El Chisme - Ángel Serrano Laguna

El Chisme

Ángel Serrano Laguna - 2007

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Prólogo

―Debe ser una gozada tu pueblo, ¿no? Tener un huertito, salir a la calle y no encontrar tráfico. Conocer a todo el mundo.

―Bueno, no exactamente―contesté, pensando que la chica había fallado tres de tres. Era menuda, algo superficial. Había nacido y vivido en uno de los múltiples barrios periféricos de la capital―. Aunque mi padre sí que tiene un huerto, pero en el pueblo de al lado―añadí.

―Y respirar aire limpio, tomarse la vida de otra manera―continuó el otro chico, más alto y de barba dispersa, ignorando mi respuesta. Era la primera vez que oía hablar tan bien de Madridejos. Y eso que ninguno de los dos lo conocía―. Cuando yo voy al pueblo de mis padres es un universo completamente distinto.

Era una noche tranquila. Regresábamos a casa. Recuperaban una conversación que habíamos dejado una media hora antes, a la salida de un bar, cuando un madrileño de pura cepa, que ya no caminaba junto a nosotros, me había llamado cateto por haber pasado gran parte de la noche hablando sobre las cosas, buenas y malas, de mi pueblo.

―En realidad, no es tan diferente de una gran ciudad. Tiene sus ventajas y desventajas. Está mi familia. Y mis amigos. Lugares donde pasarlo bien con ellos, y fiestas que celebrar. Pero hay una costumbre que jamás echo de menos.

Personajes

(Por orden de aparición)

SOFÍA

JORGE

NATALIA

CAROLA

LÓPEZ

MARTÍNEZ

MENSAJERO

CAMARERA

CHISMOSA DAÑINA

CHISMOSA INOCENTE

CHISMOSA ENTERADA

CHISMOSA ENTENDIDA

CAZADOR

FONTANERO

MALPENSADO

EXCONVICTO

PÉCORA

VÍBORA

AMIGA

CURA

ASESORA

ALCALDE

BORRACHO

ACTO I

Escena 1

En escena, el Parque del Norte. En primera instancia, JORGE y NATALIA conversan animadamente. Detrás, sentadas en un banco, SOFÍA y CAROLA. SOFÍA lee las primeras páginas de un libro, sin atender demasiado a lo que sucede alrededor. CAROLA espía, sin disimulo, la conversación entre JORGE y NATALIA.

SOFÍA

(Al público.)

Si preguntáis a alguien de por aquí cuál es la afición más extendida de este pueblo, seguro que os mienten. Algunos os dirán que la caza, otros que salir de bares, y el resto, los más hipócritas, os dirían que estar con la familia. Pero, en realidad, la afición predilecta de este bendito pueblo es el cotilleo, los rumores, las lenguas viperinas que hieren todo lo que encuentran a su paso: ¡el chisme!

SOFÍA continúa su lectura.

JORGE

Por eso creo que es buen momento para que... vivamos juntos.

NATALIA

Vaya. No sé qué decir...

JORGE se percata de que CAROLA escucha. Él y NATALIA se marchan.

CAROLA

¿Has escuchado eso?

SOFÍA

No.

CAROLA

¿No has oído a Jorge y Natalia?

SOFÍA

Que no.

CAROLA

Jorge le ha pedido a Natalia que vivan juntos.

SOFÍA

¿Quiénes?

CAROLA

¡Jorge y Natalia!

SOFÍA

Ajá.

CAROLA

¡Seguro que Natalia está embarazada! Jorge siempre ha sido un picha brava. Y más ahora, que como no puede curarse el mono con drogas lo hace con sexo. Natalia tiene ojeras y el culo más gordo. El embarazo debe estar provocándole insomnio.

Aparece el MENSAJERO, con un paquete entre los brazos. Atraviesa el parque, intentando consultar su bloc de reparto. Desaparece.

CAROLA

¡Seguro que se casan! Estando embarazada sería lo suyo. Aunque no creo que Jorge esté dispuesto. Aunque, teniendo en cuenta que le ha pedido que vivan juntos, a lo mejor sí que está dispuesto. ¡Quizá me inviten a la boda!

SOFÍA

¿Tú crees?

CAROLA

La madre de Natalia es íntima amiga de mi madre. Aunque estuvieron una época sin hablarse. La madre de Natalia siempre ha sido una pécora. Fue contando por ahí que mi padre era un borracho. Y se enfadaron. Pero terminaron por arreglarlo.

SOFÍA

(Al público.)

Sí, lo arreglaron en televisión, ante toda España, en un programa de testimonios. Tras veinte minutos de insultos ininterrumpidos, la presentadora preguntó a la madre de Carola y Natalia que si querían volver a ser amigas. Ellas dijeron que sí y se abrazaron, dando el tema por zanjado. De todos modos, el enfado no tenía sentido: el padre de Carola es un borracho.

CAROLA

Lo arreglaron, sí, pero su relación nunca volvió a ser la misma.

SOFÍA

No me extraña.

CAROLA

Aún así tendrán que invitarnos, porque también somos vecinas.

SOFÍA

Supongo.

CAROLA

Ya verás cuando se entere la madre de Natalia. Siempre ha estado en contra de que su hija saliera con Jorge.

Aparecen en escena LÓPEZ y MARTÍNEZ, policías locales de la zona.

LÓPEZ

¡Eh! Vosotras dos. ¿No estaréis de botellón?

CAROLA

(Asustada.)

No, no, señor agente. Solo estábamos aquí sentadas, hablando sin más.

LÓPEZ

Uuuuuuh... Mucho respeto le tienes tú a la Policía Local. Qué sospechoso. ¡Martínez, regístrelas!

MARTÍNEZ

No me parece que estén de botellón.

LÓPEZ

Martínez, no me replique. ¡Se está jugando el ascenso!

MARTÍNEZ

¿Os podéis levantar?

CAROLA se levanta al instante. SOFÍA se levanta distraída, sin dejar de leer. MARTÍNEZ las registra. No encuentra nada. SOFÍA se vuelve a sentar.

LÓPEZ

Seguro que sus amigos han salido huyendo con el alcohol nada más verme. Ya os pillaré, ya. Martínez: las seis y media. Buena hora para tomarnos unas cañas. La carrera para coger al moro vendiendo relojes me ha dejado baldado. Andando.

Los policías salen.

Escena 2

En escena, el interior del Quijote's Bar, un antro local. La barra se encuentra en la parte central. Detrás está la CAMARERA. A un lado, tres hombres: el FONTANERO, vestido con el traje de faena, el MALPENSADO y el CAZADOR. Hablan entre ellos mientras toman unas cervezas. Al otro lado, sentadas alrededor de una mesa, un grupo de tres chismosas. Al bar llega el MENSAJERO, con el paquete y el bloc de reparto. Se acerca a la CAMARERA.

MENSAJERO

Estoy buscando a un tal Raúl Langas Arengeno. ¿Lo conoce?

CAMARERA

Pues no.

MENSAJERO

Deben haberme dado mal la dirección. Y este es mi último paquete del día. Hasta que no lo entregue no puedo volver a la central. ¿Puedo usar su baño?

CAMARERA

¿Va a consumir?

MENSAJERO

No.

CAMARERA

Pues entonces no.

MENSAJERO

(Susurra.)

Zorra.

El MENSAJERO se marcha. Entran en escena LÓPEZ y MARTÍNEZ, que se sientan en la barra.

CHISMOSA DAÑINA

Tías, ¿os habéis enterado? Jorge y Natalia lo han dejado.

CHISMOSA INOCENTE

¿Qué Jorge?

CHISMOSA DAÑINA

Pareces tonta, ¿pues qué Jorge va a ser? El que estuvo saliendo con Marta. Que tuvieron que dejarlo porque ella le puso los cuernos con Pablo. El exnovio de mi amiga Letizia con "z". Que se lio con el hermano del padre de Natalia.

CHISMOSA INOCENTE

¿Su tío? Pero... ¿qué Natalia?

CHISMOSA DAÑINA

Pues Natalia, la que era superamiga de Pedro. El que estuvo saliendo con Letizia con "z". Que su madre tuvo un aborto.

CHISMOSA INOCENTE

Ah, ya.

CHISMOSA DAÑINA

Pues esa es la que ha cortado con Jorge.

CHISMOSA ENTERADA

Qué fuerte me parece. Y eso que ella lo ayudó a salir de las drogas.

CHISMOSA INOCENTE

Ah, ¿sí?

CHISMOSA ENTERADA

Sí, sí. Yo iba a clase con ellos. Jorge empezó a drogarse cuando murió su madre, y la mitad de los días no iba a clase. Los profesores hablaron con su padre, pero sirvió de poco. De pronto empezó a salir con Natalia y comenzó a recuperarse. Lo comentamos mucho, porque Natalia siempre ha sido una niña bien y no pegaba con él. Pero ella lo ayudó a dejar las drogas, y después siguieron adelante.

CAROLA y SOFÍA entran en el bar. Ambas se sientan junto a las chismosas. SOFÍA sigue leyendo.

CAROLA

Venimos del parque, y acabamos de escuchar una conversación súperjugosa entre Jorge y a Natalia.

CHISMOSA INOCENTE

Justo ahora hablábamos de ellos. De cuando Natalia ayudó a Jorge a salir de las drogas.

CHISMOSA DAÑINA

Se comenta por ahí que quizá haya vuelto a las andadas.

CHISMOSA INOCENTE

¿Sí? ¿Cómo lo sabes?

CHISMOSA DAÑINA

Me lo dijo una prima de la cuñada de un amigo de un amigo de Jorge.

CAROLA

Bueno, pues agarraos a la mesa: Jorge le ha pedido a Natalia que se vayan a vivir juntos.

CHISMOSA INOCENTE, CHISMOSA DAÑINA y CHISMOSA ENTENDIDA

Qué fuerte me parece.

CHISMOSA INOCENTE

Pero si lo habían dejado.

CHISMOSA DAÑINA

Seguro que es una maniobra de Jorge para recuperarla.

CAROLA

Yo creo que es porque ella está embarazada. Natalia tenía ojeras y el culo más gordo.

CHISMOSA INOCENTE

CHISMOSA DAÑINA

CHISMOSA ENTENDIDA

Qué fuerte me parece.

CAROLA

Pues ya veréis cuando se entere la madre de Natalia, que siempre ha estado en contra de que su hija saliera con Jorge.

CHISMOSA INOCENTE

No habléis tan alto. El padre de Jorge está en la barra.

CHISMOSA ENTERADA

Y mirad: ahí llega Natalia.

NATALIA entra en el bar. Va hacia la barra.

NATALIA

¿Me pones una botella de agua?

CAMARERA

Sí, claro. Aquí tienes.

CAZADOR

¡Hombre, nuera!

NATALIA

¿Qué tal? Ahora mismo acabo de dejar a Jorge en casa.

Todo el bar atiende a la conversación.

CAZADOR

Ah, ¿sí? Últimamente anda un poco callado. ¿Le pasa algo?

NATALIA

No. O por lo menos a mí no me ha contado nada.

CAZADOR

Ah. ¿Y tú qué tal estás? ¿Qué tal el viaje a Londres?

NATALIA

Bien, muy bien. Gracias.

CAZADOR

A ver si pasas por casa un día de estos a comer.

NATALIA

Lo intentaré.

CAZADOR

Bueno, hija. Me alegro de que sigas bien.

NATALIA

Hasta luego.

NATALIA se marcha.

FONTANERO

Tu nuera está potente.

CAZADOR

No me he fijado.

FONTANERO

¡Macagüendios! Salta a la vista.

MALPENSADO

Parecía preocupada, ¿no?

CAZADOR

¿Sí? No sé. ¿Por qué iba a estarlo?

MALPENSADO

Hombre, no sé.

CAZADOR

¿Qué pasa?

MALPENSADO

Nada, nada.

CAZADOR

¿Qué pasa?

FONTANERO

Na', macho. Que la gente le da mucho a la lengua.

CAZADOR

¿Y?

FONTANERO

¡Macagüendios! Yo no sé na'. ¡Es este!

MALPENSADO

Yo solo sé lo que se oye por el pueblo.

CAZADOR

¿Y qué se oye por el pueblo, a ver?

MALPENSADO

Pues un conocido de un amigo de un primo de un hermano de la cuñada de mi cuñado dice que tu hijo Jorge ha vuelto a las andadas.

CAZADOR

¿A qué andadas?

FONTANERO

¡Macagüendios! ¿Pos a cuáles van a ser? ¡A las drogas!

LÓPEZ y MARTÍNEZ levantan la cabeza al oír drogas.

MALPENSADO

Tranquilos, tranquilos, agentes. No es esa clase de drogas.

LÓPEZ y MARTÍNEZ

Aaah...

CAZADOR

Eso son habladurías de la gentuza de este pueblo. Jorge dejó todo eso hace ya mucho tiempo. Natalia no permitiría algo así.

MALPENSADO

Yo no digo que sea cierto. Yo solo digo que es lo que se oye por el pueblo. Y por cierto, hablando de drogas y delitos varios: ¿sabéis que ya ha salido de la cárcel el hijo del Pertebre?

FONTANERO

¿Ya lo han soltao'?

CAZADOR

¿Sí? Ese cabrón fue el que metió a mi hijo en las drogas. Traficante de mierda.

MALPENSADO

Salió ayer, según dicen. El tipo tiene vocación desde bien pequeñito. En primaria traficaba con cigarrillos, en secundaria con alcohol. Después heroína, LSD, marihuana, cocaína, pastillas. Incluso creo que hubo una época en la que traficó con EPO.

CAZADOR

Pues espero que no vuelva por aquí.

FONTANERO

Pos' va a estar jodío', porque viene por ahí.

Entra en escena el EXCONVICTO, que se sienta a la barra, ante la atenta mirada del CAZADOR y sus compañeros.

EXCONVICTO

Me vas a poner una caña, una de bravas, una de calamares, un ron con coca-cola y, para rematar, lo más que caro que tengas en el bar.

CAMARERA

Lo más caro que puede llegar a haber en este bar, machote, es un billete de cien. Y con suerte.

EXCONVICTO

Hmmm. Pues entonces no.

La CAMARERA sirve la orden.

CAZADOR

Hombre, chaval. ¿Ya te han soltado?

EXCONVICTO

¡Hombre! ¡Pues sí, ya ve usted! ¿Es el padre de Jorge, no? ¿Cómo está su hijo? A ver si le hago una visita.

CAZADOR

¡Pero serás cabrón! Si tuviera aquí mi escopeta te volaba los huevos.

EXCONVICTO

¿De qué vas? Ya he pagado mi deuda con la sociedad. He cometido muchos errores en mi vida, y de los errores se aprende. Ahora soy un hombre nuevo, libre y reformado. Con ganas de continuar por el buen camino.

CAZADOR

Ah, ¿sí? ¿Y qué tal tu estancia en la cárcel? ¿Tuviste alguna novia allí dentro? ¿Eh? Con esas pintas que tienes, seguro que sí.

MALPENSADO y el FONTANERO ríen, burlones.

EXCONVICTO

Bueno, de hecho sí. Me eché un noviete. Pero la cosa no salió bien. Compartíamos celda y me preguntaba a cada rato: "¿En qué piensas?" Pues en qué voy a pensar, coño. ¡En nada! Y hacía un ruidito al dormir. Como si estrangularan a una gallina. Lo despertaba para decírselo y menudas broncas me echaba. Total: acabé por clavarle un punzón en el estómago.

Los parroquianos del bar se estremecen.

EXCONVICTO

Pero eso fue en tiempos más oscuros. Ahora la vida me sonríe.

MALPENSADO

Ah. ¿Y qué planes de futuro tienes?

EXCONVICTO

(Sacando una pistola y apuntando a la cabeza de la CAMARERA.)

Pues, de momento y hasta que me salga algo, atracar este bar mientras esos dos polis sueltan sus pistolas.

Las chismosas gritan.

CAMARERA

¡No me fastidies! ¡Que acabo de hacer la caja!

EXCONVICTO

¡Polis! ¡Las pistolas al suelo o le reviento la cabeza!

LÓPEZ obedece y deja su arma en el suelo.

MARTÍNEZ

(Susurrando.)

López, creo que puedo darle.

LÓPEZ

Martínez, no se haga el héroe. ¡Que se está jugando el ascenso!

MARTÍNEZ, resignado, tira su arma al suelo. La CAMARERA entrega el dinero al EXCONVICTO, que huye del bar. MARTÍNEZ coge su pistola y corre tras él. LÓPEZ, más lento y torpe, lo sigue. Los parroquianos se quedan en el bar, comentando lo sucedido.

El EXCONVICTO huye por la calle, MARTÍNEZ termina por alcanzarlo y lo apunta con su pistola.

MARTÍNEZ

¡Quieto!

El EXCONVICTO se detiene. LÓPEZ llega hasta ellos y choca contra MARTÍNEZ. El arma se dispara y ambos caen al suelo. El EXCONVICTO huye. MARTÍNEZ se levanta y observa que el fugitivo ha escapado. Resopla malhumorado, mientras LÓPEZ se incorpora.

LÓPEZ

Bueno, Martínez, no se ponga muy tonto que...

MARTÍNEZ

Sí, ya sé: ¡me estoy jugando el ascenso!

Escena 3

Aparece el parque. Hay un grupo de personas pululando. CAROLA y SOFÍA llegan al parque y se dirigen a un grupo de personas.

CAROLA

Oye, ¿os habéis enterado? Jorge y Natalia se van a vivir juntos.

Todos cuchichean. Una de las personas del grupo va con el chisme a otra persona, y esta se lo cuenta al MENSAJERO, que pasa por allí, aún con su paquete sin entregar. En ese momento entra PÉCORA, la madre de CAROLA. El MENSAJERO va hacia ella.

MENSAJERO

Oye, ¿te has enterado? Jorge y Natalia se van a casar. Parece ser que Natalia está embarazada.

El MENSAJERO se marcha. Entra en escena VÍBORA, la madre de NATALIA. PÉCORA va directa hacia ella.

PÉCORA

Hola, Mercedes. ¿De dónde vienes tan cargada? Cómo se nota que en tu casa abunda el dinero, hija.

VÍBORA

De hacer unas compras. Y el dinero en mi casa abunda, imagino, porque no nos lo gastamos en bebida, como quizá suceda en otros hogares.

PÉCORA

Ya, ya. Quizá en mi casa no abunde tanto el dinero como en la tuya porque tenemos la decencia de mantener a mi suegra en casa. Con los gastos que eso conlleva. ¿Y tu suegra? ¿Cómo anda? ¿Sigue en aquel asilo subvencionado? El otro día salió en el telediario, ¿no? Ese en el que las enfermeras maltrataban a los viejecitos.

VÍBORA

Te confundirías, hija. Mi suegra está en uno de los mejores asilos de la provincia. Pagamos dos mil euros al mes. Con sala de juegos y piscina. Te fallaría la vista. Los años, que pesan. Y el culo, que has engordado desde que no te he visto, ¿no? Claro, tu marido llega tan borracho a casa que no tendrá fuerzas para hacerte sudar.

PÉCORA

No, hija, no. Ahora eres tú la que se confunde. Ese tema lo tengo cubierto, créeme. Eres tú la que tiene cara de estreñida.

VÍBORA

Oye, Adela, ¿no es esa de allí tu hija Carola? Vigílala bien, no vaya a ser que alguno de estos te la deje embarazada, porque con lo sueltita que es...

PÉCORA

No, no, tranquila. Carola sabe cuidar de sí misma. ¿Cómo está tu hija Natalia, por cierto?

VÍBORA

Muy bien, muy bien. Ha estado dos meses estudiando inglés en Londres. Tres mil euros nos ha costado. ¡Solo el viaje! Y luego hay que sumar la estancia, la comida y el resto de gastos. Todo es poco para la educación de los hijos, ¿no crees? Y Carola, ¿sigue sin trabajar ni estudiar?

PÉCORA

Sí, sigue parada. Está buscando, pero la cosa está complicada. Bueno, voy a darte la enhorabuena, antes de que se me olvide.

VÍBORA

¿A mí? ¿Enhorabuena por qué?

PÉCORA

¡Te parecerá poco! ¡Enhorabuena doble, además!

VÍBORA

¿De qué me hablas?

PÉCORA

No te hagas la tonta, mujer. Que Natalia se case y encima esté embarazada me parecen motivos suficientes como para darte la enhorabuena.

VÍBORA queda petrificada.

PÉCORA

Bueno, Mercedes, hija, te dejo. Que tengo que poner los garbanzos a cocer. Hay que quedar un día a tomar café, que hace mucho que no lo hacemos. Venga, hasta luego.

Escena 4

En escena, el salón de la casa de NATALIA y VÍBORA. NATALIA está allí, sentada, sola. Llaman a la puerta y su AMIGA entra en escena.

AMIGA

Qué asco. Tu calle está llena de viejas chismosas. Cuando he pasado por delante de ellas he oído perfectamente como decían "¿De quién es esa?". ¡Joder, señora! ¡Si tanta curiosidad tiene pregúnteme a mí, que yo se lo contesto! O por lo menos, aprenda usted a susurrar. Porque es que usted no susurra, usted sisea, como las víboras. El otro día sin ir más lejos...

NATALIA

Jorge me ha propuesto vivir juntos.

AMIGA

Vaya por Dios. ¿Y qué le has dicho?

NATALIA

Que sí.

AMIGA

¿Que sí?

NATALIA

Sí.

AMIGA

¿Y le has contado que...?

NATALIA

No, aún no.

Llaman a la puerta. NATALIA abre la puerta. Entra el MENSAJERO.

MENSAJERO

¿Vive aquí un tal Raúl Langas Arengeno?

NATALIA

No. Aunque me suena el nombre. Pero aquí no vive.

MENSAJERO

Otra vez me han dado mal la dirección. Vale, gracias. Oiga, perdone, le va a sonar raro, pero, ¿podría usar su baño?

NATALIA

¡No!

MENSAJERO

Zorra.

NATALIA cierra la puerta y regresa con su AMIGA.

AMIGA

¿Y cuándo tienes pensado contárselo?

NATALIA

No lo sé. Aún no lo he decidido.

AMIGA

Natalia, tienes que contárselo. Lo sabes, ¿no?

NATALIA

Sí, lo sé. Pero no puedo.

AMIGA

Lo descubrirá antes o después. Jorge no es tonto.

NATALIA

No tiene por qué. Solo lo sabes tú. Y tú no se lo vas a contar a nadie.

AMIGA

Natalia, no seas absurda.

NATALIA

Vale, vale.

AMIGA

¿Y le has contado a tu madre que te vas a vivir con Jorge?

NATALIA

No, aún no. Ese también va a ser un mal trago.

En ese momento, VÍBORA entra a la casa, con la compra.

VÍBORA

¡Tú! ¡Tú!

NATALIA

¿Qué pasa?

VÍBORA

¡Tú me has hecho pasar la mayor vergüenza de mi vida! ¡La mayor vergüenza de mi vida! Que me haya tenido que enterar por la pordiosera de la Adela de que mi hija está encinta y que además se va a casar.

NATALIA

¿Qué?

VÍBORA

¡Con lo que hemos hecho por ti tu padre y yo! Te hemos pagado estudios y caprichos. Hemos hecho siempre lo que nos has pedido. ¿Y cómo me lo pagas tú? ¡Convirtiendo esta familia en el hazmerreír del pueblo!

AMIGA

Yo me voy.

VÍBORA

¡Si, tú mejor vete! ¡Que todo esto es culpa tuya!

AMIGA

Sí, hombre, sí.

La AMIGA se marcha.

NATALIA

Mamá, no me voy a casar con Jorge.

VÍBORA

(Llora.)

Y encima va y se junta con el muerto de hambre ese, que no ha dado un palo al agua en su vida, y que lo poco que gana se lo gasta en droga.

NATALIA

Me voy a mi habitación. Cuando quieras saber la verdad en vez de fiarte de las habladurías, vienes y me preguntas.

ACTO II

Escena 1

En escena, la casa de NATALIA y VÍBORA. Es por la mañana. Entra NATALIA, en pijama y recién levantada. Corta un bostezo cuando descubre al CURA, sentado en su sofá. VÍBORA está a su lado.

CURA

Hola, Natalia.

NATALIA

Hola.

VÍBORA

(Lloriquea.)

He traído a don Faustino para que te aconseje. Fue él quién te bautizó y te inició en el camino bien. Camino del cual te has apartado, hija mía. Habla con él. ¡Habla con él, por el amor de Dios!

VÍBORA sale de escena, compungida.

CURA

Siéntate, hija. Ave María Purísima.

NATALIA

¿Sin pecado concebida?

CURA

Sin pecado concebida, hija mía, sin pecado concebida. Dime, Natalia, dime, ¿cómo te encuentras?

NATALIA

Sumamente confusa. No sé qué le habrá contado mi madre...

CURA

No tengas vergüenza de hablar conmigo. Yo soy un mero enviado. Un enlace directo entre Dios y tú. En estos momentos estás hablando directamente con él.

NATALIA

Ajá.

CURA

Hablemos de tu estado.

NATALIA

Mi estado.

CURA

¿Eres virgen, hija mía?

NATALIA

¿Perdone?

CURA

Por razones obvias conozco la respuesta, pero prefiero que confieses tú misma el pecado. Así la penitencia será menor.

NATALIA

¿Razones obvias? No entiendo.

CURA

No te entregas limpia al matrimonio, no te entregas limpia a Dios.

NATALIA

¿Habla en serio, padre?

CURA

Verás, hija mía, puesto que voy a oficiar el enlace entre Jorge y tú, comprenderás que deba tener cierta información sobre vosotros. Tengo que saber hasta qué punto estáis convencidos del paso que vais a dar, y tengo que saber, también, si vuestras almas y vuestros cuerpos están limpios y puros para recibir el sagrado sacramento del matrimonio.

NATALIA

Ah. Pues no.

CURA

¿Pues no qué?

NATALIA

Que no soy virgen. Ni Jorge tampoco.

CURA

Ya veo, ya veo. Así que Jorge perpetró el acto contra tu voluntad.

NATALIA

No fue contra mi voluntad.

CURA

O sea, que sí.

NATALIA

Le estoy diciendo que no. Fue por mutuo acuerdo.

CURA

Entiendo, entiendo. ¿Con qué frecuencia soléis...?

NATALIA

¿Al mes?

CURA

No, no, a la semana. Al mes puede ser un cómputo muy alto.

NATALIA

Tres. Cuatro. Depende.

CURA

¿Y dónde suele suceder? ¿En el cine? ¿En el coche?

NATALIA

Donde pille, supongo.

CURA

Entiendo, entiendo. ¿Y quieres a Jorge, hija mía?

NATALIA

Más que a nada.

CURA

¿Y él te quiere a ti?

NATALIA

No lo ponga en duda.

CURA

¿Y os queréis casar por el niño que viene?

NATALIA

No estoy embarazada. Solo nos vamos a vivir juntos. Nada más.

CURA

¿Pero tenéis pensado casaros?

NATALIA

No lo sé. Quizá.

CURA

¿Sabes? A veces me pregunto a qué estoy dedicando mi vida. ¿Qué hago aquí, Natalia? Diciéndote cómo vivir tu vida cuando está claro que tú ya lo sabes. ¿Es esto realmente lo que Dios quiere de mí? Quizá no sea tan fácil. Quizá Dios no sea tan bueno como lo pintamos los cristianos. Aunque seguro que no es tan malo como vosotros, los comunistas, afirmáis. Quizá exista un error de base.

NATALIA

Ah.

CURA

El mundo es demasiado complejo para regirse únicamente por diez normas que determinan si vas al cielo o al infierno.

NATALIA

Sí, padre, todo eso es muy profundo y muy metafísico. Pero me gustaría ir a ducharme.

CURA

Quizá he desperdiciado mi vida difundiendo un mensaje erróneo. Al menos, parcialmente. Porque lo de no matarás, no robarás y lo de honrarás a tus padres tiene sentido. Habría que ver también los padres que te tocan... Por el amor de Dios. ¡Qué ciego he estado!

NATALIA

(Asustada.)

¡Mamá!

CURA

¡Natalia! Ahora lo veo claro.

NATALIA

¿El qué, padre?

CURA

Todo.

NATALIA

Claro.

CURA

Natalia, ve a vivir con Jorge, sed felices con vuestro hijo y disfrutad de esta vida que algún Dios debe habernos otorgado. Y hazle mucho el amor. Mucho.

NATALIA

Pero...

CURA

Adiós, Natalia. Me voy de este pueblo.

NATALIA

¿Dónde?

CURA

Aún no lo sé.

El CURA se marcha.

NATALIA

Dios. Y solo son las ocho y media de la mañana.

El CURA, mientras consulta un mapa, emprende el camino hacia su destino.

Escena 2

En escena, el despacho del señor ALCALDE, con un escritorio y un sillón. El ALCALDE está sentado, jugando a una videoconsola portátil.

ASESORA

¡Señor Alcalde, señor Alcalde! ¡Don Faustino ha abandonado la parroquia!

ALCALDE

¡No! ¡He perdido! Ahora tendré que empezar de nuevo. Con lo que me ha costado. ¿Decías?

ASESORA

¡Que don Faustino se ha ido del pueblo!

ALCALDE

¿Y eso en qué nos afecta?

ASESORA

El pueblo se ha quedado sin su único cura.

ALCALDE

¡Maldita sea! ¿Es que este pueblo no es lo suficientemente importante como para tener dos curas? ¡Maldita seas, Diócesis! ¿Algo más?

ASESORA

¿No lo entiende? El pueblo lo culpará a usted por la marcha de don Faustino, y perderemos el voto cristiano.

ALCALDE

¿Y qué representación tienen los cristianos respecto al total del electorado?

ASESORA

El noventa y nueve por ciento.

ALCALDE

¡Por el amor de Dios! ¿Y por qué se marcha ese buen hombre?

ASESORA

Ya me he puesto en contacto con la Diócesis y han dicho que nos mandarán un cura lo antes posible.

ALCALDE

¿Qué? ¿Me has hecho asustarme y abondar mi partida por un problema que ya has resuelto?

ASESORA

Me pareció que era de la suficiente relevancia como para que estuviera al corriente, señor.

ALCALDE

Ya, ya.

ASESORA

También están aquí el agente López y el agente Martínez para hablarle del robo de ayer en el Quijote's Bar.

ALCALDE

Pues venga, venga. Que pasen, que pasen.

ASESORA

Había pensado que, quizá, después de hablar con ellos, podríamos ir a desayunar juntos.

ALCALDE

No, no. Ya tengo plan para el desayuno. Haga pasar a los dos agentes. Venga, venga.

La ASESORA sale de escena, y trae consigo a LÓPEZ, MARTÍNEZ, CAROLA y SOFÍA, que sigue leyendo.

ALCALDE

¿Y esas dos impúberes quiénes son?

CAROLA

¡Eh! ¡No somos impúberes!

SOFÍA

Estábamos en el bar durante el atraco.

ALCALDE

Un momento. ¿Tú eres la hija de Adela?

CAROLA

Sí, ¿conoce a mi madre?

ALCALDE

(Ríe, pícaro.)

Sí, nos conocemos.

CAROLA

¿Se puede saber de qué se ríe?

ALCALDE

De nada, de nada. A ver, a ver, ¿qué pasó ayer?

MARTÍNEZ

Verá, señor Alcalde, estábamos en el bar durante uno de nuestros múltiples descansos...

LÓPEZ

¡Martínez! Aquí hablo yo, que para eso soy el superior.

ALCALDE

Venga, venga, que nos dan las doce.

LÓPEZ

Verá, señor Alcalde, veníamos de disuadir un botellón del Parque del Norte cuando le propuse a Martínez ir a echar un vistazo por el Quijote's Bar, porque por todos es sabido los numerosos altercados que allí se producen por los borrachos que frecuentan el bar. Tu padre, entre ellos.

CAROLA

¿De qué va?

LÓPEZ

Y estando en el bar, un maníaco sacó una pistola y apuntó directamente a la cabeza de la camarera.

ASESORA

El maníaco en cuestión es un exconvicto, vecino del pueblo, que fue encarcelado hace cuatro años por tráfico de estupefacientes. Fue puesto en libertad esta semana.

ALCALDE

¿Y quién es?

CAROLA

El hijo del Pertebre.

ALCALDE

Je. Menuda pieza también el Pertebre. De tal palo... ¿Y qué más pasó?

LÓPEZ

Viendo que el delincuente estaba muy nervioso y que su mano temblaba sobre el gatillo de la pistola, decidí que lo mejor era ceder ante sus exigencias, para evitar heridos. Evité, también, un intento de disparo de Martínez. Maniobra temeraria que solo hubiera puesto en peligro la vida de los allí presentes.

MARTÍNEZ

El delincuente ni siquiera sabía coger la pistola. Creo que tenía activado el seguro. Estaba drogado y no disponía de los reflejos suficientes para anticiparse a mi maniobra. Si robó y además escapó fue por su culpa. ¡Por cobarde y torpe!

LÓPEZ y ALCALDE

¡Martínez!

ALCALDE

Desde luego, después de esta subidita de tono, olvídese de cualquier tipo de ascenso. El agente López es su superior, y como tal, ha de respetarle.

MARTÍNEZ da un largo suspiro de frustración.

MARTÍNEZ

Si no manda más, tengo que seguir trabajando.

ALCALDE

Claro, claro. Ande, ande.

MARTÍNEZ sale del despacho.

SOFÍA

Martínez tiene razón.

LÓPEZ

¡Niña! Ahora mismo me das tu DNI. Te había perdonado lo del botellón, pero esta insubordinación te va a costar cara.

SOFÍA

Las ordenanzas municipales no prohíben beber en ese parque.

SOFÍA sale de escena.

ALCALDE

Ah, ¿no? Creía que sí.

ASESORA

Promulgamos una ordenanza municipal que prohibía beber en el Parque del Norte hace un par de años. ¿No lo recuerda? La asociación de cazadores quería realizar allí sus fiestecitas y tuvimos que derogarla.

ALCALDE

Ah, es verdad. Menuda piscina me hice con el dinero de aquel soborno. En verano se está de fresquito. Venga, venga. Ya os podéis ir.

Entra al despacho PÉCORA. El ALCALDE sonríe bobalicón.

CAROLA

Mamá, ¿qué haces aquí?

PÉCORA

He venido a tratar unos asuntos con el señor Alcalde. ¿Y tú? ¿Qué haces aquí?

CAROLA

He venido a explicar lo del robo.

ALCALDE

Bueno, bueno. Venga, venga. Todo el mundo fuera, que Adela y yo tenemos que tratar unos asuntos.

LÓPEZ sale del despacho. CAROLA, suspicaz, también se marcha. La ASESORA fulmina a PÉCORA con la mirada antes de salir. El ALCALDE se levanta de su sillón, comprueba que todos han salido, coge a PÉCORA. Comienzan a abrazarse y besarse torpemente.

ALCALDE

Adela, ¡cómo me pones!

PÉCORA

Basta, basta. He venido para decirte que mi marido esta noche no va a estar en casa. Tiene una reunión no sé dónde, y pasa la noche fuera. Así que, esta noche...

ALCALDE

No sé si podré esperar.

El MENSAJERO llama desde fuera.

MENSAJERO

¿Se puede?

ALCALDE

Sí, adelante.

Entra el MENSAJERO, con su paquete y claros signos de cansancio e incontinencia.

MENSAJERO

Busco a Raúl Langas Arengeno. ¿Trabaja aquí?

ALCALDE

Pues no, que yo sepa. Lo cual es mucho decir.

MENSAJERO

Pues otra vez tengo mal la dirección. Oiga, ¿hay un baño por aquí?

ALCALDE

Sí, lo hay.

MENSAJERO

¿Y podría utilizarlo?

PÉCORA

¡Qué vas a utilizar tú! ¡Largo de aquí, mensajero!

MENSAJERO

Zorra.

El MENSAJERO se marcha. El ALCALDE vuelve a su sillón y sigue jugando con su videoconsola.

PÉCORA

Ayer me encontré con Mercedes. La muy víbora. Intentó dejarme en ridículo, pero yo se la metí bien doblada. Su hija se va a casar porque está embarazada. ¡Y ella no tenía ni idea! ¡Ni de la boda ni del embarazo! ¡Ja! Menuda cara puso.

ALCALDE

Ajá.

PÉCORA

Su hija, Natalia, se casa con Jorge, el hijo de tu amigo el cazador.

ALCALDE

Ajá.

PÉCORA

Jorge es el padre del bebé. Supuestamente.

ALCALDE

Ajá.

PÉCORA

Mercedes siempre ha estado en contra de la relación. Se rumorea por el pueblo que Jorge ha vuelto a las drogas. Le está bien empleado. Por víbora. Y por falsa. Seguro que luego tiene la cara de invitarme a la boda, la muy víbora. No entiendo cómo se puede ser así de falsa.

ALCALDE

¿Irás a la boda?

PÉCORA

¡Hombre, pues claro!

El ALCALDE deja la videoconsola y se acerca a PÉCORA.

ALCALDE

Cariño, ¿cuándo vas a dejar a tu marido?

PÉCORA

Pronto, mi cielo. Pronto.

ALCALDE

Jo. Eso me dijiste la semana pasada. No es justo.

PÉCORA

Te digo que será pronto.

ALCALDE

¿Me lo prometes?

PÉCORA

Te lo prometo, mi amor. Ahora tengo que irme. Esta noche nos vemos.

PÉCORA sale. Acto seguido entra la ASESORA.

ASESORA

¿Qué quería la señora Adela, señor?

ALCALDE

¡Eso no es de su incumbencia! ¿Para qué ha entrado? No recuerdo haberla llamado.

ASESORA

Está aquí su amigo el cazador. Y viene con su hijo. Quiere hablar con usted.

ALCALDE

Por el amor de Dios. ¿Qué querrá ahora? Hágalo pasar.

La ASESORA sale y vuelve a entrar con el CAZADOR y JORGE. El ALCALDE guarda la videoconsola.

ALCALDE

¡Hombre, hombre, hombre! ¡Cuánto tiempo!

CAZADOR

Pues sí, la verdad.

ALCALDE

¿Y este es Jorge? ¡Cuánto has crecido! ¡Se nota que ya has dado el estirón! Y bien, ¿qué os trae por aquí?

CAZADOR

Verás, es que mi hijo se va a vivir con su novia.

ALCALDE

¿De verdad? ¡Estás hecho todo un machote!

CAZADOR

Y tiene que buscar una casa o un piso.

ALCALDE

¿Y?

CAZADOR

Bueno, a ver si puedes hacer algo.

ALCALDE

¿Qué le consiga una vivienda?

CAZADOR

Una barata, a poder ser.

ASESORA

¡No, no y no! Ya han sido muchas cosas las que este Ayuntamiento ha hecho por ti y tu asociación de cazadores: construimos la plaza de Toros para festejos a los que no va nadie, quitamos la ordenanza sobre botellones para que celebrarais vuestras fiestecitas, e incluso nos inventamos aquel impuesto sobre los bienes de fauna y flora para financiar vuestras comilonas. No, no y no.

CAZADOR

Seguro que algún constructor te debe algún favor. Porque, que yo recuerde, en los terrenos del sur de la sierra no se podía edificar. Ni al lado del río. Y ahí están construyendo unos bloques de pisos bien hermosos. Seguro que alguno te lo podían dejar a buen precio.

ALCALDE

Bueno, veré lo que puedo hacer.

ASESORA

¡No!

CAZADOR

¡Muchas gracias! Ya nos pasaremos por aquí cuando tengas novedades.

El CAZADOR y JORGE salen del despacho. La ASESORA fulmina con la mirada al ALCALDE.

ALCALDE

¿Qué?

ASESORA

¡No nos podemos permitir más corruptelas! ¡Las elecciones están a la vuelta de la esquina!

ALCALDE

Venga ya, después de todas las que hemos hecho, por una más da igual.

Mientras, el CURA sigue su camino, con su vespino. El agente LÓPEZ le da el alto.

CURA

¿Algún problema, agente?

LÓPEZ

¿No sabe que está prohibido circular por autovía con esto? A ver, los papeles del vehículo.

CURA

¿Los papeles? Si esto va a gasolina.

LÓPEZ

Hombre, nos ha salido un graciosete. Venga conmigo.

Escena 3

En escena, el Parque del Norte. En un banco está NATALIA. Hay un BORRACHO tirado en una esquina, durmiendo. Llega el EXCONVICTO, con la pistola enfundada en la parte trasera del pantalón. Se acerca al BORRACHO y le roba la cartera. Ve a NATALIA.

EXCONVICTO

¿Natalia? ¿Eres tú? ¡Eres tú! ¿Cómo estás? ¡Cuánto tiempo!

NATALIA

¿Qué haces aquí?

EXCONVICTO

¡Me han soltado! Ya he pagado mi deuda con la sociedad.

NATALIA

El año pasado murió un chaval que se enganchó a las drogas por tu culpa. ¿Has pagado tu deuda con sus familias?

EXCONVICTO

Pero si el año pasado estaba en la cárcel. ¿Cómo va a ser culpa mía? No me seas seca. Con todo el tiempo que llevamos sin vernos y me sales con esas. Yo no te he echado en cara la patada en los huevos que me diste. Y lo único que quería era que Jorge probara una pastilla nueva que me habían pasado. Por cierto, ¿cómo está Jorge? ¿Seguís juntos?

NATALIA

Sí.

EXCONVICTO

Tengo que hacerle una visita. Tenemos algunas cosas pendientes. ¿Crees que estará ahora en casa?

NATALIA

No te acerques a él.

EXCONVICTO

¿Por qué? ¡Éramos amigos! No entiendo por qué no debería acercarme a él. Al contrario. Los amigos se acercan entre ellos.

NATALIA

(Lo agarra. Furiosa.)

Escúchame, yonqui de mierda. Si quieres volver a la delincuencia, vuelve. Si quieres volver a traficar, trafica. En este pueblo no te va a faltar clientela. Pero ni se te ocurra acercarte a Jorge.

EXCONVICTO

(Se suelta.)

¿De qué vas? Natalia, por favor, ¡deja de culparme porque Jorge fuera un drogata! Si empezó a meterse fue por todo aquel rollo de su madre muerta. No fue culpa mía. Él buscaba una salida fácil a su vida gris y yo se la proporcioné. Tampoco es para tanto. A mí, los que me venden las drogas me aseguran que, en cantidades moderadas, no tienen consecuencias. Y si no, mírame a mí, toda una vida dedicada a consumir drogas y estoy como una rosa.

El EXCONVICTO convulsiona durante unos segundos.

NATALIA

Tú eres tonto, chaval.

EXCONVICTO

¡Pero bueno! No entiendo por qué me tratas así. Yo estoy siendo muy educado contigo. ¿Por qué tú no eres educada conmigo?

NATALIA

Lárgate de aquí.

EXCONVICTO

Vale, no te pongas así. Oye, ¿me das tu móvil para quedar algún día y tomarnos un café? Mejor apúntate tú el mío: seis, cinco, cero... No lo estás apuntando.

NATALIA

No.

EXCONVICTO

¿Por qué?

NATALIA

¡Porque no!

EXCONVICTO

Madre mía, qué borde estás esta mañana.

El EXCONVICTO se marcha. NATALIA vuelve a sentarse. El MENSAJERO, con el paquete y extasiado, cruza el parque. La AMIGA de NATALIA entra en escena y se sienta junto a NATALIA.

NATALIA

(Señala al BORRACHO.)

¿No es ese tu hermano?

AMIGA

Ah, pues sí. Parece que respira.

NATALIA

¿Sabes a quién acabo de encontrarme? Al Pertebre.

AMIGA

¿Al hijo?

NATALIA

Sí.

AMIGA

¿No sabes que ayer atracó el Quijote's Bar?

NATALIA

¿Qué? ¡No!

AMIGA

Pues ayer mismo fue. Llevaba una pistola y todo. Amenazó a la camarera. Y estaba allí la policía local y todo. Si es que no valen pa’ na’.

NATALIA

Voy a llamar a la policía.

AMIGA

No, quita, quita. No hace falta. Ya lo verá alguien.

NATALIA

¿Y si no lo ve nadie?

AMIGA

¡Venga ya! Aquí, otra cosa no, pero gente mirando por las ventanas de sus casas... Bueno, dime, ¿para qué querías hablar conmigo?

NATALIA

Jorge me ha llamado hace un rato. Me ha dicho que alguien le va a hacer un favor a su padre, y que muy pronto vamos a tener un piso. Y de los baratos.

AMIGA

Qué bien, ¿no?

NATALIA

Sí, pero...

AMIGA

Aún no se lo has dicho.

NATALIA

No. Aún no.

AMIGA

¿Estás segura de que quieres irte a vivir con Jorge?

NATALIA

Claro que sí. Estoy harta de vivir con la víbora de mi madre. ¡Ha llamado a don Faustino para que hablara conmigo!

AMIGA

¿Don Faustino el cura? ¿Tampoco te has enterado de lo que ha hecho?

NATALIA

No. ¿El qué?

AMIGA

Se ha marchado del pueblo. Según él, para encontrar su camino.

NATALIA

Ah, eso explica por qué estaba tan raro esta mañana.

AMIGA

¿Entonces qué vas a hacer con lo de Jorge? ¿Se lo vas a decir?

NATALIA

No, de momento voy a seguir adelante con lo de irnos a vivir juntos. Él gana el suficiente dinero y a mí me han ofrecido un puesto de profesora de guardería, aquí, en el pueblo.

AMIGA

¿Sí? ¿Cuándo?

NATALIA

Me han llamado esta mañana.

AMIGA

Enhorabuena.

NATALIA

Gracias. Es el mejor momento para irnos a vivir juntos. Es ahora o nunca. Si le digo que lo engañé en Londres... No sé si lo soportaría.

AMIGA

Es que eres tonta.

NATALIA

Ya lo sé. Pero fue una chorrada. No significó nada. Encima el tío era superfeo, pero no dejaba de invitarme a cerveza y... Ni me gustó, ni quiero volver a hacerlo, ni... Es que soy gilipollas.

AMIGA

Sí.

NATALIA

Se lo contaré cuando tenga que contárselo.

NATALIA y su AMIGA se marchan. El BORRACHO se despierta, algo aturdido y mira hacia el lugar por el que han marchado las chicas. También se va.

Lejos, en una carretera secundaria, el CURA hace autostop, con un cartón en el que puede leerse "Al Himalaya". Camina un rato, hasta que desaparece.

Escena 4

Aparece el salón de la casa de JORGE y el CAZADOR, adornado con distintas piezas de caza. También hay un sofá y un televisor con vídeo. JORGE está en el sofá. Llaman a la puerta. JORGE abre. Entra el EXCONVICTO.

EXCONVICTO

Hombre, Jorge, ¡hola! No. Es que he pensado que como lo de estar en la cárcel todo este tiempo es culpa tuya, porque me delataste a la poli, debería matarte.

El EXCONVICTO saca la pistola y apunta directamente a la cabeza de JORGE.

EXCONVICTO

Por cierto, he visto a Natalia. ¿Seguís bien? No ha estado muy amable, la verdad. Supongo que estará con la regla o algo.

Lejos de allí, a las puertas del Quijote's Bar, el ALCALDE y la ASESORA discuten.

ASESORA

Y sonría mucho. Mire a la gente a los ojos. Pregunte por la recaudación robada y cómo se sintieron durante el atraco.

ALCALDE

Que sí.

ASESORA

Si los parroquianos comienzan a hacerle preguntas inoportunas, no se preocupe, tenemos un infiltrado que intervendrá para ayudarlo.

ALCALDE

Que sí.

ASESORA

Señor Alcalde, este acto es de vital importancia. Aquí es dónde los vecinos podrán ver su cara más humana. Y eso significa votos, muchos votos.

ALCALDE

¡Que sí!

ACTO III

Escena 1

Aparece el Quijote's Bar. La CAMARERA se encuentra tras la barra. A un lado, el MALPENSADO y el FONTANERO. En el centro, LÓPEZ. Al lado, el BORRACHO. En las mesas, las CHISMOSAS, con CAROLA y SOFÍA.

ASESORA

A ver, un poquito de atención. ¡Un poquito de atención! ¡Con ustedes, el señor Alcalde! ¡Un fuerte aplauso!

El FONTANERO y la ASESORA aplauden. LÓPEZ también aplaude, aunque más tímidamente. El ALCALDE entra en el bar, y se dirige a la barra, a la CAMARERA.

ALCALDE

Hija mía, ¿cómo te encuentras?

CAMARERA

Mi marido me dejó tirada por una prostituta hace tres meses y el sueldo que gano en este antro apenas me da para alimentar a dos de mis cincos hijos. He tenido rachas mejores.

ALCALDE

Ah. Pues yo gano cuatro mil euros al mes.

Silencio. La ASESORA, alarmada, hace un gesto a su infiltrado.

FONTANERO

(Lee un papel torpemente.)

Oh, señor Alcalde, ¡cómo se nota que usted está cerca del pueblo llano! Si hubiera sido otro Alcalde, uno de esos fachas que solo buscan el dinero, seguro que ni se habría enterado del atraco. Pero nuestro Alcalde, socialista de pura cepa, no. Él está con y para el pueblo. ¿Eh, camarada? ¿Eh?

MALPENSADO

Sabemos que la asesora del Alcalde te ha pagado para que digas esas cosas.

FONTANERO

¿Y cómo?

MALPENSADO

Porque me lo has estado contando, a mí y a todo el bar, hace un rato. Atontao’.

FONTANERO

¡Macagüendios!

ALCALDE

¿Ha pagado a ese hombre para que hablara bien de mí?

ASESORA

Yo...

ALCALDE

¡Esto... esto... esto es una vergüenza! ¡Está... está... está usted despedida!

La ASESORA contiene un impulso. Sale del bar, muy digna.

ALCALDE

Bueno, bueno, bueno. ¿Estaban ustedes aquí durante el atraco?

MALPENSADO

Sí.

ALCALDE

Y... ¿cómo se sintieron?

El MALPENSADO se encoge de hombros.

ALCALDE

Han dicho que este fin de semana va a llover.

FONTANERO

Sí.

ALCALDE

La verdad es que nunca viene mal un poco de lluvia.

MALPENSADO

Sí.

ALCALDE

Con las sequías y eso.

FONTANERO

Sí.

ALCALDE

El campo, los árboles. Bueno, yo me voy a ir yendo. Me alegro de que todos salieran ilesos del atraco. Venga, hasta luego.

El ALCALDE se marcha. Los parroquianos vuelven a sus conversaciones.

MALPENSADO

Bueno, López, ¿dónde se ha dejado a Martínez? Antes parecían Zipi y Zape.

LÓPEZ

Ha pedido un cambio de compañero.

FONTANERO

¿Y eso por qué?

LÓPEZ

Pues no lo sé. Preguntádselo a él.

FONTANERO

¡Macagüendios! Estás como las rosetas. A la que salta.

LÓPEZ

¿Por qué no seguís a lo vuestro?

Las CHISMOSAS siguen malmetiendo.

CHISMOSA INOCENTE

¿Alguna novedad sobre Jorge y Natalia?

CAROLA

Mi madre se encontró el otro día con la madre de Natalia, y por lo visto ella no tenía ni idea de que su hija estaba embarazada. Y mucho menos de que se fuera a casar.

SOFÍA

(Termina de leer su libro y lo cierra.)

Carola, ¿de dónde has sacado exactamente que Natalia esté embarazada y que además se vaya a casar con Jorge?

MALPENSADO

Ah, pues eso también lo he oído yo.

CAROLA

¿Lo ves?

SOFÍA

Solo escuchaste que se iban a vivir juntos.

CHISMOSA DAÑINA

Pero hombre, es obvio que si se van a vivir juntos tendrán que casarse.

SOFÍA

¿Por qué?

CHISMOSA DAÑINA

¿Cómo por qué? Pues porque sí. ¿Cómo van a vivir juntos sin casarse?

SOFÍA

Sí, ¡menuda barbaridad!

MALPENSADO

¡Eh! Que yo también he oído lo de que se van a casar.

FONTANERO

Y yo.

MALPENSADO

A ti te lo dije yo.

FONTANERO

¡Macagüendios!

SOFÍA

Vale, está bien. Supongamos que lo de que se van a casar es cierto, ¿de dónde habéis sacado que Natalia está embarazada?

CHISMOSA ENTERADA

Hombre, si se van a casar tan jóvenes, será porque ella está embarazada. ¿O si no por qué iba a ser?

SOFÍA

No sé. ¿Por qué quieren casarse y ya está?

BORRACHO

¡Ahí yo tengo algo que decir! Hace un rato, mientras dormía la mona en el Parque del Norte, escuché como mi hermana hablaba con Natalia. Natalia dijo que tenía que contarle algo a Jorge, pero no quería. Que ya se lo contaría dentro de un tiempo. No llegué a escuchar bien lo que decían, porque caí en coma, pero creo que está bastante claro que lo que quiere contarle es que está embarazada.

CAROLA

¡Ja! Dime, Sofía, ¿qué explicación tienes para eso?

SOFÍA

¿Qué me decís sobre el rumor que dice que Jorge ha vuelto a las drogas?

MALPENSADO

Hombre, eso está más claro que el agua. Su camello, el hijo del Pertebre, está otra vez en la calle. Y ya se sabe que mala hierba nunca muere. Así que seguro que Jorge ha ido a hacerle una visita para rememorar viejos tiempos.

CAMARERA

Perdonad que os interrumpa, pero se me está ocurriendo algo: ¿Por qué no vais todos a casa de Jorge y le preguntáis vosotros mismos? Así evitamos todas estas especulaciones.

CAROLA

¡Me parece una gran idea!

SOFÍA

Es una estupidez.

MALPENSADO

¡A mí también me parece una buena idea! ¡Todos a casa de Jorge! ¡Seguidme! ¡Yo sé dónde vive!

LÓPEZ

Si es un asunto de drogas, yo debo estar allí.

BORRACHO

(Va a pagar.)

Creo que he perdido la cartera.

Todos, a excepción de la CAMARERA, abandonan en manada el bar. La CAMARERA comienza a silbar, alegre. Saca una lata de gasolina que vierte por todo el bar. Enciende una cerilla. Sonríe feliz.

Escena 2

Aparece el salón de la casa de JORGE y el CAZADOR. El EXCONVICTO apunta con su pistola a la cabeza de JORGE.

EXCONVICTO

No es nada personal, Jorge. Pero quiero que sepas que no lo hago con maldad. Solo con sed de venganza.

El EXCONVICTO va a apretar el gatillo. Llaman a la puerta.

EXCONVICTO

Salvado por la campana. Abre, Jorge. ¡Que abras!

JORGE accede y abre la puerta. El EXCONVICTO se esconde en el umbral, apuntando a JORGE, que abre. NATALIA entra precipitadamente en el salón.

NATALIA

Jorge, tengo que contarte algo.

EXCONVICTO

¡Hombre, Natalia! Te va a resultar curioso, pero justo cuando estaba a punto de disparar a Jorge, has llamado tú. Le has salvado la vida.

NATALIA

Qué suerte.

EXCONVICTO

Pues la verdad es que esto es un contratiempo.

Por el lado contrario a la puerta, entra el CAZADOR, distraído.

CAZADOR

Hijo, estoy preparando ciervo para cenar, ¿te apetece?

EXCONVICTO

Hombre, padre de Jorge. Bienvenido. ¿Sabe? Estoy pensando que no le vendría mal en estos momentos la escopeta de la que me habló el otro día.

CAZADOR

¡Hijo de puta!

El CAZADOR se lanza sobre el EXCONVICTO. JORGE lo para.

EXCONVICTO

Pero tranquilo. Solo he venido a matar su hijo. No tengo nada contra usted. Aún no he decidido si tengo algo contra Natalia.

CAZADOR

¡Cabrón! ¡Tócales un pelo y te juro que...!

Llaman a la puerta.

EXCONVICTO

Ande, ¿por qué no abre la puerta?

Reticente, el CAZADOR abre. VÍBORA entra sin preguntar y va directa hacia JORGE.

VÍBORA

A ti te quería yo ver. ¿Cómo te has atrevido a preñar a mi hija? ¿Eh? ¡Eh!

NATALIA

¡Mamá! ¡No es el mejor momento!

VÍBORA

¿Cómo que no es el mejor momento? ¿Por qué? ¡Aaaah! ¿Eso es una pistola? ¿Y ese no es el hijo del Pertebre? Qué feo está.

EXCONVICTO

A las buenas tardes señora. No se preocupe por lo que haya hecho su yerno. Estaba a punto de matarlo.

Llaman a la puerta.

EXCONVICTO

Pero parece que hoy no me van a dejar. Abra usted, si me hace el favor.

El CAZADOR abre la puerta y entran en tropel los parroquianos del bar: MALPENSADO, el FONTANERO, CAROLA, las CHISMOSAS, SOFÍA, el BORRACHO y en último lugar, LÓPEZ.

El EXCONVICTO se coloca tras ellos y grita a los parroquianos, que se giran asustados. El EXCONVICTO apunta directamente a LÓPEZ.

EXCONVICTO

Bueno, colega, lo de siempre. Pistola al suelo y no hagas tonterías. ¿Estamos ya todos?

Y llaman a la puerta.

BORRACHO

Por lo visto no.

El EXCONVICTO abre. Es el MENSAJERO, con el paquete, visiblemente extasiado y aún conteniéndose las ganas de orinar.

EXCONVICTO

Pasa, pasa. ¿Qué querías?

MENSAJERO

Busco a Raúl Langas Arengeno. Este paquete es para él.

EXCONVICTO

Yo soy Raúl Langas Arengeno.

MENSAJERO

¿En serio?

EXCONVICTO

Sí.

MENSAJERO

Gracias a Dios. No sabes cuánto tiempo te he estado buscando. ¿Me firmas aquí?

EXCONVICTO

Sí, por supuesto.

MENSAJERO

(Mirando la pistola.)

Por mi parte nada más. Yo ya me voy.

EXCONVICTO

(Amenazante.)

No, no. Mejor quédate.

MENSAJERO

Vale, me quedo. Pero una cosa: ¿Podría utilizar un baño? Es que creo que no voy a aguantar más.

EXCONVICTO

Ah. Pues no sé. ¿Esta casa tiene baño, agujero o algún otro tipo de letrina?

CAZADOR

Al fondo de la derecha.

MENSAJERO

Gracias. Gracias de verdad.

El MENSAJERO sale del salón. El EXCONVICTO abre su paquete.

EXCONVICTO

¡Anda! ¡Pero si son balas para mi pistola! ¡Es verdad! ¡Que la tenía descargada!

Mete las balas en la pistola.

EXCONVICTO

Pues menos mal. Si no, menudo ridículo. ¿Te imaginas, Jorge, que te disparo y resulta que la pistola no tiene balas? Menudo ridículo. Y ahora que está aquí todo el pueblo de testigo, voy a matarte, que es a lo que he venido.

Entra el MENSAJERO.

PARROQUIANOS

¡No!

MENSAJERO

¡Pero si me he lavado las manos!

EXCONVICTO

¿No? ¿Por qué? ¿Es que queréis que os mate a vosotros?

MALPENSADO

No, no. Pero si hemos venido aquí es para que Jorge y Natalia nos aclaren algunas cosas sobre su vida, y si uno de los dos está muerto no podrán hacerlo.

EXCONVICTO

Tiene sentido. Adelante, pregúntales. A mí me da igual matar ahora que en un rato.

NATALIA

¿Qué queréis saber?

MALPENSADO

¿Os vais a vivir juntos?

CAROLA

¿Estás embarazada?

CHISMOSA INOCENTE

¿Os vais a casar?

CHISMOSA DAÑINA

¿Jorge ha vuelto a las drogas?

CHISMOSA ENTERADA

Natalia, ¿qué es eso que tienes que contar a Jorge y que aún no le has contado?

NATALIA

¿De qué demonios estáis hablando?

CAROLA

No te hagas la tonta. Todo el pueblo sabe exactamente lo que está pasando. Solo queremos que nos aclaréis algunos pequeños detalles.

NATALIA

Ni siquiera sé cómo te llamas.

CAROLA

Me llamo Carola. Mi madre es amiga de la tuya. ¡Somos vecinas!

VÍBORA

Sí, una pécora de no te menees tu madre. Y por lo visto, la hija es igual.

NATALIA

Pues como tú, mamá. Si estuvieran hablando de cualquiera que no fuera yo, seguro que ya habrías entrado al trapo.

VÍBORA

(Lloriquea.)

¿Pero cómo puedes decir eso? ¿Y delante de toda esta gente?

JORGE

Estáis todos enfermos. Enfermos. No puedo creer que hayáis venido a mi casa a preguntarme sobre mi vida. Es el colmo. Vuestras vidas son tan aburridas, vacías y monótonas que no os queda otra salida que chismorrear sobre los demás para sentir algo de emoción. Para sentir que vuestra vida consiste en algo. Chismorreáis por el placer que sentís cada vez que destripáis a alguien con vuestras palabras. Haced lo que queráis. Hablad y hablad y hablad. Seguid con el chisme. Yo soy feliz. Y ni me drogo, ni me caso, ni Natalia está embarazada.

SOFÍA aplaude. El EXCONVICTO se une.

EXCONVICTO

Vaya, Jorge, ¡cuánto ha mejorado tu dialéctica desde que no te drogas!

MALPENSADO

Yo no es que quiera ser malpensado, pero todavía no sabes qué es eso que Natalia tenía que contarte.

NATALIA

Tenía que decirte que... Me han ofrecido un puesto de profesora en una guardería, aquí, en el pueblo.

JORGE

¿Sí? ¡Enhorabuena!

La pareja se abraza. Mientras, MARTÍNEZ ha entrado a hurtadillas desde la cocina, escondido tras el gentío.

NATALIA

Jorge, te quiero.

JORGE

Yo también.

EXCONVICTO

¡Eo! Estoy aquí, ¿recordáis? El drogata con la pistola. Acabemos con esto de una vez.

MARTÍNEZ se abre paso, apunta y dispara. Todos se tiran al suelo. El EXCONVICTO suelta la pistola y cae al suelo, con la mano herida. MARTÍNEZ se levanta de un salto, aparta la pistola de una patada y apunta al EXCONVICTO.

EXCONVICTO

¡Ah! ¡Pero que me has dado!

MARTÍNEZ

¡López, las esposas!

LÓPEZ obedece.

MARTÍNEZ

¿Estás bien?

LÓPEZ

Sí.

Escena 3

La acción continúa en la casa de JORGE y el CAZADOR. Allí está toda la parroquia del secuestro, a excepción del EXCONVICTO. También el ALCALDE, con MARTÍNEZ a su vera. Y PÉCORA, que abraza a CAROLA.

ALCALDE

Y el agente Martínez, que lideraba el amplio dispositivo que nuestro ayuntamiento había desplegado para capturar al fugitivo, fue el encargado de entrar por la ventana de la cocina de esta misma casa y reducir al fugitivo. Un mensajero que pasaba por aquí alertó a la policía desde su móvil, aprovechando una distracción del delincuente. Por la noble hazaña del agente Martínez, anuncio en estos momentos que será ascendido mañana mismo. Y aprovecho para mandar un mensaje de tranquilidad al pueblo, y decirles que mientras este alcalde esté en el ayuntamiento, las calles serán un lugar seguro para que jueguen vuestros hijos. Así que, ¡votadme!

ASESORA

¡Ja!

La ASESORA entra en la casa. Lleva un vídeo en sus manos.

ASESORA

Coloqué una cámara en su despacho porque sospechaba que se traía algo sucio entre manos. Observad todo lo que hace nuestro querido alcalde en nuestro ayuntamiento.

La ASESORA introduce el vídeo y enciende la televisión. Todos observan el contenido de la cinta.

CAROLA

Mamá, ¿esa no eres tú?

PÉCORA se tapa la cara con las manos. El resto miran la televisión asqueados.

CAROLA

¡Pero qué estás haciendo! ¡Pero no te bajas eso! ¡Ni eso tampoco! ¡Mis ojos, mis ojos!

VÍBORA

¡Tu marido es un borracho y además estás liada con el Alcalde! ¡Toma!

PÉCORA se marcha avergonzada. Todos miran al ALCALDE.

ALCALDE

Pues han dicho que va a llover este fin de semana. Nunca viene mal que llueva. Es bueno para la sequía, el campo y eso.

Escena 4

Aparece SOFÍA.

Entra el ALCALDE, con su videoconsola.

SOFÍA

Tras ser destapadas todas sus vergüenzas, la relación entre el Alcalde y Adela quedó rota para siempre. Dos meses después, el Alcalde fue reelegido como edil del Ayuntamiento, y por mayoría absoluta.

Entra la ASESORA.

SOFÍA

La asesora del alcalde amenazó a su jefe con destapar toda la trama de corrupción en la que andaba metido el ayuntamiento. El alcalde le ofreció su antiguo puesto y un aumento a cambio de su silencio. Ella aceptó.

Entran CAROLA y PÉCORA, farfullando entre ellas.

SOFÍA

La reunión que el marido de Adela iba a tener no sé dónde, en verdad, no era tal. El padre de Carola se había marchado de casa. Ahora las dos trabajan en el mismo supermercado y Adela sigue cuidando a su suegra.

Entra la CAMARERA, sonriente.

SOFÍA

La camarera del Quijote's Bar se arrepintió en el último momento de sus intenciones de hacer arder el bar. Una semana después ganó un cupón de la ONCE. Tres millones de euros. Ahora vive en las Bahamas, con sus cinco hijos.

Entran MARTÍNEZ y LÓPEZ, con el EXCONVCITO esposado.

SOFÍA

El hijo del Pertebre regresó a la cárcel, donde coincidió con un antiguo novio. Reanudaron su relación y cuando ambos salieron de prisión se casaron. Ahora viven felizmente delinquiendo en el madrileño barrio de Chueca. Tras pedir disculpas al agente Martínez, López le pidió a su antiguo compañero que volviera. Ahora los dos trabajan juntos, cobrando el mismo sueldo.

Entran el CAZADOR y VÍBORA.

SOFÍA

El padre Jorge siguió extorsionando al alcalde, y consiguió el piso que había pedido para su hijo. Piso que después su hijo rechazó, por no querer verse envuelto en los tejemanejes de su padre. A Mercedes no le quedó otro remedio que aceptar la relación de su hija con Jorge.

Entran el MENSAJERO, las CHISMOSAS, el MALPENSADO, el FONTANERO, el BORRACHO y la AMIGA.

SOFÍA

El mensajero siguió repartiendo paquetes, las chismosas y los chismosos chismorreando, el borracho bebiendo.

Entran JORGE y NATALIA.

SOFÍA

Y Jorge y Natalia se fueron a vivir juntos, se casaron por lo civil, tuvieron hijos, fueron felices y comieron perdices. Natalia se llevó su infidelidad a la tumba.

Todos salen.

SOFÍA

Y don Faustino, el cura...

SOFÍA desaparece.

Aparece un monje budista, que intenta alcanzar la sabiduría eterna, sentado en el suelo con las piernas cruzadas. El CURA entra a rastras, exhausto, y llega hasta el monje.

CURA

Perdone, ¿es esto el Himalaya?

El monje, lleno de paz, asiente.

CURA

Gracias a Dios.

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