJANDRO
¿Ves como todo esto no es tan grave?
ALEJANDRO, ARTURO y LOLA se ponen en pie. ALEJANDRO devuelve el porro a su hermano. TOMÁS se deja caer sobre el respaldo del sofá. RAÚL entra en escena, sin gafas ni nariz falsas.
ALEJANDRO
Bueno, es la hora. Sal ahí y acaba de una vez por todas con esta comedia.
Todos, a excepción de TOMÁS, susurran las palabras de RAÚL.
RAÚL
¡Eh! ¡Eh! Que ya ha llegado la concejala. Pero qué...
TODOS
¡¡EH!!
RAÚL tira una copa de agua a la cara de su amigo, y todos los personajes del sueño salen corriendo fuera de escena. La luz vuelve a la normalidad. TOMÁS se reincorpora.
RAÚL
Que ya ha llegado la concejala. ¿Te encuentras bien? ¿Has fumado mucho de eso?
TOMÁS
No, no. Estoy bien. Creo que me he dormido.
RAÚL
Anda, vamos al lavabo a echarte un poco de agua.
Van al baño.
RAÚL
Vamos, mete ahí la cabeza.
TOMÁS
Estoy bien. Te lo juro.
Entra en escena JOSÉ LUIS, en busca de sus amigos.
RAÚL
¡Es que sabía que no me podía fiar! ¿Qué pasa? ¿Tenías otro porro escondido? Cuándo coja a tu amigo lo mato. Anda, toma, sécate.
JOSÉ LUIS se asusta, y mira hacia todas partes. Está demasiado lejos como para huir de la habitación, así que opta por esconderse detrás del sofá. TOMÁS y RAÚL retornan a escena, la recorren, y salen por el otro lado.
JOSÉ LUIS sale desde detrás del sofá, y ve el porro sobre la mesa. Mira a un lado. Mira a otro. Coge la droga, la enciende, se sienta en el sofá, fuma y se relaja. La luz vuelve a cambiar. Entra la INVITADA ATRACTIVA, con las gafas y la nariz falsa puestas, y se sienta en las rodillas de JOSÉ LUIS. La mujer le ofrece sus gafas y él se las pone.
JOSÉ LUIS
(Al público. Enfadado. Enseña el porro.)
Esto puede provocarme deficiencias en mi sistema inmunológico, problemas respiratorios e incluso cáncer. Así que no tiene nada de divertido. Bueno, haz conmigo lo que tengas que hacer.
Entran todas las invitadas femeninas bailando una canción absurda alrededor de JOSÉ LUIS. Es esa clase de sueño.
Escena 2
En escena, el salón. ARTURO, ALEJANDRO y AMPARO, con su copa en la mano, andan por allí. MÁRQUEZ y ESCASSI también, vestidos de camareros. También la CONCEJALA, y el resto de invitados en posición para la resolución de la boda. Entran en escena RAÚL y TOMÁS. ARTURO va directo hacia ellos. Aparta a RAÚL.
ARTURO
¿Está todo bien, hijo?
TOMÁS
Eh...
ARTURO
¿Está todo bien o no?
TOMÁS
Sí, sí.
ARTURO
Bien. Pues ven que te presento a la concejala.
Lo arrastra donde está la CONCEJALA.
ARTURO
Señora concejala, este es mi hijo.
CONCEJALA
Encantada.
TOMÁS
No puedo decir lo mismo.
CONCEJALA
¿Cómo?
ARTURO
Si me perdona, voy a ver si mi mujer está lo suficientemente sobria como para ejercer de madrina.
ARTURO se aleja.
TOMÁS
¿Al final no se la han comido los lobos?
CONCEJALA
(Dudando sobre si TOMÁS bromea o no.)
No, no. Solo ha sido un pequeño golpe contra un árbol. El susto, más que otra cosa.
TOMÁS
¿Y el coche? ¿No ha llamado a la grúa?
CONCEJALA
El coche lo hemos remolcado hasta aquí. Cuando acabe la boda llamaremos a la grúa.
TOMÁS
¿Es más importante para usted su trabajo que su coche? ¡Maldita sea! ¿Qué clase de funcionaria es usted?
CONCEJALA
¿Perdona?
TOMÁS
Me ha tenido que tocar el único puto concejal honrado de todo este puto país. ¡Joder, mierda, cojones, puta!
TOMÁS empieza a caminar de un lado a otro. Por el otro lado de la escena entra JOSÉ LUIS, que se acerca a RAÚL.
RAÚL
¡Hombre, el camello!
JOSÉ LUIS
Yo no trafico. Solo consumo.
RAÚL
Debería comenzar a gritarte por haber drogado a tu amigo diez minutos antes de su boda, pero, por alguna extraña razón, la marihuana no lo ha atontado demasiado. Más bien lo ha violentado.
TOMÁS
Joder, coño, puta, mierda. ¡Colilla!
JOSÉ LUIS
Una hora y pico aguantándonos los tacos para que el espectáculo fuera apto para todos los públicos y ha tenido que venir a fastidiarlo en el último momento.
RAÚL
¿Espectáculo? ¿De qué hablas?
JOSÉ LUIS
En realidad no lo sé. Estoy colocado, ¿vale?
La escena se centra en el grupo formado por ARTURO, ALEJANDRO y AMPARO.
ARTURO
Te juro que como vomites durante la boda, duermes en el sofá.
AMPARO
No voy a vomitar.
ARTURO
(A ALEJANDRO.)
Y tú, psicópata en potencia, mantente todo el tiempo cerca de mi vista. Como hagas una de las tuyas, te prometo por lo más sagrado que cuando salgas del manicomio, te irás a vivir debajo de un puente. ¿Entendido?
ALEJANDRO
(Sonriente.)
Entendido.
ARTURO
Pues hale.
ALEJANDRO
(Besa la mejilla de su madre.)
Ánimo, mamá.
ALEJANDRO y ARTURO van a un lado, y AMPARO va junto a su hijo. Entra en escena BEGOÑA. Se dirige hasta RAÚL y JOSÉ LUIS.
BEGOÑA
¿Cómo está Tomás?
RAÚL
Es difícil de decir.
JOSÉ LUIS
No deja de decir palabrotas.
BEGOÑA
¿Palabrotas?
JOSÉ LUIS
Coño, puta, teta...
RAÚL
Sí, lo hemos entendido.
JOSÉ LUIS
Joder, mierda...
RAÚL
¡Que lo hemos entendido!
JOSÉ LUIS
Polla...
BEGOÑA
¿Pero va a decir que sí? ¿No irá a plantar a mi hermana en el altar? ¿No será capaz? Bueno, lo que tenga que ser será. Voy a por mi hermana.
JOSÉ LUIS
Te digo yo que al final este no se casa.
RAÚL
No sé. Todo esto ha ido ya demasiado lejos. Es imposible pararlo.
JOSÉ LUIS
Te digo yo que no se casa, que en el último momento sale corriendo. Míralo, si ya está ensayando.
TOMÁS está frente a la CONCEJALA, mira a un lado y a otro y sale corriendo un poco. La ruta que ha escogido no le gusta demasiado y escoge otra diferente. Sale corriendo un par de veces.
RAÚL
No se atreverá. Y yo, desde luego, no voy a parar la boda.
JOSÉ LUIS
Cincuenta euros a que no se casa.
RAÚL
Como quieras.
TOMÁS
(A la CONCEJALA.)
Por lo menos dirá lo de "si alguien tiene algo que decir, que hable ahora o calle para siempre".
CONCEJALA
¡No, hombre, no! Eso es un invento de los guionistas americanos para dar más emoción a las bodas.
TOMÁS
Tiene que decirlo.
CONCEJALA
Pero es que eso no se dice nunca. Lo que tengo que decir viene escrito en un...
TOMÁS
¡Simplemente dígalo, coño!
Entra en escena BEGOÑA.
BEGOÑA
¡Atención, atención!
Suena la marcha nupcial. Todos en pie y atentos. Entra en escena LOLA, del brazo de CLOTILDE. Las dos caminan hacia TOMÁS y AMPARO.
CONCEJALA
Familiares y amigos, estamos aquí hoy para celebrar la unión de Tomás Turbado Bastante y Dolores Delano Prieto. Debido a mi retraso, por el cual pido disculpas, los familiares me han pedido que pase directamente a la entrega de anillos para así evitar que el banquete sea servido demasiado tarde.
CLOTILDE
Sí, es que si no se enfrían los gambones.
CONCEJALA
Así que, si los novios quieren proceder.
LOLA
(Poniendo el anillo a TOMÁS. Recita.)
Oh, Tomás Turbado Bastante, tú sí que me has turbado a mí bastante. Y perturbado, también, oh, Tomás Turbado. Porque mi amor por ti es como un diamante. Un diamante totalmente brillante. Y tu mirar turbado, oh, Tomás Turbado. Y aunque tu hermano sea un perturbado. Oh, Tomás Turbado, yo siempre seré tu amante. Porque mi amor por ti es totalmente brillante. Y turbado. Oh, Tomás Turbado.
ARTURO
(Aplaude.)
¡Bravo, bravo!
JOSÉ LUIS
(Aparte, a RAÚL.)
Por el amor de Dios, ¿qué coño le pasa a esta tía?
TOMÁS
(Poniendo el anillo a LOLA. Improvisa torpemente lo que va a decir.)
Oh, Dolores Delano Prieto, oh, Dolores, Dolores, Dolores, tú... no me das... eh... dolores. Dolores Delano. Dolores Delano Prieto. Oh, Dolores, Dolores, Dolores. Fin.
JOSÉ LUIS aplaude eufórico. RAÚL le para.
JOSÉ LUIS
¡Pero si ha sido mil veces mejor que lo que ha dicho ella!
CONCEJALA
Dolores, ¿aceptas como esposo...?
TOMÁS empieza a toser y emitir sonidos con la garganta.
CONCEJALA
¿Aceptas como esposo...?
TOMÁS hace un gesto con la cabeza.
CONCEJALA
¿Sí? ¿Quieres que lo diga ahora? Pero creía que eso se decía al final.
TOMÁS
¡Ahora!
CONCEJALA
Vale, está bien. Si hay alguien que tenga algo en contra de esta unión, que hable ahora o calle para siempre.
Silencio. ARTURO y CLOTILDE están nerviosos.
TOMÁS
¿No?
ARTURO
Ya has visto que no. Continúe.
TOMÁS
¿Raúl? ¿José Luis? ¿Nadie? Mira que esto es para siempre.
LOLA
Tomás, no lo entiendo. ¿Por qué haces todo esto?
TOMÁS
Ah... Pues... Por darle un poco más de emoción a esto de la boda. Ya sabes. Para mayor entretenimiento del público.
LOLA
¿Seguro?
TOMÁS
Que sí, que sí.
CONCEJALA
¿Entonces continúo?
ARTURO
Sí, sí. Continúe.
CONCEJALA
Dolores, ¿aceptas como esposo a Tomás para amarlo y respetarlo hasta que la muerte os separe?
LOLA
Sí, deseo, ansío, anhelo y quiero.
CONCEJALA
Tomás, ¿aceptas como esposa a Dolores para amarla y respetarla hasta que la muerte os separe?
TOMÁS murmura algo. No se le entiende.
CONCEJALA
¿Cómo?
TOMÁS
¡Fuck, motherfucker, son of a bitch, fuck, fuck, fuck up and fuck up and fuck off, motherfucker, fucking shit!
JOSÉ LUIS
Vaya, parece que mis clases de inglés le están sirviendo de algo.
TOMÁS
¡No!
Un asombro contenido es espirado por todos. TOMÁS mira a su alrededor, asustado. Al ver su reacción cambia de opinión.
TOMÁS
O sea, ¡sí!
CONCEJALA
Pero vamos a ver, entonces: ¿sí o no?
Silencio. Tras un rato.
TOMÁS
(Llora.)
Sí, joder.
CONCEJALA
Pues entonces yo os declaro marido y mujer.
LOLA
Oh, ¿pero por qué lloras, mi amor? Estás emocionado, ¿verdad?
TOMÁS
Sí. Emocionadísimo.
Escena 3
En escena, la habitación del novio, y MÁRQUEZ y ESCASSI. MÁRQUEZ con una grabadora en la mano.
MÁRQUEZ
La boda ha acabado. ¿Conclusiones?
ESCASSI
Márquez, ¿te importaría grabar a ti solo las conclusiones? La boda se ha alargado más de lo previsto, y llego tarde.
MÁRQUEZ
¿Llegas tarde adónde?
ESCASSI
Mira, Márquez, estoy con Carreño. No quería decírtelo porque sé que estás enamorado de mí. Pero así son las cosas.
MÁRQUEZ
Ah.
ESCASSI
¿Entonces no te importa grabar tú solo las conclusiones?
ESCASSI sale de escena. MÁRQUEZ enciende la grabadora.
MÁRQUEZ
No, no. Claro, vete. Misión 2-6-4-3-3-5-5-5. Conclusiones. El agente Alejandro Turbado ha mostrado un comportamiento errático durante toda la boda intentando atacar a su hermano en tres ocasiones. A pesar de que estos parecen indicios claros de que su desequilibrio es real, sugiero reforzar la vigilancia sobre él, puesto que, dadas sus altas capacidades, podría haber descubierto nuestra presencia y así...
ALEJANDRO
(Emerge desde detrás del sofá.)
Márquez.
Instintivamente, MÁRQUEZ saca su jeringuilla y adopta posición de defensa.
ALEJANDRO
No, no. Tranquilo. Solo quiero hablar.
MÁRQUEZ
¿Sabías que estábamos aquí? Así que no estás loco.
ALEJANDRO
Bueno, yo no diría eso.
MÁRQUEZ
Ni te muevas. Voy a llamar ahora mismo a la central.
ALEJANDRO
Te daré un millón si no lo haces.
MÁRQUEZ
No soy un traidor.
ALEJANDRO
¿De verdad te merece la pena ser leal a un lugar en el que te pagan mucho menos de lo que mereces y en el que solo reconocen tus méritos si mueres en un acto de servicio?
MÁRQUEZ
Soy bueno en mi trabajo.
ALEJANDRO
Yo también lo era. Hasta que descubrí que hay cosas más importantes que la lealtad o el patriotismo.
MÁRQUEZ
¿El dinero?
ALEJANDRO
No. La vida.
MÁRQUEZ
¿Para qué estás intentando convencerme de nada? Hubiera bastado con que pasaras un poco más de tiempo en el manicomio para que dejaran de vigilarte.
ALEJANDRO
Lo sé, pero necesito darle parte del dinero a alguien de mi familia y necesito que tú lo cubras ante los ojos de los jefes. Ahora.
MÁRQUEZ
Así que vas a pagar la deuda de tu padre.
ALEJANDRO
No. Voy a dárselo a otra persona. Para que pueda vivir tranquila alejada de todo esto.
MÁRQUEZ
Pues si a mí tienes pensado darme un millón y a esa otra persona otra parte, poco te va a quedar de los dos millones. ¿Qué? ¿Es que robaste más?
ALEJANDRO
Hablemos fuera.
ALEJANDRO y MÁRQUEZ salen fuera. Entra en escena RAÚL y JOSÉ LUIS.
JOSÉ LUIS
(Busca en el sofá.)
Debo tener la cartera por aquí. Aquí está. Pero no tengo cincuenta euros.
RAÚL
Bah, da igual. Te los perdono si intentas dejar de fumar esa mierda. O al menos fumar menos.
JOSÉ LUIS
Sí, la verdad es que últimamente he estado pensando en parar un poco. Al fin y al cabo, ya no soy un estudiante, ¿no? Ahora soy José Luis Sonseca, arquitecto.
RAÚL
¿Y lo de humorista?
JOSÉ LUIS
No sé. Creo que Buenafuente ya no me va a llamar. Y no sé como contactar con Sardá así que...
RAÚL
¿Tú crees que Tomás y Lola serán felices?
JOSÉ LUIS
A saber. Lo más probable es que Tomás acabe como una chota con tanto poema y la acabe tirando al río.
RAÚL
Te lo pregunto en serio.
JOSÉ LUIS
No sé. Si se ha casado será porque en el fondo la quiere. Al menos en parte. ¿O no?
RAÚL
Puede ser.
JOSÉ LUIS se dirige hacia la salida. RAÚL está parado.
JOSÉ LUIS
¿Qué?
RAÚL
Al final... ha dicho que sí.